domingo, 29 de marzo de 2009

EL TROPEZÓN DE KOSOVO


La política exterior del gobierno español es uno de los puntos sensibles de su acción de gobierno, por lo que supuso de cambio en las relaciones internacionales la nueva política exterior del Presidente Zapatero, frente a la de su antecesor.
Aznar llevó a cabo una política exterior pro norteamericana y atlantista, dentro de la configuración del realismo político internacional, que se ubicaba en los parámetros de la “paz romana” (si quieres la paz, prepara la guerra), mientras que el Zapatero se ubica dentro de los planteamientos del idealismo político internacional, con su habitual discurso de la alianza de civilizaciones –lo cual no es baladí, pues por el conocimiento cultural, y comercial, los pueblos pueden llegar a entenderse, salvo las satrapías que aún persisten en el mundo, las cuales sólo responden a la contención bélica-.
Sonado fue el posicionamiento respecto de la guerra de Irak, que llevó a polarizar la opinión pública española, frente a las tesis intervencionistas norteamericanas, que acabaron por una rápida salida del ejército español de la zona de conflicto. Lo cual, representaba más un símbolo de posicionamiento ideológico que una auténtica realidad práctica de pacifismo del gobierno de ZP, dada la intervención de nuestras tropas en otros conflictos internacionales, dentro del marco de la ONU. Pero que nos llevó unas ásperas relaciones con el “gran hermano yankee”, que con el cambio presidencial parecían haberse suavizado, pese a la acción de la diplomacia española.
Ha sido el súbito anuncio de retirada de las tropas de Kosovo lo que ha traído un nuevo vendaval diplomático y de polémica pública sobre la decisión de ZP de abandonar aquel conflicto, y de nuevo se ha planteado la sumisión española al “amigo norteamericano”, con la rápida presencia en Washington del Secretario General de Presidencia del Gobierno español a dar una explicación del anuncio de la ministra de Defensa española.
España, país soberano e independiente, puede decidir donde y cómo estar. Pero no es menos cierto, que cuando se asume cierto status internacional, también se asumen obligaciones derivadas de los compromisos internacionales, propios de buena vecindad, y esos compromisos, sin negar la acción del Estado soberano, condicionan al menos el procedimiento. Porque algo se habrá hecho defectuosamente desde el gobierno español, cuando el anuncio de una decisión de retirada ocasiona tal cascada de reacciones adversas y de irritación de nuestros aliados. Claramente ha fallado la comunicación, y en este caso la coordinación interministerial entre los departamentos de Defensa y Exteriores, que deberían de haber actuado de mutuo acuerdo para avanzar la decisión española a los aliados, dado que toda retirada de tropas de un conflicto supone una merma en la acción militar, que ha de ser prevista y suplida para que no tenga consecuencias indeseables, y tal hecho no resulta improvisable, ni es aconsejable que se realice furtivamente.
Tuvimos la oportunidad de habernos apartado de la zona, con ocasión del apoyo a la independencia de Kosovo que España no compartió, y hubiera sido una retirada mucho más digna, por la disensión política que supone tal planteamiento, y las consecuencias de estar apoyando militarmente una zona secesionada de otro país con el que España mantiene relaciones diplomáticas, amen del nocivo contagio que supone para consumo doméstico. Y tal decisión, si se hubiera ejecutado debería de haberse asumido por los aliados como consecuencia de sus propios intereses en el debilitamiento de Serbia, que no necesariamente habría se ser compartido por todos sus aliados. Pero el anuncio de retirada hecho por Carmen Chacón, sin al parecer consensuar con los aliados, resulta cuanto menos frívolo, y de hecho ya nos ha pasado factura –que seguirá pendiente de cobro en nuestras relaciones con los aliados-. Pues de hecho, resulta un absurdo pagar este alto precio de desprestigio y desconfianza internacional, cuando podíamos haberlo evitado, sin perjuicio que nos lo harán pagar más pronto que tarde, sin ir más lejos, en forma de mayor contribución de tropa con destino a Afganistán. Y realmente, para ese viaje no hacían alforjas.
Lástima porque Carmen Chacón tenía una buena ejecutoria política aquilatada, pero con la precipitación –propia o sugerida- ha dado un complicado y comprometido “tropezón”; y en el caso de Zapatero, una cosa es que España mantenga cierto grado de independencia y libertad en el ámbito internacional, y otra que aparezcamos como un país de amistad poco recomendable, como “el socio que te deja en la estacada a las primeras de cambio”, lo cual conlleva un considerable descrédito en el ámbito internacional, y afecta a la potencial seguridad del Estado, en tanto que dificultaría razonablemente la demanda de asistencia en cuestiones de interés nacional.
Por ello, se hace necesario que el gobierno español diseñe un modelo de política exterior, conforme a los intereses de nuestro país, que vaya adaptando a las circunstancias sin dar bandazos, ni sobresaltos, que habrían de repercutir negativamente en nuestros vecinos y aliados.

