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lunes, 23 de marzo de 2015

REFLEXIÓN DEL “DÍA DESPUÉS” DE LAS ELECCIONES ANDALUZAS


              El enigma de la “nueva era” del hipotético fin del bipartidismo se ha revelado en la primera cita electoral de Andalucía, con desigual suerte, dado que las elecciones andaluzas las vuelve a ganar el PSOE (47 escaños), seguido a distancia por el PP (33 escaños) que pierde un importante número de 17, en tercer lugar PODEMOS (15 escaños), seguido de CIUDADANOS (9 escaños) e IU (5 escaños). Estando la mayoría absoluta, el PSOE logra la mayoría simple, y podría tener la llave de la estabilidad CIUDADANOS, ante el radical mensaje de PODEMOS, poco compatible con lo que denomina “casta política”, y los escasos escaños de su antiguo socio de gobierno IU.
                De este resultado se pueden desprender varias interesantes lecturas:
                1º.- Que en Andalucía existe una importante parte del electorado escasamente sensibilizado con casos de corrupción, que han afectado especialmente al PSOE, en la propia Comunidad Andaluza, y al PP en otros lugares de España, dado que han confiado su voto a estas organizaciones que tampoco se han distinguido por una decidida limpia de implicados en casos de corrupción, habiendo optado por la defensa corporativa y la huida hacia adelante.
                2º.- El PP ha sufrido un importante retroceso de voto, de casi cuatrocientos mil votos perdidos, por probable afectación de casos de corrupción y también por las medidas de austeridad y recortes sociales, aplicadas en el gobierno del Estado.
                3º.- El PSOE al revalidar sus escaños, en una situación particularmente difícil, por la irrupción de dos nuevas formaciones políticas (PODEMOS y CIUDADANOS), además de estar afectado por los casos de los ERE´S en Andalucía, ha logrado salvar la situación de forma muy satisfactoria, cuando todo apuntaba lo contrario, lo que pone de manifiesto la solidez de la estructura social entroncada en la estructura política andaluza (especialmente por la vía del clientelismo político y el subsidio), que se muestra con fortaleza granítica infranqueable. Al tiempo que nuevas formulaciones de izquierda crítica, como es el caso de PODEMOS ha visto limitada su potencial expansión, dadas las características socio-políticas andaluzas y los propios fallos del oportunismo de los líderes de PODEMOS, sus improvisaciones y su inquietante utopía política.
                4º.- Ha irrumpido una nueva formación (CIUDADANOS), que aporta un discurso moderno y novedoso –desde el centro político- que disputa abiertamente el voto con el PP, al que le ha hecho un “boquete electoral”, que le ha propiciado gran parte de su descenso de escaños (17) y el logro de sus 9 escaños, que pueden resultar clave para la estabilidad política del gobierno andaluz, que se muestra como un importante rival del PP (desde posiciones más moderadas de centro) y que puede representar un importante cambio en el mapa del poder territorial español en las próximas elecciones locales y autonómicas, sin menoscabar su futuro papel en las generales de fin de año.
                Sin embargo, de las antedichas interpretaciones de los resultados electorales, consideramos que sólo algunos serían extrapolables a otros procesos electorales pendientes. No así, la situación del PSOE que mientras en Andalucía es de fortaleza, sin embargo en otros territorios está en franca debilidad, lo que le puede reportar un serio revés en la confluencia con las nuevas fuerzas políticas, como también pudiera resultar resentido el voto popular por el desgaste del gobierno de Rajoy por los recortes y casos de corrupción, también extrapolables a otros territorios autonómicos, con procesos pendientes de corrupción y contestación social por los recortes aplicados, lo que podría dar un notable cambio en el reparto de poder político en España, con lo que aparenta un tránsito del bipartidismo (PP, PSOE) a un tetrapartido (PP, CIUDADANOS, PSOE y PODEMOS) siendo la presencia de IU y UPyD cada vez más testimonial, cuando no residual, por errores crasos en la estrategia seguida por sus direcciones política (el primero en no reaccionar a tiempo y capitalizar abiertamente el voto del descontento del 15-M que se vertebró políticamente en torno a PODEMOS, que está desinflando a IU; y en el caso de UPyD, por la estrechez de miras de Rosa Díez al rechazar el último intento de coalición / fusión con CIUDADANOS, que hace que este último partido les esté fagocitando, mientras que juntos hubieran podido alcanzar mayor grado de influencia y fuerza política).

