Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Sánchez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Sánchez. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de octubre de 2015

RUIDOSO FICHAJE DE IRENE LOZANO POR PEDRO SÁNCHEZ


               Se ha producido un estimable ruido mediático que se hacía eco de las protestas por el fichaje de Irene Lozano por parte de Pedro Sánchez, el actual líder socialista, que de esta manera incorpora a su proyecto a una de las más fustigadoras críticas de su partido –en la línea de su ex maestra Rosa Díez al abandonar el PSOE y fundar UPyD-, de forma que en la actualidad políticos socialistas y del partido magenta de Rosa Díez coinciden en sus aceradas críticas contra la ex Diputada.
                Respecto de las críticas de despedida, desde UPyD, no parecen muy elegantes las frases que le dedica por ejemplo el diputado Gurriarán en twitter, pues han de asumir que cualquiera pueda cambiar de criterio político, o redireccionarlo hacia organizaciones que se puedan encontrar más afines a las sensibilidades políticas de cada quien en determinados momentos, pues eso es un libre ejercicio de responsabilidad personal de cada quien, que se siente más o menos identificado con un determinado proyecto o con otro, que además con el tiempo los proyectos evolucionan o se oxidan. Además tal situación fue la que llevó a la fundadora de UPyD a abandonar el PSOE y fundar la nueva formación política, que de inicio captó la atención de muchos ciudadanos que no vieron consolidarse un proyecto político que parecía interesante para superar la esclerosis del bipartidismo español.
                Pues en realidad, la hazaña que hizo Rosa Díez de abandonar un proyecto político centenario con solvencia y raíces, por una supuesta cuestión ética de discrepancia acaso más en la acción que en el planteamiento propiamente ideológico, sin embargo se ha ido sofocando con el transcurso del tiempo, acaso por la incapacidad de Rosa Díez de liderar su propia creación, haciéndola más plural, abierta y participativa, pues se ha ido deshaciendo de forma paulatina en sucesivos abandonos de significativos militantes que decían verse constreñidos por el férreo dominio del aparato de Díez y sus afines. En definitiva, vino a reproducir aquello que criticaba y que dio razón esencial a lanzar su nuevo proyecto, lo cual le ha hecho entrar en una espiral autodestructiva, que Irene Lozano trató de salvar con una propuesta alternativa que perdió en un Congreso doméstico de la formación magenta.
                De otra parte, con referencia a las críticas socialistas tienen a mi entender una doble justificación, por una parte, porque Irene Lozano hizo gala de una crítica directa de denuncia de la crisis del “bipartidismo instalado”, que lejos de presentar una alternativa política y un aire nuevo al deterioro político-institucional, parece resignarse a que le llegue el turno ordinario de gobernanza, en el que sigue idéntico patrón de comportamiento, de forma que la ciudadanía no aprecie diferencias sustanciales de propuestas ni comportamientos reales entre el PP y el PSOE una vez llegan al poder. Acaso las descalificaciones que hizo gala Lozano fueran injustas o exageradas, pero representaban el sentir de un estimable sector de opinión pública, que en esencia fue lo que justificó la emergencia política de UPyD.
                Pero más allá de ese matiz, dialécticamente superable por una supuesta evolución del PSOE –que entendiendo la crisis del bipartidismo decidiera salir de la misma con ánimos y planteamientos nuevos y renovados-, parece que Pedro Sánchez ha hecho un buen fichaje político, dado que Irene Lozano ha defendido su escaño con un trabajo digno, y puede que le sirva a Sánchez para demostrar la evolución del PSOE, aunque actualmente algunos viejos socialistas se rasguen las vestiduras por los embates de Lozano desde UPyD, hecho en el que no es la única ya que otros fichajes recientes del socialismo español han abandonado sus antiguos planteamientos políticos desde los que litigaban con el PSOE como es el caso de Diego Garrido o Rosa Aguilar –ambos provenientes de IU-. Más bien, parecen mostrarse quejosos, por las facciones internas enfrentadas aún a Pedro Sánchez  como es el caso de Tomás Gómez, o Fernández Vara siempre atento a apuntarse al “populismo interno” (al que durante décadas se dedicó Alfonso Guerra con sus notables réditos para mantener baronía), pero que en realidad revelan el malestar del militante que aspira a cargo, al que maniobras como estas le revientan sus particulares ambiciones personales.
                Ahora bien, creemos que aún siendo bueno el fichaje de Irene Lozano por el PSOE sería muy deseable que este respondiera (como se dijo de Gabilondo) a un auténtico deseo de renovación, de sacar al partido de la endogamia interna –ahora quejosa- y abrirlo de verdad a la sociedad, que cada vez es más exigente en su participación democrática y en los estilos de hacer política. Si bien, con todo ello asumido, Pedro Sánchez debería de haber guardado esas formas nuevas más participativas que pretende hacernos ver, al menos dejando constancia de la aprobación de la militancia, no tanto en la incorporación a su proyecto político, cuanto al acceso a las listas electorales, especialmente en el lugar destacado que se le ha reservado.