domingo, 22 de marzo de 2009

EL RECURRENTE ABORTO


El asunto del aborto es para muchos como esa pesadilla que siempre vuelve, y para otros como esa historia interminable a la que se recurre cuando se han acabado “los conejos de la chistera”. De forma que uno de los crímenes más abyectos de la humanidad, como es matar al feto en el seno materno, se ha llegado a convertir en trofeo o logro de los “derechos cívicos” de la ciudadanía, en el orbe civilizado.
El aborto en nuestro país, ya gozaba de un estatuto jurídico bastante comprensivo, siendo así que ni las abortantes ni los médicos que las asistían acababan en la cárcel, salvedad de aquellas prácticas en chiringuitos abortivos, aún más crueles e inhumanas, que iban donde la ley no llegaba, porque realmente se incumplía la ley. Pero con los supuestos de despenalización del aborto, nuestro país se ubicaba casi en una especie de aborto libre, pues siempre quedaba la socorrida causa de afectación psíquica de la madre, cuya existencia o inexistencia era poco menos que indemostrable.
El tema ya era de por sí inadecuado, por inconstitucional, y sobre todo por inmoral, ningún ser humano tiene derecho a decidir sobre la vida ajena. Y mucho menos puede plantearse como un derecho de la mujer gestante, como dice cierto sector del feminismo, que tiene derecho a hacer con su cuerpo lo que quiera. Pero es que no se trata sólo de su cuerpo, sino del cuerpo y la vida de otra persona que se gesta en su seno. Por consiguiente, si se le da legitimidad abortiva a la mujer víctima de una violación, sería como legitimar a las víctimas de los delitos para que descarguen su ira y su frustración con otros, ni siquiera contra sus delincuentes sino contra terceros inocentes.
Desde el momento que el embrión es fecundado en el útero materno, se ubica el germen de un ser humano que sigue su desarrollo hasta que, cumplidos nueve meses, el cuerpo materno que lo acoge y nutre, lo alumbra como persona independiente. De forma que si nadie interfiere el desarrollo natural se desarrolla y crece un ser humano. Tal es así, que en las horribles imágenes de los abortos practicados se ve un ser humano morfológicamente claro, en tamaño diminuto (como una mano humana), pero tiene ya la conformación corporal humana, aunque aún falten el desarrollo de órganos vitales para su viabilidad independiente. Por consiguiente, la abortante no decide sobre su cuerpo, sino sobre el destino de la vida del ser que está formándose y creciendo en sus entrañas. ¿Por qué el Estado le reconoce ese derecho a eliminar el ser humano de sus entrañas?. Tal ley es moralmente ilícita, contraria al orden natural.
Pero por si esto fuera poco, por si no hubieran otros problemas en este país, que ya alcanza los 4 millones de parados, el gobierno vuelve a generar una apariencia pública de progreso cívico y social, justificando ese nefasto Ministerio de la Igualdad (nefasto por su ineficacia social, y por ser un ente doctrinario de la progresía más rancia), y plantea la presente reforma legal de la ley del aborto para instaurar una ley de plazos, llevando a cabo una nueva campaña publicitaria de los supuestos logros sociales, y avances para la mujer. Y mientras discutimos esto, no salimos a la calle a demandar empleo y mayor justicia social –como ya han hecho los vecinos franceses, de la mano de sus sindicatos-.
Porque además, hay que avisar, que en el fondo, en la práctica, casi nada va a variar con esta cacareada reforma legal, que como suele ser la política de Zapatero, tiene más de simbólica que de realidad práctica, ya que los abortos en España han aumentado exponencialmente en los últimos años, y realmente no es una demanda sentida en la calle.

