domingo, 23 de enero de 2011

LOS PREPARATIVOS DEL ARRANQUE ELECTORAL DE MAYO


           
           Llegados finales de enero, a poco más de un trimestre de la prevista cita electoral de mayo, observamos cómo las maquinarias electorales de los partidos comienzan a moverse para afrontar la precampaña y la propia campaña electoral de mayo, en las condiciones más óptimas posibles.
            Así que todo lo que hagan los partidos en este tiempo, especialmente los que tienen a priori mayores opciones de triunfo, no dejan de ser apariciones calculadas según los parámetros del más puro márketing político para intentar convencer al electorado que representan la mejor opción para su voto. ¡Cuestión distinta es que realmente lo sean!. Amen que en las campañas se promete hasta lo impensable, para olvidarse de lo prometido una vez pasada la cita electoral.
            Por tanto, este es un tiempo político que inspira poca confianza, o por mejor decir, aconseja un crudo realismo en las interpretaciones de gestos, promesas, planteamientos y slogans con los que seremos “bombardeados” por los interesados.
            Dentro de este contexto, hemos de ver la convención nacional que el Partido Popular ha celebrado este fin de semana en Sevilla, a la que ha asistido su aparato de poder y no pocos cargos públicos, dado que ostenta poder territorial en varias Comunidades Autónomas. Las crónicas que de allí llegan presentan a un PP moderado, con pretensión de tender la mano a sectores moderados de izquierda –a imitación de Sarkozy-, y con grandes dosis de calculada austeridad para tratar de presentar un modelo lógico que haga viable una rápida salida de la crisis, según resulta del clamor social de la ciudadanía; hasta el punto de haberse hecho eco de alguna propuesta de Aznar de reducción del desarrollo autonómico, pero que Rajoy ha tratado de disimular en este evento, conocedor de que posiblemente hubiera de llegar a entendimientos con nacionalistas, de producirse una victoria que no fuera por mayoría absoluta. Todo esto, sobre el papel, presenta a un partido que puede ser alternativa de gobierno en unas futuras elecciones generales. Aunque los próximos comicios son territoriales (autonómicos y locales), lo que hace que el PP esté adelantándose a los tiempos con escasa prudencia política. Pero además, esos ejes en los que Rajoy quiere hacer depender su oferta política  (moderación y austeridad) no tienen buen acomodo –comparativamente hablando- en Instituciones donde gobierna el PP (Comunidad Autónoma de Valencia y Ayuntamiento de Madrid, ejemplos de instituciones gravemente endeudadas, y Comunidad Autónoma de Murcia con un auténtico colapso de gestión y conflicto social de ello derivado), por un lado; y por otro, la moderación del PP no es precisamente muy constructiva para el sosiego de la vida pública española, pues ni han facilitado un conveniente pacto de Estado ante la crisis económica, ni cesan en su actitud de hostigamiento al gobierno de la Nación, pues sabido es que a la derecha del PP no hay opción electoral efectiva, lo que hace poco creíble ese mensaje de moderación y ofrecimiento a la izquierda moderada, siendo una emulación a la francesa, dentro del marketing político que comentábamos.
            Por su parte, el Partido Socialista, con el valido de Rubalcaba al frente, está demandando un relevo en su cúspide, visto el estado de “incineración política” que padece su formal líder, al que únicamente falta “enterrar políticamente”, pues que se mantenga Zapatero al frente es una importante tara para que consiga “levantar el vuelo” un proyecto que se ha quemado por torpeza ante la crisis, y por imprudencias diversas como la apuesta por el nacionalismo disolvente catalán, de cuyo gobierno formaban parte sus socios socialistas autóctonos, que además han presentado un estado ruinoso de una gestión ineficaz, entregada más a la simbología política autodeterminativa de sus compañeros de viaje, que a la realidad social de una Cataluña “motor industrial y comercial” de España.
            Pero como los socialistas no iban a ser menos que los populares, también tuvieron su encuentro del aparato de mando estatal y territorial en su sede madrileña de la calle Ferraz. Y así, donde antes hubo veladas críticas a Zapatero, y alguna que otra opinión sobre la oportunidad actual de su relevo, en “vivo y en directo” con Zapatero “de cuerpo presente” enmudecieron al punto de aparentar una unidad poco consistente, dejando el “carro” rodar. Eso sí, con Rubalcaba al frente. Auténtico activo capaz de dar la vuelta durante este año, con su proverbial astucia, a una intención de voto que hasta ahora señala al PP al alza y al PSOE a la baja.
            Aunque nos hubiera gustado un escenario más clarificador, se mantiene la situación, quizá porque aún hay que tomar duras medidas sociales para reconducir la crisis económica, y en el PSOE no querrán quemar también a Rubalcaba, para lo cual mantendrán a Zapatero que ya está “quemado”, salvaguardando la figura de un Rubalcaba que reconduzca la situación actual y pueda evitar la zozobra de un proyecto político necesario para la gobernación y el progreso de España.
            Si bien, no deberíamos de obviar que en este difícil escenario, se haga necesario un “gobierno de concentración” para el próximo otoño, si la crisis no acaba de remitir, en cuyo caso el esfuerzo por salir de la situación, y adoptar medidas económicas de porte “quirúrgico” sea asumido y pactado de forma consensuada como ocurrió en los difíciles momentos de la transición, en que la sensatez, el servicio a la ciudadanía y la visión de Estado salvaron al país de una gravísima crisis económica, con un alto nivel de paro y una inflación que rondaba el 25%.
            No obstante, ciñámonos al momento actual, deseando que las medidas anticrisis vayan dando resultado, y abordemos el horizonte inmediato de los comicios locales y regionales. En cualquier caso, se nos presenta un año complejo en lo político, en lo económico, y en lo social.