                En fin, todo un horizonte novedoso e interesante desde el punto de vista político, digno de un detallado seguimiento y estudio.

domingo, 5 de mayo de 2013

¿CONOCE LA COSPEDAL EL FUNCIONAMIENTO DEMOLIBERAL?



La Secretaria General del PP, y a la sazón Presidenta Castellano-Manchega, ha hecho unas llamativas declaraciones que generan cuanto menos perplejidad. Se trata del envite que ha hecho, este fin de semana, a las ONG´S, plataformas públicas y demás grupos sociales que agrupados en torno a la defensa de unos objetivos están reivindicando públicamente sus concretos intereses. Pues bien, a estos les ha venido a  preguntar ¿cuántos son?, ¿qué peso político-social tienen?, y ¿a quién representan?, invitándoles a presentarse a las próximas elecciones para ver si ganarían la legitimidad de las urnas.
El planteamiento de la Sra. Cospedal es un sofisma moderno, en razón a que aparenta una lógica interna, pero tiene su trampa.
Tal hecho viene como consecuencia de que todo régimen democrático de porte liberal suele dar, y debe dar, amplitud de participación a la sociedad civil, distinguiendo los grupos políticos (partidos y coaliciones políticas) cuyo objeto directo es la participación en la vida política, preparando candidaturas, presentándose a elecciones y formando parte de las Instituciones Políticas para estructurar las necesarias mayorías representativas de los ciudadanos que han votado, en aras a la formulación de la agenda política y la acción de gobierno en el interior y en el exterior del Estado. Pero además existen otros actores sociales (sindicatos, asociaciones empresariales, profesionales, y civiles) cuya única finalidad es la defensa de los intereses de dichos colectivos en los diferentes ámbitos (político, social, económico, etc.), pero en modo alguno pretenden erigirse en partidos políticos y entrar en la “arena política” institucional.
Esta importante y esencial diferenciación debería tenerla clara todo ciudadano, para el ejercicio y defensa de sus intereses y los de los colectivos en que participa. Pero es lamentabilísimo, que parezca tenerla confusa, nada más y nada menos que la número dos del principal partido político en España, que además tiene responsabilidades políticas de gobierno.
Tan esencial y básica es la distinción, que sobre la misma se distingue –a su vez-  entre la “democracia representativa” y la “democracia participativa”. Ya que con el ejercicio libre del voto electoral los ciudadanos otorgan su representación política (habitualmente por cuatro años) a los candidatos políticos que han votado, y por mayoría proporcional (en nuestro sistema) se configura el gobierno correspondiente, así como los demás poderes políticos del Estado. De forma que esas candidaturas electas tienen la legitimidad de las urnas (aunque habrá de reconocer la Sra. Cospedal, que no es algo perenne y fijo, sino volátil, si bien no se cuestiona hasta la siguiente elección; salvo una pérdida de confianza abrumadoramente clamorosa, que determinaría la convocatoria anticipada de elecciones –que con la caída de intención de voto, los incumplimientos electorales, el incremento de la conflictividad social y del paro, bien podría empezar a considerarse en estos difíciles momentos).
Por su parte, la “democracia participativa” supone el necesario establecimiento de cauces públicos para que la sociedad se manifieste públicamente ante cualquier tipo de problema, de su opinión, convoque actos públicos (todo ello conforman derechos constitucionales de libre reunión, opinión y asociación), y en el uso legítimo de tales mecanismos activan el parecer de la opinión pública que atiende a los planteamientos de estos “actores sociales” o no. En la sensibilidad política del gobernante está verificar el alcance y apoyos sociales de las pretensiones y planteamientos de cada uno de estos movimientos sociales, para incluirlos en la agenda política o no. Pero a estos ni se les debe criminalizar (echándoles encima a las fuerzas de orden, sancionándoles, o descalificándolos, etc.) y mucho menos retándolos de forma altiva y artera, como lo ha hecho Cospedal, por original que se haya creído a sí misma, creo que ha cometido un importante error político, además de revelar un talante escasamente democrático.
Ya que, Sra. Cospedal, la democracia no es votar cada cuatro años solamente, por más que a Vd. y a muchos como Vd. quisieran que asi fuera. Una sociedad democrática y madura (como empieza a madurar la sociedad española, a base de desengaños políticos, sufrimientos y recortes) tiene vida propia y no puede dejar en manos de cualquiera la “cosa pública” illo tempore.