domingo, 15 de marzo de 2009

EL AGUA DE LA DISCORDIA


El sureste español, por su deficitario estado de sus recursos hídricos, ha tenido que depender de las aportaciones que desde la cuenca del Tajo se les ha enviado en las décadas de existencia de esta magna obra pública.
El agua del trasvase ha traído al sureste (Murcia, Almería y Alicante) la prosperidad en el sector agropecuario de la zona, especialmente en productos hortofrutícolas, incorporando a la producción ingente cantidad de terrenos de labor que antes eran de secano, generando empleo y desarrollo en una zona crónicamente subdesarrollada, hasta la llegada del líquido elemento.
Los trasvases, fruto de la solidaridad de las tierras de España, levantaron la economía de esta región, sin por ello menoscabar el desarrollo castellano-manchego. Pero desde la Mancha, con una visión sesgada, se pretende acabar con este aporte vital para el sureste.
Las tierras manchegas tienen otras virtualidades productivas diferentes a las huertas levantinas, su climatología da lugar a otro tipo de producción agraria no coincidente con las que se produce en una climatología mediterránea más benigna del levante, de manera que los trasvases no frenan su desarrollo económico, mientras que la falta de agua en Murcia, ciega el gran recurso económico de subsistencia regional, especialmente tas la caída de sectores como la construcción o el notable descenso del mercado turístico con la crisis económica.
De ahí que sea vital para estas tierras mantener el trasvase, además de ser justo. Pues no se concibe que una Comunidad Autónoma de forma unilateral decida el uso de un recurso hídrico nacional.
Otra cuestión sería la de apelar al sentido común de los munícipes levantinos, y del resto de la población, en el sentido de dar un buen uso a los recursos hídricos y plantear un crecimiento económico sostenible, en el que no parecen tener hueco las megaurbanizaciones y los campos de golf, que son injertos antinaturales en nuestro entorno, y para los que realmente no hay capacidad de suministro de agua.
Ese tipo de construcción artificiosa sólo ha servido para la especulación urbanística, del rápido enriquecimiento de unos pocos, y de generación de ingentes problemas de infraestructuras para las poblaciones de la zona, que se han visto desbordadas en sus previsiones. Y en definitiva, han contribuido a transmitir una imagen ociosa y especuladora de levante, además de presentar una incoherencia en el uso de los limitados recursos naturales.
Por tanto, si el sureste quiere estar a la altura de las exigencias de los tiempos presentes, y demandar en justicia un bien natural al que tiene derecho, habrá de tener especial cuidado en el uso y destino de tal recurso. Especialmente en estos momentos de crisis económica, donde la apuesta por un sector agropecuario competitivo y fuerte resulta decisivo para superar la crisis económica por la caída de otros sectores productivos en la zona. Compromiso que ha de ser asumido de forma clara por las fuerzas políticas mayoritarias, y no sólo en Murcia.

domingo, 22 de febrero de 2009

EL PRESCINDIBLE MINISTRO BERMEJO


Los tics autoritarios del Ministro Bermejo, su falta de cintura política para la negociación con los diferentes sectores de la justicia en España, le ha llevado a que le hicieran una dura huelga los funcionarios de justicia, hace un año, y recientemente los jueces, otorgándole el dudoso honor de ser el primer Ministro de Justicia de nuestro país al que le ha hecho huelga la judicatura. Y su crónica torpeza para pisar “charcos” en la compleja arena política, hacen recomendable su relevo al frente del departamento de justicia.
Bermejo, fiscal de carrera, aunque presuma de progre, muestra una personalidad autoritaria, del “ordeno y mando”, “por sus puñetas”, y en una democracia, especialmente de la mano de un partido que se dice progresista, esa metodología no sirve, además de resultar incoherente y contraproducente. Un político forjado hubiera dialogado con más entrega ante las mejoras que se le pedían, las cuales nos parecen lógicas y justas al común de la ciudadanía, pero sin embargo, Bermejo se distanció del conflicto y envió a otros a negociar con escaso margen, lo que enconó ambos conflictos.
Pero además, no se le ve liderar el proyecto de reforma judicial que demanda nuestra sociedad, pues a la justicia española no le caben más parches; requiere una reforma en profundidad de los diferentes procedimientos judiciales que posibilite una acción más rápida y eficaz de este fundamental servicio público, sin el cual nuestro Estado de Derecho carece de su razón de ser, y la tutela judicial efectiva se resiente por inoperante para el ciudadano por sus crónicos defectos. Y no parece que resulte suficiente la creación de nuevas plazas de funcionarios, aún cuando España esté por debajo de la media de jueces del entorno de la UE, pues la reforma requerida resulta mucho más profunda, que el mero aumento de plantillas. ¡Un Estado moderno no puede tener el atasco judicial que tiene España!.
Y por si esto fuera poco, no es raro encontrarse con titulares de prensa poco edificantes sobre la prudencia y tacto del Ministro, desde las noticias sobre el cuantioso coste de la reforma del piso público que se le asignó, pasando por las frecuentes imágenes de cacerías, con el reprobable dato de ejercitar la caza sin licencia –según confesión de parte-, o el abultado costo que también se conoce que tiene este tipo de hobby, nada ejemplarizante para un servidor público designado por un partido que se autodefine como obrero, y ello, especialmente en las presentes circunstancias de crisis económica y paro.
Por otra parte, y para redondear la justa crítica, como murcianos hemos de reprocharle a Bermejo –que siendo diputado por Murcia- apenas se le haya visto el pelo por esta tierra desde que logró el escaño murciano en Madrid, pues se comporta así como el típico “diputado paracaidista” que nos imponen a los murcianos, pero que no hacen nada por Murcia, pese a que Murcia le ha dado su escaño. Pues con el problema del trasvase y de la crisis económica, debería de haber apoyado a la Región en el Consejo de Ministros y haber venido a explicarlo a los murcianos. Pero para eso, parece que no tiene tiempo. Por todo ello, lo consideramos un “Ministro prescindible”.

sábado, 7 de febrero de 2009

¡TAMBIEN EL DILUVIO FUE UNIVERSAL!