lunes, 17 de enero de 2011

EL CONFLICTO DE TUNEZ Y SU ECO EN LA ZONA



              El derrocamiento del presidente tunecino Zine el Abidine Ben Alí –que ha costado más de setenta vidas humanas- pone de manifiesto la inestabilidad política del norte de África, compuesto por diversos países del ámbito islámico que sustentan regímenes autoritarios, que con la excepción de la monarquía marroquí, son verdaderas “gerontocracias”, que en algunos casos emulan formas democráticas imperfectas que ni resuelven, ni drenan los conflictos sociales que se generan en su seno.
            Aunque Túnez se mostraba como aparentemente estable, con una considerable oferta turística que ha ido propiciando cierto despegue económico, sin embargo este no ha llegado a colmar las ansias sociales de progreso social, pues se ha mostrado como una sociedad ineficiente para dar un futuro digno a sus nuevas generaciones, que imbuidas en la modernidad de la globalización han accedido con esfuerzo a medios culturales y de formación profesional, que no han hecho más que incrementar su frustración personal por los altos índices de desempleo y falta de expectativas que esa sociedad les ofrecía.
            Algo así no se haya muy lejos de la situación que se mantiene en el resto de países del área, donde la falta de trabajo y progreso social hace que grandes capas de la sociedad norteafricana no tengan el futuro al que aspiran, de forma que sigan siendo países de emigración legal e ilegal, pues aún seguimos asistiendo a la dramática llegada de pateras en la costa española provenientes de Marruecos y Argelia, como las que llegan a territorio italiano desde Túnez o Libia.
            Además esas sociedades han evolucionado culturalmente, lo que les lleva a una mayor exigencia social de mejora de las condiciones de vida, junto con la demanda de mayor nivel de libertades públicas que es sistemáticamente acallado de forma autoritaria reprimiendo cualquier reivindicación de avances democráticos, pues se suelen ver como amenaza por las oligarquías que detentan el poder en la zona, que dicho sea de paso, suelen congregar las mayores fortunas ante un práctico desamparo social de una mayoría de la población que malvive, habida cuenta que la clase media emergida en el ámbito del comercio y del turismo aún sigue siendo porcentualmente poco relevante.
            Así las cosas esa población defraudada en sus expectativas vitales va generando su lógico descontento, si además resulta que los niveles de asistencia social en dichos países apenas si existen, ocurre que la pobreza afecta a sectores numerosos de la población, con lo que la sensación de injusticia, abandono y postración es considerable. Siendo por ello, terreno abonado del islamismo radical que se extiende como la pólvora en el ámbito de países de religión islámica generando una válvula de escape, de protesta, de reivindicación y rabia contra la injusta situación social en la que se encuentran, sin llegar a percatarse que resulta peor el remedio que la enfermedad.
            En consecuencia, conflictos como el de Túnez que además ha conseguido el derrocamiento del dictador, alientan a los “desheredados” de la zona a liberarse de sus propias frustraciones, habiendo tennido su eco en suicidios públicos y desesperados como el que detonó la crisis tunecina, tanto en Egipto, Mauritania y Argelia. Pero estas situaciones son de alto riesgo pues pueden ser aprovechadas por los radicales islámicos para hacerse con el poder, dominar a esas sociedades con sus “teocracias medievales” e implantar nuevas dictaduras incluso más férreas y combativas que las otras, elevando el peligro en una zona geoestratégica para España, la UE, y Occidente en el Mediterráneo.
            Por consiguiente, Occidente debería de tener un mayor acercamiento a estos países, facilitarles su desarrollo progresivo y la integración en nuestro ámbito de acción comercial y político, forzando una mayor apertura política de los actuales regímenes, de forma que se respeten tanto los derechos humanos como las libertades públicas en sus respectivos ámbitos, para ser acompañados en su desarrollo económico y social, evitando que los conflictos se enconen en el seno de estas sociedades y acaben explotando como auténticas ollas a presión, como en el caso tunecino. Pues a toda sociedad hay que darle canales de entendimiento y negociación social, donde se armonicen los diversos intereses, y soluciones a problemas que eviten guetos sociales, marginalidad y frustración, auténticos polvorines que pueden activarse en el momento menos oportuno.