                Y sobre todo, nada de que Irene Lozano es una transfuga, pues no ha cogido el escaño logrado en las listas y con los votos de UPyD y se lo ha llevado al PSOE, sino que dejando su escaño logrado por UPyD, dándose de baja en este partido, ha accedido a la invitación del Secretario General socialista a integrarse a trabajar como independiente en su proyecto político, formando parte destacada de la próxima candidatura. En ello, ¡nada que objetar!.

sábado, 28 de febrero de 2015

GABILONDO, SÁNCHEZ Y LA CRISIS DEL PSM


         El audaz cambio de timón de Pedro Sánchez cesando a Tomás Gómez fue una acción políticamente arriesgada pero necesaria ante los malos datos de las encuestas y los enredos de Parla que empezaban a envolver a Gómez, pese a sus alegatos probablemente ciertos, aunque la situación de aparente quiebra económica de su ayuntamiento y la detención de su delfín en el mismo, no ayudaran mucho políticamente para dejarle al margen.
        Ahora bien, no es menos cierto que a Gómez le avalaba gran parte de la militancia de la Federación Socialista Madrileña, por lo que el gesto aumentaba la audacia y casi rozaba la temeridad, pero Sánchez parecía tener claro que se la jugaba, antes o después, y prefirió salir al paso del problema, que en sus inicios no aparentaba fácil salida, pero sin embargo, la han acabado resolviendo convenientemente, incluso con el placet de la mayoría de los afiliados a esa federación, lo cual era más que importante para guardar las formas democráticas –por un lado-, y recomponer la fuerza interna de cara a una serie de procesos electorales en los que nadie sobra, si acaso la necesaria reubicación para que nadie sea un lastre electoral.
        Tal operación con la subsiguiente incorporación del ex ministro de Zapatero, Ángel Gabilondo, ha hecho el resto para convencer a propios y extraños de la conveniencia del cambio de rumbo en el planteamiento electoral de lograr la Comunidad de Madrid, perdida hace lustros de forma un tanto turbia –con el llamado “tamayazo”-.
        La altura personal, académica y ética de Ángel Gabilondo está fuera de toda duda, de hecho tuvo el detalle de someterse a la aprobación de la militancia del PSM, dándose la circunstancia que él mismo no es militante, pero su altura humana, su eficacia en la gestión universitaria y ministerial, junto a su carácter profundamente dialogante y respetuoso, eleva el nivel de las opciones políticas en Madrid, de forma exponencial. Siendo un acierto por parte de Pedro Sánchez este talentoso recurso, que puede atraer al voto de una izquierda moderada, socialdemócrata (y aún socialista), harta de recetas neoliberales, de recortes sociales, de tics autoritarios y dilapidación de lo público en una extraña confusión: público / privado.
        El numeroso apoyo que concitó en su presentación, pone de manifiesto que más allá de actitudes personalistas, el PSM parece apoyar a Gabilondo y de paso a Sánchez, que así ha ganado una importantísima batalla ante los suyos y ante un electorado desilusionado de las veleidades del anterior gobierno socialista de Zapatero.
        En ese extremo, Pedro Sánchez logró una difícil victoria y un importante apoyo de Gabilondo (para el que el ofrecimiento no es ningún “dulce”, pues tiene alto riesgo de salir mal, aunque la clave radica en que pueda llegar a generar confianza en un sector del electorado de clase media y trabajadora, que tan mal ha sido tratado en las políticas anti crisis del gobierno del PP, por más que ahora lo busque también el PP so pretexto de recompensarle).
        Pero la presente semana con el debate parlamentario del “Estado de la Nación”, Pedro Sánchez revalidó su liderazgo en el PSOE, por más que se lo dificulten algunos barones con aspiraciones, ya que libró con éxito en el debate con un Rajoy autocomplacido de sí mismo, al que habló claro y directo, señalándole la falaz afirmación de la propaganda popular de salida de la crisis, y le indicó los grandes focos de desigualdad, injusticia y pobreza que tan poco le gustó al jefe de la derecha española.

