Mostrando entradas con la etiqueta intervención. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta intervención. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de junio de 2012

EL “SUAVE” RESCATE DE ESPAÑA



Finalmente ha sucedido lo esperado, aunque indeseado, y multidesmentido rescate a España, que se presenta como un “rescate a la banca española”, pero que es la primera edición de una intervención europea, que si no se remedia, acabaremos por padecer en unos meses. Y ello, aunque los eufemismos gubernamentales en España no quieren oír hablar de rescate, sino de línea de crédito a la banca, por mera estrategia política, aunque veremos lo que piensan los mercados.
Pese al planteamiento del ministro de Economía español sobre la ayuda de la UE a la banca española, hemos de reconocer –ateniéndonos a la realidad de los hechos- que ese crédito se entrega al FROB –institución gubernamental- y se avalará con cargo al Erario Público –pues nos lo computan como gasto público, que lo incrementa considerablemente-, para que el FROB lo vaya entregando a las entidades bancarias con problemas económicos (desconocemos si será un mero crédito, o será la fórmula de Bakia –por compra de acciones, con lo que no sería crédito sino participación en la propiedad del negocio-).
Además el ministro de Economía español dijo que no representará ningún tipo de condición de política económica española. ¡Inaudito…!. Seguro que no se lo cree ni él. Puesto, que las condiciones se demoran a próximas reuniones, pero de hecho, por ahí van circulando recomendaciones previas de Bruselas sobre ajustes económicos urgentes que habría de emprender nuestro país.
Todo esto ha venido en medio de una serie de declaraciones gubernamentales negando la mayor de cualquier tipo de rescate, hasta antes de ayer, lo que unido a este tipo de disimulos, nos lleva a preguntar ¿por qué actúa así nuestro Gobierno?. ¿Improvisa?, ¿se le ha escapado la situación económica de las manos?, ¿están operando imposiciones de la UE?, ¿esta sería la primera fase de una potencial intervención?. Ninguna de esas preguntas –y otras semejantes- deberían de quedar sin respuesta razonable por parte de Madrid y Bruselas de consuno; pues de lo contrario, se acabará acusando recibo en los mercados, y podríamos entrar en una espiral imparable, en que pese a este dinero europeo, España pudiera perder credibilidad mercantil para poder colocar su deuda de forma habitual, y eso sería nefasto para nuestra economía y también para la europea.
Por otra parte, la gestión política de la crisis económica del Gobierno de Rajoy no está siendo todo lo eficaz que hubiera sido deseable, ya que el desajuste autonómico aireado en el extranjero, con incrementos progresivos de deuda, ni el affaire de Bankia se han llevado bien; y eso ha minado la maltrecha confianza en la “marca España”, y ha acabado por desencadenar este tipo de acciones de rescate, que de otra forma se hubiera podido evitar, pero tal como se han sucedido los acontecimientos, especialmente en el último mes y medio, era poco menos que esperable.
De igual modo, que nadie piense que este crédito de ayuda europeo no lleva contraprestaciones, más allá de los intereses comerciales, pues los ajustes económicos habrán de llevarse a término; o de lo contrario, lo único que supondrá este crédito es prorrogar una inevitable situación final de insolvencia. Por lo que habrá que estar muy atentos a las medidas económicas que el Gobierno de Rajoy adopte en las próximas fechas.
En cualquier caso, dadas las circunstancias, esta ayuda viene a nuestra economía como “agua de mayo”; pero que no nos confundan las apariencias, pues si ha sido así formulado el inicial rescate, no quiere decir que lo peor haya pasado ya. Puede haber pasado si se manejan bien los resortes gubernamentales de la política económica, lo cual sigue requiriendo drásticos ajustes del gasto público –no debiendo descartar la reforma del sistema autonómico-, y medidas de activación económica que permitan generar mayores ingresos para pagar la ingente deuda pública que hemos generado –que dicho sea de paso, se encuentra al límite de la solvencia real de nuestro país-. Por lo que hemos de entender que estas medidas y las subsiguientes que se adopten, son medidas al límite de nuestras posibilidades para intentar evitar una quiebra, de la que hemos sido incapaces de alejarnos hasta ahora, y veremos si lo conseguimos.