viernes, 7 de enero de 2011

MAYOR MADUREZ ANTE EL CONFLICTO DE LA LEY ANTITABACO


            
             La nueva ley que prohíbe fumar en lugares públicos, conocida como antitabaco, está trayendo una gratuita polémica social, ya que conociendo los efectos nocivos para la salud del tabaco, era justo que el Estado legislara para limitar los efectos indeseados de dicha actividad.
            Pero aunque se diga que es una ley antitabaco no lo es tal, ya que no carga directamente contra el ejercicio de fumar –por otros considerado vicio-, que además es una decisión de la libre voluntad personal. Lo que limita, o más bien prohíbe, es el fumar en lugares públicos, ya que los demás concurrentes en un espacio público (cafeterías, bares, restaurantes, autobuses, trenes, etc.) no tienen por qué tragarse los humos que expelen sus desconsiderados conciudadanos, y especialmente si esos humos son malos para la salud.
            Se ha hecho mucha demagogia con este tema que representa una importante acción en materia de salud pública, siendo el momento de llamar a la verdad por dura que sea a tanto adulto que no ejerce responsablemente su libertad, generando reacciones de adolescentes, cuando no infantiles, al anteponer su capricho donde sea, cuando sea y por encima de quien sea.
            Los datos científicos  ponen de manifiesto la directa relación entre el tabaquismo y una diversa gama de enfermedades de cierta gravedad. Pero además, prestar asistencia por cada una de esas patologías es algo que no es ni gratuito, ni barato, pues la asistencia que no se paga cada quien, la pagamos entre todos con nuestros impuestos. ¡Y que nadie diga que para eso paga la seguridad social y los impuestos!, pues seguramente, ni con todo lo que haya pagado en toda su vida se puede hacer frente a algunos de estos gastos sanitarios, incluso en tratamientos individuales (especialmente cuando se han de realizar intervenciones quirúrgicas con exploraciones diagnósticas en profundidad, o incluso tratamientos oncológicos).Y por qué no decirlo, en tiempos de escasez económica, donde el sistema público de salud tiene necesariamente que ahorrar para tratar de ser más eficientes en la asistencia pública sanitaria, la prevención es la acción más razonable por económica e indolora.
            Así que demostremos ser una sociedad de individuos maduros, tanto en lo personal, como ciudadanos, y atendamos a los consejos de los expertos sanitarios, abandonando el tabaco. Pero si alguno, no quiere dejar de fumar, o considera que es difícil que le toque “la fatal lotería de la vida”, que al menos sea consecuente con su responsabilidad ciudadana y se reserve todo el humo que pueda soltar su consumo de tabaco para sí mismo, sin implicar a familiares, vecinos, o compañeros de trabajo.
            Pero aún así, deberían de subirse los impuestos tanto al tabaco como al alcohol, con una finalidad directa de mejorar la financiación sanitaria, de forma que en términos generales de los grandes números, se puedan financiar los efectos perniciosos para la salud de estos usos o abusos que derivan en alcoholismo o tabaquismo, y que no nos repercutan a los demás, ni en nuestra salud, ni en nuestro bolsillo, ni en la merma que un gasto excesivo podría representar para otros tratamientos de enfermedades irremediables e imprevisibles.