La crisis económica se ha hecho trágicamente patente con sus resultados de incremento del paro, cierre de empresas, y multiplicación de impagados, con la consiguiente recesión.
Una crisis que viene de importación de la ingeniería financiera de los codiciosos, que ha hecho tambalear a la mismísima banca, a la que han tenido que socorrer los gobiernos occidentales para evitar el derrumbamiento del sistema financiero, que en España está haciendo estragos, por las deficiencias estructurales de la economía nacional, el grado de desconfianza comercial de los banqueros y la atonía del gobierno al que le está viniendo grande el problema, por su falta de reflejos en acotar con soluciones eficaces el problema.
Realmente esta tragedia tiene cierto parangón con los trágicos incendios forestales, que por sus dimensiones y envergadura son muy complicados de dominar y sofocar por la mano humana. Pero a los que el hombre ha aprendido a hacer frente con cortafuegos, y empleo de todos los medios disponibles, para evitar que se magnifiquen las consecuencias del desastre; pues de otro modo, lo único que cabe es esperar que se apague el incendio por combustión de toda la masa forestal afectada. Y esto mismo, es lo que nos tememos que acabe sucediendo con la gestión de la crisis en el caso español, puesto que si no se ponen los cortafuegos, si el gobierno no articula los mecanismos de encuentro y toma de posición en acuerdos de Estado entre los interlocutores sociales, a semejanza de los famosos “pactos de la Moncloa”, que salvaron la economía española durante la transición, acabaremos por asistir al fin de un desastre de consecuencias más dramáticas y dañosas que si se acota el alcance del mal.
No vale con tomar medidas esporádicas, cuando no erráticas, como las que está tomando el gobierno, y de echar la culpa a la banca –tras de haberle dado un dinero para “apuntalar el sistema financiero español”-. Pues ya se les dijo, incluso por parte de la oposición que no había garantías de que ese dinero llegara a las empresas y a las familias, como así está sucediendo. No debe engañarse más a la ciudadanía, si como parece se otorgó para salvar a la banca primordialmente. Y en todo caso, si el gobierno pretendía darle otro alcance, tiempo tuvo de haberlo hecho. Así se les advirtió a diestra y siniestra. Podía incluso haber puesto condiciones: haberse compensado con acciones, haber impuesto la reducción de los grandes sueldos de los banqueros, haber limitado sus productividades personales, y haber socializado los beneficios bancarios durante el tiempo de la crisis.
Pero no, como se acostumbra en este país, se hizo una cosa y se dijo otra. De forma que aún, ahora se reparten los papeles en la escenografía de la divergencia, entre Miguel Sebastián y José Blanco, diciendo una cosa y la contraria, para consumo de todos, y ninguno. De forma que el banquero Botín ha contestado a la pregunta de un periodista sobre su parecer sobre las declaraciones de Miguel Sebastián, que se trata de las declaraciones de un ministro… ¡Ahí es nada….!.
Entre tanto, el daño de la crisis se sigue extendiendo, y así tenemos noticias que en algunas entidades bancarias los impagados rondan el 50% (pese a que se publican otras cifras muy inferiores, porque se renegocian créditos impagados sin esperanza de cobro, pero oficialmente no se reconoce el mal momento), la caída de negocio anda por un bajón de un 80% en el descuento comercial (lo que refleja el parón del comercio); y en algunos casos de impago de hipotecas, se ha optado por dejar en suspenso los pagos parciales, demorando a la conclusión de la misma la devolución del capital e intereses pendientes, en un “lanzamiento adelante” para no afrontar un problema que les supera, esperando que el tiempo traiga soluciones.
Por todo lo cual, urge ese “pacto de Estado” para salir de este trance de forma más airosa, y menos trágica, que si dejamos discurrir los acontecimientos a su suerte. Pues la crisis concluirá, pero cual incendio, dejará “tierra quemada” con mayor dificultad de recuperar.
Desde el “diluvio universal”, la humanidad ha capeado infinidad de desastres, por lo que la esperanza de superación no ha obviarse, pero eso no quita el daño de la tragedia, que siempre afecta como mayor virulencia a los más humildes, a los que ha de prestarse especial atención en estos momentos. Siendo hora de más soluciones, y menos escenificaciones.