        Así tal parece, que si le dan la oportunidad y cesa el cainismo político dentro del PSOE, puede que estemos ante el nacimiento de un nuevo líder de la socialdemocracia española, algo sumamente necesario para la estabilidad del sistema político, pese a los desprecios que injusta e impertinentemente le dirigió un Rajoy fuera de sí, enfadado por las “verdades de Sánchez”.

sábado, 14 de febrero de 2015

EL GOLPE DE EFECTO DE PEDRO SÁNCHEZ EN LA FEDERACIÓN SOCIALISTA MADRILEÑA


            El secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, ha tomado estos días una arriesgada decisión con la destitución de la ejecutiva socialista madrileña, y especialmente con Pedro Sánchez, barón socialista madrileño, que le ha plantado cara a su jefe de filas en el socialismo español, resistiéndose a marcharse y promoviendo la protesta de su militancia próxima, generando unos días de especial tensión claramente inconvenientes a pocos meses de los procesos electorales en marcha.
                La decisión de desalojar “manu militari” a la cúpula socialista madrileña, por parte de la ejecutiva federal socialista, no sólo ha sido arriesgada –porque genera indeseables fracturas internas, que necesariamente pasan su factura-, sino que ha sido un audaz golpe de autoridad en un partido algo desnortado, por el fracaso político de Zapatero –que desvirtuó políticamente la propia identidad socialista, con envoltorio de “progresismo” y erró claramente en su política económica connivente con los poderes fácticos de las finanzas hispanas-, junto a lo cual cabría evidenciar la caída en picado electoral de la etapa de Rubalcaba, incapaz de articular un mensaje de izquierda moderada claro y contundente con que dar respuesta a las demandas sociales, económicas y políticas de la calle en plena crisis económica, que ni él ni Zapatero llegaron a atisbar.
                Por consiguiente, ante los malos resultados electorales, la dispersión del tradicional nicho de votos socialistas y la falta de claro rumbo del PSOE, la llegada de Pedro Sánchez al timón de este histórico e importante partido había sido recibida como un tránsito más en ese deambular errático en unos tiempos convulsos y de demanda de cambios por parte de la sociedad, de la que se han hecho eco algunas nuevas formaciones que están llevándose tan considerable nicho de votantes a posiciones más radicales de izquierda de las que esos mismos sectores de votantes han venido a representar, pero el desengaño, la desafección y el cabreo con una clase política autista, ensimismada en sus propios intereses, les ha arrojado progresivamente a los brazos de planteamientos revolucionarios de proyectos constituyentes de incierto resultado.
                En esta situación, o Pedro Sánchez se hacía con la autoridad y el respeto de los suyos, o difícilmente podría recabar el respeto político ajeno, y eso pasaba por planteamientos concisos y tajantes de ruptura con la condescendencia anterior con tramas o facciones de luchas de poder, de corruptelas, y de ambigüedades ideológico-políticas, para posicionarse claramente en defensa de los intereses generales, del Estado Social (Estado del Bienestar), de su apuesta por lo público, por la independencia de los poderes fácticos (especialmente los económicos, medios de comunicación y demás grupos de presión), por la defensa decidida de la solidaridad social, de la unidad del Estado –sin que necesariamente sea la de “Estado unitario”, como ha hecho con su clara apuesta por el “Estado Federal” para dar salida al problema territorial -, etc., etc.
                Así Sánchez ha ido ganando terreno poco a poco, con elegancia y firmeza, clarificando su discurso y su acción política, en lo que es digno de prestarle atención –aunque sigue sin tenerlo fácil-, conectando poco a poco con la calle –en medio de la indignación y la agitación-, mostrándose cercano con el ciudadano. Pero al propio tiempo, ha mostrado ser consciente de los “lastres internos” que debe eliminar, como ha sido el caso de la Federación Socialista Madrileña con el exiguo liderazgo de Tomás Gómez, quien llevaba varias elecciones perdidas, con problemas en algunos de los ayuntamientos madrileños de gobierno socialista no bien asumidos y resueltos, al que la gestión al frente del Ayuntamiento de Parla le persigue, al parecer por una supuesta quiebra económica, resultado de lo que cada vez más aparenta una nefasta gestión económica de Gómez como regidor de ese ayuntamiento. Amen que las encuestas seguían reportando un nuevo “revolcón electoral” en un terreno políticamente tan sensible como la Comunidad de Madrid, pese a los problemas del PP madrileño y de su gestión pública. Por tanto, la decisión de Sánchez destituyendo a Gómez (que se ha mostrado poco realista y un tanto indisciplinado con su propia organización) ha sido muy audaz y valiente. ¡Aunque las “dagas” se mantienen a la expectativa!, y le pasarán a Sánchez factura, si finalmente no logra los réditos electorales pretendidos.
                Pero parece claro que tanto Sánchez, como sus asesores, tenían claro que este tenía que dar un golpe de efecto, audaz, de autoridad, apostando por un nuevo rumbo y nuevos equipos. En el “ser o no ser” de su propia entidad política ha tenido que jugársela, pues de lo contrario, en caso de pérdida el fracaso de otros sería atribuido al propio Sánchez por sus compañeros rivales, en tanto que si le sale bien la jugada, la autoría nadie se la puede escatimar y con ello un importante triunfo político y personal. ¡Las espadas están en alto…!.
                Al propio tiempo, se empieza a mostrar con autoridad entre los suyos –aunque ya venía haciéndolo, forzando ceses de algunos ante la sombra de la duda de poco ejemplaridad-, pero el paso dado apunta a que consciente de que se la juega sí o sí, decide tomar las riendas y poner orden y concierto. Lo cual le empieza a avalar como un líder incipiente, que aún necesita un tiempo –que posiblemente no tenga-, para demostrar que puede recomponer la socialdemocracia española, que quizá sea el máximo asumible de izquierda en la UE, en la que estamos y de la que no debemos salir, pues con sus sombras aporta más luz y estabilidad a nuestra sociedad que si vagáramos fuera del concierto europeo.
                Ahora lo que le falta a Sánchez sería abordar con diplomacia el problema andaluz, pero para ello ha de esperar a la evolución político-electoral de la autonomía andaluza, que acaso dimensione con mayor humildad a su actual presidenta, la socialista Susana Díaz, que probablemente esté políticamente hipervalorada, pues no tiene seguro mantener el “granero de votos socialista” en Andalucía, además que hay que aportar algo más que rédito electoral para presentarse como líder de un proyecto político.
                En fin, todo un abanico abierto de posibilidades que se irán despejando a lo largo de este, año electoral por antonomasia.