domingo, 2 de enero de 2011

INTEGRISMO, FANATISMO Y GUERRAS DE RELIGIÓN


             Cualquier planteamiento integrista, de creerse en posesión de la verdad absoluta, suele derivar en fanatismo, con lo que esto conlleva de falta de diálogo, de intolerancia y de reacción contra lo que es diferente, que no pocas veces acaba en violencia. Muestra de ello tenemos en la historia de la humanidad, o mejor de la inhumanidad que niega al otro su parecer, sus criterios, sus creencias, en definitiva su identidad personal que en conciencia generan los más profundos sentimientos de su ser, y eso es inhumano.
            Tal fenómeno ya es denostable, y peligroso para la convivencia social, en el ámbito de la política, pues la degrada a lo más abyecto generando regímenes totalitarios que suprimen –incluso físicamente cualquier tipo de disidencia-; pero es aún más contradictorio y condenable cuando esa intolerancia totalitaria se ejerce en el supuesto nombre de Dios. Pues para los paganos es un escándalo vivido injustamente, y para los creyentes es un escarnio que se tome el nombre de Dios con tal nivel de vanalidad y miseria humana. Cuando cualquier creyente de cualquier credo religioso, debería asumir como premisa básica que el silencio de Dios en la historia es una manifestación de la creación libre de toda criatura humana, cuya libertad respeta al extremo. Pues la adopción de un credo de forma coactiva, falta de libertad, no es auténtica, como no es auténtico el amor que se ve forzado o violentado entre esposos.
            Por ello, y conociendo la historia humana, con los grandes y graves errores de las “guerras de religión” que tanto daño hicieron al ser humano, y tan graves escarnios representaron en nombre de una deidad que no parece haber confirmado tal tipo de barbaridad. Deberíamos replantearnos las relaciones religiosas desde el ámbito de la conciencia de cada ser, admitiendo las manifestaciones públicas de las mismas, como derecho a la libertad de expresión, creencia y manifestación reconocidas en todo el mundo libre, que se ha dotado de regímenes constitucionales para articular una convivencia pacífica entre los diferentes tipos de colectivos sociales.
            Así las cosas, resulta un grave crimen el uso exterminador de creencias, tanto políticas como religiosas, por el retorno de determinado tipo de movimientos integristas, cuyo máximo daño hacen, no tanto a los que agreden o tratan de eliminar, sino a sus propios argumentos y pretensiones que se ven desligitimizadas desde cualquier ámbito moral. Por tanto, nos unimos a la condena del atentado contra los cristianos coptos en Egipto, como a tantos otros fruto del fanatismo, del odio y de la ignorancia. Pero en el que las autoridades de esos países, tendrían que poner los medios para la protección a las minorías, y la Comunidad Internacional exigírselo. De igual forma que las minorías encuentran su protección y acogida en los países libres y democráticos del mundo.
            Por otra parte, desde el ámbito del mundo libre occidentalizado, se debería de seguir profundizando en el diálogo entre diferentes países, culturas y religiones; bien sea en la modalidad altisonante de “alianza de civilizaciones” que emprendió la UNESCO hace años, bien desde el movimiento ecuménico que está facilitando el encuentro de los líderes de las religiones más numerosas del mundo. Pues conocerse conlleva respetarse, eliminar miedos a lo desconocido, y erradicar el afán de conquista por la fuerza, lo que nos pone deberes cívicos también a Occidente, de acogida y acercamiento a otros colectivos diferentes a los nuestros, en el seno de nuestras sociedades.
            Consecuentemente, esperemos que ante estos crímenes como los de Egipto e Irak contra comunidades cristianas, se reaccione desde la Comunidad Internacional con medidas de prevención, y sobre todo de encuentro y conciliación, por la justicia y la paz del mundo.