domingo, 1 de febrero de 2009

EL ALCALDE CÁMARA DE NUEVO EN AYUDA DEL REAL MURCIA


Trujillo y Samper en su afán de desprenderse del Real Murcia, no saben cómo salir de una entidad que ya ha cumplido el fin que ellos le marcaron, y para ello lanzan mensajes contradictorios, que recoge su involuntario agente Guillamón para transmitir el hartazgo de Trujillo sobre el asunto, y así tratar de sacarle algo al Ayuntamiento de Murcia y a la Comunidad Autónoma.
Así días pasados, hicieron circular el rumor de una posible acción concursal de la entidad, ante la supuesta falta de liquidez, en un “amago de Trujillo” de que el Ayuntamiento moviera pieza, y lo consiguió, pues de inmediato el alcalde Cámara –tras indicar su perplejidad- ofreció asegurar el sueldo de la plantilla del equipo hasta junio, en un gesto inusual de una entidad pública sobre un club deportivo privado.
Esta buena disposición del primer edil murciano hacia el club pimentonero se compadece mal con el alcance de la medida especialmente en unos tiempos de crisis económica, en la que muchos hogares tienen dificultades para llegar a fin de mes, el paro está aumentando considerablemente, y las Entidades locales están quejándose de su mala situación financiera –de la que no parece estar exento el Ayuntamiento murciano-. Porque en definitiva, se trataría de abonarles el sueldo a unos jugadores –que son trabajadores de una empresa privada, como tantos otros-, que cobran unas cantidades nada acordes al sueldo de un trabajador medio –cuyo montante total se calcula en varios millones de euros en lo que resta de temporada-, y que no es obligación que el Ayuntamiento tenga asumida entre sus competencias administrativas.
Pero a las anteriores razones, de esta sinrazón, habría que añadir el agravio comparativo, que por especial injusto se generaría entre los trabajadores murcianos que están quedando en el paro, o concluyendo el subsidio de desempleo, a los que el alcalde murciano no les hace llegar la nómina a su casa. ¿En base a qué criterio legal, moral o de razón se les negaría la ayuda?.
Además, sin ir más lejos, en el entorno deportivo murciano existen otros clubes con especiales dificultades económicas que tienen equipos en la primera categoría nacional de su especialidad deportiva. Tal sería el caso del CB Murcia, o del Club de Voleibol Femenino Grupo 2005, que pronto alzarían la voz de auxilio para que el pródigo alcalde les extendiera el generoso gesto que a sus colegas del fútbol. ¿O acaso se les discriminaría?.
Pero en el fondo de todo esto cabría preguntarse sobre ¿cuál sería el “interés público” del Ayuntamiento de Murcia en suplir pagos a clubes deportivos privados?. No creo que forme parte de la política deportiva del Ayuntamiento, que debería ir más por el apoyo del deporte base y del deporte vecinal, que por destinar gran cantidad de sus recursos a apuntalar clubes deportivos profesionales, que además, supondría restar recursos económicos al deporte de ámbito municipal, que habría de ser su compromiso natural con los vecinos de Murcia.
Por otra parte, se podría argumentar sobre la base social de la entidad deportiva a ayudar, pero teniendo en consideración que es una Sociedad Deportiva Mercantil, propiedad de unos pocos industriales acaudalados, cuyos abonados –que no socios- son clientes que pagan sus abonos anualmente, tampoco parece que sea un argumento razonable, ni justo, pagar para que los que ya pagaron a los dueños de la entidad por el derecho al espectáculo deportivo, se lo garanticen a través del cuantioso apoyo municipal.
Sr. Cámara ya confió Vd. en Samper con un convenio que no ha llegado a cumplir –al decir de su concejal de urbanismo-, y cuyas obligaciones trata de eludir con maniobras extrañas, Trujillo, ante los requerimientos municipales. No les vuelva a hacer Vd. el juego...Vd. tiene otro tipo de responsabilidad con los murcianos.
Además, ¿cómo se casa ese generoso ofrecimiento, con asumir créditos estatales de ayuda a los municipios, de los que Murcia va a hacer uso como otros muchos municipios?, ¿realmente le sobra el dinero al Ayuntamiento de Murcia?, pues empiece por bajar los impuestos locales que son de los más onerosos del País.