jueves, 17 de noviembre de 2011

LA TIRANÍA DE LOS MERCADOS



Las turbulencias de la crisis económica no dan tregua a los países de la UE que están siendo diezmados por los ataques de los mercados, la especulación financiera, que so pretexto de inestabilidad –más artificial que aparentemente real-, encarecen exponencialmente el crédito, con lo que la espiral de degradación económica y social se antoja imparable, porque imparable es el “acoso y derribo” al que los mercados someten a los países en posición económica o política más débil.
Tal es así que incluso los mercados financieros –esos poderes fácticos- que rigen nuestros destinos, que se están cargando la unidad europea, con las acometidas a las economías más débiles de la UE, han llegado a derribar gobiernos, e imponer otros que más les acomodan, como hemos visto en los casos de Grecia e Italia, y que están incidiendo seriamente en la agenda de la campaña electoral española, imponiendo sus implacables condiciones al gobierno que resulte.
De forma que la economía está incidiendo y determinando la política en los países de la UE, algo que no se nos antoja casual precisamente, pues no suelen concitarse las fuerzas económicas en una magna operación de acoso y derribo al euro de forma totalmente circunstancial. Sino que parece responder a un “macropulso económico” mundial que le está echando el capitalismo económico a la UE para eliminar su creciente emergencia como bloque político y económico compacto de primera línea del orden mundial. Pero también, constatamos que la unidad europea se ha mostrado sumamente débil, al no reaccionar contundentemente, desde el primer momento, como un bloque compacto, para evitar estas acciones de acoso, y defender a sus miembros que se encuentran en situación más comprometida. Por el contrario, los países que están en posición económica más fuerte de la UE muestran una actitud rémora para ayudar a los más débiles, incluso están hablando de sanciones, limitaciones de soberanía, e incluso de suspensión de voto y capacidad de decisión y gobierno en la UE, como hemos podido apreciar de las últimas declaraciones de uno de los representantes del gobierno finlandés. Haciéndose así eco de la “tradicional ética calvinista” cuyas esencias captó y alimentó al capitalismo, según puso de manifiesto Max Weber; que en definitiva, postula el premio a los virtuosos y abnegados, y reserva el castigo para los díscolos y disolutos.
Incluso no faltan sugerencias de retomar la Europa de dos velocidades. Algo que si realmente sucediera, debería plantear el abandono de este constructo de mercaderes, que acaba por renunciar a la idea de la Confederación de ciudadanos europeos, en estado de igualdad. Pues tales abandonos, también conllevarán una dura factura para los “virtuosos”. Que tanto dinero también han ganado gracias a los mercados del sur, actualmente en dificultades.
Todo esto nos parece una subversión democrática, que deslegitimará los gobiernos que actúen de espaldas a sus ciudadanos, como meros recaudadores de los acreedores que controlan el poder político y económico europeo. Así que, la pretendida eficacia financiera, que no sea respetuosa con el mantenimiento de derechos sociales, y con la necesaria restauración del crédito en nuestras sociedades, no se contemplará por la ciudadanía afectada como justa. Por tanto, la recuperación económica ha de compaginar los proyectos de devolución de deuda, con los proyectos de reactivación económica que permita poder pagar la deuda, y vivir dignamente.
No se puede someter a las sociedades a un castigo derivado de una deuda, cuya gestación ha venido de las propias estructuras financieras mundiales, de su falta de regulación y control público, que ha dado con una espiral de pérdidas en bancos, que han retirado el crédito habitual, habiendo paralizado la economía de nuestros países. Y en ese colapso, es donde se encuentran, tanto las Instituciones Públicas, como los mismos ciudadanos. Los cuales, de no haberse parado la economía, seguirían respondiendo a sus compromisos de crédito, según los plazos pactados. Luego, la banca europea, especialmente la alemana y francesa – comprometida en el cobro de créditos difíciles-, deberían de facilitar la recuperación para que vuelva a dinamizarse y normalizarse la economía en Europa.
Y por otra parte, el eje franco-alemán que rige la UE debería de haber sido más ágil en las políticas solidarias de defensa de las economías europeas más débiles, debería de haber puesto en marcha un nuevo “Plan Marshall” para hacer frente a esta situación. Al no hacerlo, e ir por libre, actuando ahora de interventores de las economías en dificultades, asumen sólo el roll de defensa de su banca, antes que la propia previsión de viabilidad de la actual UE.
Todo ello ha contribuido a que los “tiburones financieros” hayan vuelto a desestabilizar las economías española e italiana con el incremento tan desproporcionado de las primas de riesgo, sin que ya se contenten con los relevos gubernamentales.
¡Inaudito…!. De seguir así, asistiremos a nuevas intervenciones, que suponen cesiones de soberanía, desprestigio, debilidad política y esclavitud económica. Probablemente estemos ante los “estertores de la UE”, especialmente si consiente que acabe por generarse esa nefasta situación en su propio seno. Algo que los EEUU han conseguido evitar en su propio país, pese a las dificultades por las que también han estado atravesando.