CASCOS: LA DIMISIÓN DE LA DESAFECCIÓN



             El “cainismo político” es una realidad, sea cual sea la formación política a la que nos refiramos, puesto que las facciones dentro de los partidos pelean por la consecución del poder interno, para seguidamente dar el salto al poder institucional, que es el auténticamente pretendido.
            Así se conocen comentarios de políticos en activo, que afirman que su mayor enemigo es el compañero de filas, más incluso que el adversario político, de hecho conocido es el dicho de “al suelo que vienen los nuestros…”
            Aunque no es menos cierto que hay algunos políticos que han estado durante años en primera fila, y mantienen su pretensión de seguir en la “pomada” pese a quien pese. O sea, que o mandan o se van. Y esto parece haber sido lo que le ha pasado a Álvarez Cascos, quien fuera mano derecha de Aznar en la conquista del poder, y que como secretario general llevara con rigor la disciplina interna de un PP en el que había un liderazgo, que pese a errores, marcó una línea política de aciertos en España, especialmente en su labor gestora al frente de la Administración del Estado que venía del largo ciclo de Felipe González no exenta de dificultades financieras.
            Ese PP que también tuvo sus “luces y sus sombras”, pues tras la primera brillante legislatura, sucedió una segunda en la que la mayoría absoluta cegó en gran medida sus anteriores capacidades negociadoras, y devino una etapa de imposición, de acercamiento a Bush con la conclusión de la foto de las Azores y la entrada en el conflicto iraquí, aunque hubo sus discretas disensiones internas, que no evitaron el talante arrogante y cesarista de Aznar, quien junto con el acierto de marcharse, erró en la pretensión de nombrar a su sucesor, pasándose por el “forro de la chaqueta” a toda la militancia del PP –que después claudicaría confirmando su dictatorial decisión en el vergonzante congreso de Valencia-, dando lugar a la etapa de Rajoy, que lo primero que hizo fue quitarse de encima la “vieja guardia” del PP, dando paso a nuevas incorporaciones en Génova. Pero se consumó, con ello una decisión antidemocrática, pues Aznar designó y los compromisarios confirmaron, de forma que se desterró cualquier atisbo de democracia interna en el PP.
            Y miren Vds. por donde, el Sr. Cascos, al cabo del tiempo decide presentarse en su feudo regional –que ya estaba ocupado- para reiniciar su carrera política, y se ha encontrado que al no existir un sistema de elecciones primarias, con listas abiertas, todo lo controla el aparato. ¡Parece mentira que Cascos no contara con eso!. Lo que ocurre, es que aún no se crea cómo no ha contado con el favor de Rajoy, que una vez más “se ha puesto de perfil” y lo ha abandonado a su suerte, perdiendo el proceso de designación de “jefe del PP asturiano”, a favor de una concejala de turno del lugar.
            Si tanto Cascos como Aznar en su día, hubieran apostado por las elecciones primarias en el PP, además de haber sido coherentes con el sentimiento democrático que afirman tener, hubiéramos visto la fuerza real de Álvarez Cascos en Asturias, como también hubiéramos visto la fuerza interna de Rajoy frente a otros dirigentes del PP no menos válidos que este. Pero cuando se tiene el poder, como entonces lo tuvieron Aznar y Cascos no se piensa en compartirlo, y mucho menos que algún día hubieran de recurrir a procesos electorales internos. ¡Grave fallo…!.
            Así las cosas, Cascos derrotado por el aparato del partido y abandonado por Génova, él que casi todo lo fue, no ha visto otra salida que “abrirse las venas”, quitándose de en medio mediante la baja en el partido, so pretexto que lo han tratado mal. Excusa poco válida en un “político de raza”, por más que le duela en el orgullo, tendría que haber aguantado para cambiar las cosas desde dentro. Lo que ocurre, que este tipo de personas que han sido importantes, o vuelven a serlo o abandonan. De donde se infiere que tampoco contemplan la política como un servicio a la sociedad, pues si así fuera mantendrían sus convicciones contra viento y marea.
            Pero quizá sean los desafectos lo que más duela en estas situaciones, por lo que tiene que ser duro comprobar la realidad de una desafección, cuya amistad o aprecio, quizá nunca existió.
            La duda está en si ¿Cascos no encabezará alguna operación política en paralelo ante este desengaño político, pues la baja parece poco meditada en las razones que se aportan?.