LA DERIVA DE RAJOY


Desde que Mariano Rajoy perdiera su segunda cita electoral, su liderazgo en el Partido Popular es algo cuestionado entre bambalinas, pues oficialmente todos reconocen que se ponen a disposición de su líder nacional. Y así lo escenificaron en el genuino congreso nacional celebrado en Valencia, donde los compromisarios convinieron en proclamar de nuevo a Rajoy.
No obstante, esa última decisión parece que no estuvo exenta de “maniobras del aparato”, por un lado, y por otro, de la escasa convicción de los votantes en forma de compromisarios, la mayoría de los cuales, asumían vicarialmente la consigna.
Desde que Aznar desvelara el secreto de su “cuaderno azul”, que no era ni más ni menos que su “soberana decisión” de ser sucedido personalmente por Rajoy, todo lo demás ha sido una escenificación “aparentemente democrática” de un acto antidemocrático. Pues sabido es que aunque fuera refrendado posteriormente por los órganos del partido, era un candidato impuesto jerárquicamente por el jefe, en vez de ser el candidato del partido, elegido democráticamente por las bases –que no es lo mismo que los compromisarios-.
Evidentemente, tal hecho no hizo sino presentar una fractura entre los distintos aspirantes a la sucesión de Aznar, y con ello, los grupos y equipos de unos y otros, larvándose luchas intestinas, por la frustración de no haber tenido siquiera opción de presentarse a una elección democrática, y pública. Y cuando algo así sucede, el germen de la discordia está sembrado, máxime si no se alcanzan los objetivos esperados por el elegido. Pues aunque los resultados electorales hubieran sido igualmente desfavorables para el candidato, si este hubiera surgido de una voluntad clara de las urnas de la militancia del PP, su legitimidad en el liderazgo no se hubiera cuestionado de forma tan decisiva como se está cuestionando. Máxime con los movimientos torpes que le han caracterizado, al desprenderse de colaboradores inmediatos –tras los últimos resultados electorales- como Zaplana, Acebes, o incluso prescindir de María San Gil. Y lo que es peor, relevarles por personas de segunda fila como Soraya Saénz de Santamaría, o Dolores de Cospedal. Esta última designación para la Secretaría General, no sólo fue un error estratégico sino una “bofetada sin manos” al PP de Levante (Murcia y Valencia), que tan victoriosos resultados habían obtenido, frente al personal fracaso de Cospedal en Castilla- La Mancha, pero sin embargo accedía a un cargo de capital importancia política en el PP una persona que cuestionaría una de las políticas señeras del Levante español (los trasvases). ¿Así le pagó Rajoy los éxitos electorales a Valcárcel y a Camps?.
Esos incomprensibles movimientos de Rajoy le hicieron granjearse más enemistades, pese a parecer un buen hombre, moderado, e incluso haber demostrado ser un gran parlamentario y un buen ministro. Pero eso por sí solo no le ha garantizado ser un buen líder de la oposición. Y es que como refiere el “principio de Peter”: ser un buen mecánico no ha de suponer que se sea un buen jefe de taller.
Así que la conjunción de fuerzas internas en el PP, actualmente difusas, en forma de “baronías del aparato genovés”, y “baronías periféricas”, empiezan a activarse, para tomar posiciones ante la flojedad del líder, dando lugar a “guerras fratricidas” como el nuevo episodio de confrontación entre Aguirre y Gallardón –que fue incapaz de solucionar Rajoy-, y que está poniendo de manifiesto el lamentable espectáculo de confrontación por el poder tribal, que Cospedal se ve incapaz de acotar, y que está dilapidando el escaso crédito ganado por Rajoy en una crisis económica brutal, en la que el principal partido de la oposición debería estar más atento a la solución del problema de los españoles que de los intereses de “casta” partidista.
De todo lo cual, creo que se puede desprender una lección, en relación a los procesos internos de formación de la voluntad de los partidos políticos, que no es bueno que se adulteren, edulcolorando sus resultados con una apariencia democrática, cuando han evitado el debate interno y la conformación de la mayoría necesaria en torno a un liderazgo vital, pues los resultados están a la vista. Si la confrontación interna no se encauza adecuadamente, acaba saliendo en forma de “aguas residuales”.

EL BAJO CRÉDITO DE ZAPATERO


La crisis económica está dejando bajo mínimos el standard social del Estado del Bienestar, pues con el pavoroso incremento del paro en España el país está perdiendo índices de riqueza y de calidad de vida.

La falta de crédito en los mercados financieros, que están arrastrando a infinidad de empresas y familias a una dura crisis económica, empieza a ir acompañada de la “falta de crédito” político y social de nuestros gobernantes, ante la escasez de medidas adoptadas y la ineficacia de las mismas para la superación de la crisis. Pero además, aún están en el recuerdo social las fastuosas palabras del presidente del gobierno negando la crisis –claramente por motivos electorales-, o atribuyendo una mágica fortaleza económica al sistema bancario español, y a la economía de nuestro país, que apenas se iba a afectar por la crisis, que era de los norteamericanos.

¡Que falta de rigor, de seriedad y de honradez política!. Cualquier cosa era buena para negar la evidencia, ganar las elecciones, y después “de lo dicho no hay nada…”

Después se descarga “el bueno de ZP” con una remesa de “dinero fresco” para la banca, naturalmente del Erario público, con el fin de “inyectar solidez” a la “inmejorable banca nacional”, en el entendido que ese dinero era para que la banca facilitara créditos a empresas y particulares. Pero resulta que la “gran banca nacional” – a la que no le hacía falta ayuda-, retrasa arteramente la puesta en circulación de esos flujos de dinero público, so pretexto de la falta de garantías de los peticionarios de crédito, o el descenso del número de los mismos. ¡Vaya un sarcasmo..!.

Entre tanto, hay empresas en serios apuros de viabilidad, flujos masivos de trabajadores al paro, mientras los bancos “se han apañado” con ese dinero -¡que no necesitaban!-, pues lejos de ponerlo en circulación, parece que vaya a restañar las heridas que les haya inflingido la crisis. ¡Y a los demás que nos parta un rayo…!.

Asimismo, el gobierno asiste inerme a los acontecimientos, que le van sobrepasando día a día, en vez de tomar medidas drásticas donde las haya de tomar, y promover una necesaria reforma estructural, de la hondura de las que se hicieron en los años setenta y ochenta en nuestra economía, cuyos niveles de alerta se están activando ante los malos resultados económicos, que ubican a España entre los países más vulnerables económicamente de la UE, y con mayor destrucción de empleo.

Por tanto, se hace urgente una decidida actuación del gobierno, con la concurrencia de los agentes sociales, que pacten los cambios estructurales que el país necesita; teniendo en cuenta la complejidad de la actual situación, especialmente referida a nuestro país, que por un lado ha derivado a favor de la UE competencias soberanas en materia monetaria –de las que no puede echar mano de forma unilateral-, y por otro lado, la complejidad del inacabado y menesteroso “Estado de las Autonomías”, que dificulta la puesta en práctica de políticas eficaces en materia económica, no ya tanto por los diferentes conflictos competenciales –que también-, sino por los concretos intereses de las elites políticas territoriales puestos en valor en la conformación de la mayoría gubernamental, y que no siempre coinciden con el interés del Estado español.

La sociedad en general, y los tres millones de parados, demandan una urgente intervención, antes que el daño de la crisis económica plantee la dureza de una crisis social que puede poner en dificultades al país, deslegitimar la política institucional, y el liderazgo político de un gobierno que pierde crédito a diario.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

¿DINERO PÚBLICO AL REAL MURCIA?


La otra noche, en una televisión local, comparecieron el presidente circunstancial del Real Murcia, Juan Guillamón, y el concejal de deportes del Ayuntamiento de Murcia, para debatir en público sobre la complicada situación deportiva y financiera del Real Murcia, a la que uno añadiría incluso institucional, pues sus dueños lo tienen puesto en venta, e ignoramos su futuro.

Ante esta emotiva puesta en escena, de “hombres buenos y esforzados” que pretenden sacar del caos al club, que ya tiene decidido su futuro por parte de sus propietarios: “¡la venta al mejor postor!”. Parece ingenuo pensar que Guillamón va a poder hacerse cargo de forma real y eficaz de la marcha de la institución grana, para sacarla de la profunda crisis en la que está, y en la que –dicho sea de paso, y sin ánimo de molestar- en alguna forma ha podido contribuir él también, en tanto que miembro de una “directiva de opereta”, en manos de los Samper, como lo es actualmente “un presidente-cartel”, no un auténtico factor mercantil de la sociedad de la familia Samper.

Por consiguiente, no creo que la salvación pueda venir de la mano de Guillamón, en tanto que “arte y parte” de la función que estamos presenciando, en la que le han dado el papel de “enterrador”, “hombre bueno” conocido en Murcia, para que trate de interlocutar con la elite político-financiera murciana para buscar una salida a la desesperada. Entre tanto, sus nominadores en el club, y auténticos amos de la casa, buscan una salida mercantil con la venta del mismo al candidato que se lo compre.

Claro que en este “reparto de papeles”, Guillamón juega el suyo, con la clásica y poco ingeniosa salida, de llevar el problema a las Instituciones murcianas, y a la Caja de Ahorros de éstas, en donde dejará caer la hipótesis de la pérdida del club –por defunción, o por traslado-, y los políticos –como el resto de la afición, no querrán saber nada de eso-, forzando así la probable buena voluntad del Alcalde –por medio de su concejal, Cascales- que en su día no hicieron bien los deberes de blindar el futuro del Real Murcia cuando tuvieron a los Samper tras ellos a la búsqueda de los terrenos de la Nueva Condomina.

De tal manera, que en el programa televisivo en cuestión, se manifestó la realidad catastrófica del club, el voluntarismo de un presidente que –preside, pero no gobierna-, y la intención pródiga del edil de deportes que ya anunció que se harían cargo de apoyar al club para sacarlo de esta situación, aclarándose que el apoyo que requiere asciende, ni más ni menos que a un millón de euros… ¡Cómo se nota que a Cascales no le cuesta ni un duro..!. Naturalmente no se sabemos si esa cantidad se donará para “redondear” la donación de los terrenos, si con eso se comprarán acciones para que sean del Ayuntamiento o de Cajamurcia, o si realmente se le comprará el club a los Samper.

Ante esta situación, he de manifestar que aún queriendo al Real Murcia, me niego a que en una situación económica como la que estamos viviendo, se le resuelva el problema a los Samper, máxime con dinero público. Y sobre todo, para garantizar unas fichas multimillonarias de una plantilla que además no se lo merece.

Según este planteamiento, tendría que pagar el Ayuntamiento de Murcia al CB Murcia, al CAV Murcia 2005, al Contentpolis-Murcia, etc, más allá de lo que lo esté haciendo, y esa no es la finalidad de las Instituciones Públicas. Si los clubes deportivos de primer nivel pasan apuros económicos –como toda la sociedad, en una crisis-, tendrán que aprender a “apretarse el cinturón”, y si no volver al terreno amateur, de no tener una afición que se pueda hacer cargo de la cuenta que genera su club deportivo.

O ¿acaso le resuelve el Ayuntamiento el problema económico a muchas empresas que se han visto obligadas a cerrar, dejando en paro a muchos padres de familia?.

Aunque sólo sea por razones de ética y de justicia social, no se deben de andar esos pasos, que con tanta disposición aparenta dar el Ayuntamiento.

El Real Murcia es una Sociedad Anónima Deportiva, por tanto una sociedad mercantil, luego la solución económica han de darla sus propietarios. Otra cuestión, es que a una entidad financiera le resulte oportuno hacerse con la mayoría de las acciones del Real Murcia, pues todo así se resuelve en el ámbito privado de lo mercantil.

EL PERTINAZ COLAPSO FINANCIERO



Desde que este verano se generara la profunda crisis del sistema financiero internacional, como si de una plaga bíblica se tratara, la situación económica no ha hecho más que empeorar, con cierre de empresas, incremento del paro, y considerable bajada del consumo.

Y todo ello sucede, con unos mercados petrolíferos en los que los precios del crudo está a la baja, y los índices de precios al consumo igualmente han descendido, propiciando unas magnitudes económicas favorables, aunque no suficientes para atajar la crisis que padecen las finanzas mundiales.

Rápidamente, en unos casos, y no tan rápido en otros, los gobiernos de los diferentes países occidentales han adoptado medidas drásticas para atajar la crisis, pero tales medidas, además de cuestionables, no están logrando sus objetivos, pues se han centrado básicamente en inyectar dinero público en los mercados financieros, o para mejor decir, entre todos –y con nuestros impuestos presentes y futuros- se les ha dado dinero a los bancos para que recobren la liquidez perdida por malos negocios, y prácticas fraudulentas. Lo que ha venido a representar en la práctica, que los gobiernos le den dinero a los ricos, para que enjuguen sus malos negocios. ¿Y a los demás afectados por la crisis, que han generado ellos mismos, quien les atiende en la pérdida de sus negocios, empleos y hogares hipotecados?. Sería la pregunta lógica a una situación que no responde a más razones de evitar la quiebra de algunos bancos, y el deterioro de una confianza en el sistema que no tienen ni sus propios actores.

Entre tanto, va pasando el tiempo y la situación lejos de arreglarse, sigue su curso destructivo, pues la falta del recurso crediticio ha asfixiado a no pocas empresas, y en su caída, estas han arrastrado a muchos de sus proveedores. Alcanzándose cifras de paro sumamente preocupantes, con entrada en una situación económica recesiva.

De poco han servido las cantidades astronómicas de dinero inyectadas en los mercados bancarios, pues la banca no los ha puesto en circulación con agilidad para dar estabilidad a la situación económica, normalizando el funcionamiento mercantil. Y esta lentitud, cuando no sea una clara inacción bancaria ante la respuesta de los gobiernos, ¿a qué se deberá, porque a la banca también le va en el negocio?; ¿no será que están aplicando ese dinero estatal para sanear sus balances, y poder responder ellos, y sólo ellos, ante sus compromisos de pago?. Pues en concreto se llegó a decir que en la banca española había un déficit de liquidez económica para responder a las deudas contraídas en el mercado interbancario, contraídas en tiempos de bonanza. Y de ser así, ¿esa actitud sería justa?, ¿ha sido con el visto bueno gubernamental, haciendo el “paripé” de que ese dinero llegaría a las pymes y a las familias?.

No podemos evitar las anteriores preguntas, puesto que se evidencia que los caudales de dinero inyectados no están llegando con diligencia a los canales financieros, al decir de muchos empresarios, se sigue manteniendo la restricción crediticia. Conocidos son los numerosos casos, de denegación crediticia, de negociación de aplazamientos de deuda. Incluso los empresarios de la construcción de la Región de Murcia han manifestado públicamente que tienen que dejar de acometer la construcción de más de 2.000 viviendas de protección oficial aprobadas, por falta de colaboración financiera de las entidades de crédito. Y en esto, tanto el gobierno como la oposición tienen la responsabilidad política de controlar el curso del dinero entregado, precisamente para que cumpla la finalidad con la que se entregó.

Además, pese a las ampulosas declaraciones de algunos banqueros y políticos, el tiempo va descubriendo cómo la cadena del mercado financiero internacional ha metido a muchos bancos en “negocios virtuales”, que les ha generado grandes pérdidas económicas, cuando no en auténticas estafas.

Así aunque, dichas medidas, palien la situación financiera, y si acaso algo la económica general, se está constatando que no son ni las únicas a poner en práctica, ni desde luego la solución de la crisis. Entre otras cosas, porque se trata de una situación que deviene de la quiebra de confianza y de solidez en los mercados financieros internacionales, con el consiguiente daño por las pérdidas sufridas, y sobre todo, por el gran socavón que genera en el normal funcionamiento del mismo de cara al futuro, que evidencia la necesidad de una regulación por parte de los poderes públicos de las principales naciones implicadas, aunque ello suponga una mínima intervención en cuanto al control de “salud y fortaleza” económica de los mercados.

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