jueves, 4 de diciembre de 2014

PEDRO SÁNCHEZ MADURA POLÍTICAMENTE, TRAS ERRORES INICIALES


El actual líder del PSOE, Pedro Sánchez, parece ir mejorando su perfil de líder con el discurrir de los días, pues tras el inicial balbuceo hipermediático, y algún error de bulto como el de la supresión del Ministerio de Defensa, que fue rápidamente acallado y corregido en su entorno, parece que va consolidando un perfil de alternativa seria.
Pedro Sánchez es una persona que se va mostrando cada vez con más seguridad en su presencia ante los medios de comunicación en los que transmite un discurso reformista factible y probablemente compartido por la mayoría de la sociedad española, en lo que se refiere a sus sensatas medidas de defensa del “Estado del Bienestar”, mostrándose valladar ante su cuestionamiento, que lamentablemente y muy al pesar de muchos socialistas de carnet, se cuestionó en la práctica de la última etapa de gobierno de Zapatero, que trajo la desolación en sus filas cuyos perniciosos efectos electorales aún están padeciendo.
No obstante, Sánchez tendrá que ir despejando la legítima duda que asiste a la ciudadanía española, sobre si sus planteamientos reformistas entroncan con una auténtica política socialdemócrata conforme a las esencias ideológicas y naturales del PSOE –que nunca debió abandonar, por pura coherencia existencial de la misma formación, dado que su desnaturalización le reportaría una caída fulminante por el abandono de sus bases naturales-, y empieza a ser ese “verso suelto” que demanda la socialdemocracia europea, por la claudicación de una decidida defensa de la “Europa del bienestar” que no han hecho sus homólogos, al aceptar los cuestionables dogmas neoliberales de la política económica marcada por el Fondo Monetario Internacional y asumida por Alemania y el BCE; o si por el contrario, Pedro Sánchez está en un lavado de imagen electoralista, en el que se mueve como un decidido recuperador de la socialdemocracia, pero sin la menor intención de batallar más allá de sus resultados electorales.
Sin embargo, en honor a la verdad hay que reconocerle determinación en su actitud de lucha contra la corrupción que ha afectado a algunos miembros de su Partido, pero se le acabará objetando, que no ha tenido la misma fuerza dependiendo del escalón de poder, pues con Chaves y Griñán ha sido más condescendiente, si bien estos aún no están formalmente imputados. Por tanto, habrá que estar atentos a su actuación según la deriva de los acontecimientos judiciales.
También cabría pensar que el movimiento regeneracionista que viene apuntando Pedro Sánchez, con el PSOE y sus lógicas propuestas de abordaje político del problema catalán, vendrían condicionadas por el “desplazamiento electoral” que dan las encuestas con la irrupción del mensaje radical de PODEMOS, lo que le hubiera obligado a posicionarse con mayor determinación que en otras circunstancias donde electoralmente tuviera menos afectación. Aunque eso habrá de despejarlo con hechos en el discurrir del tiempo. Sin embargo, su actual mensaje y posición ha ido mejorando últimamente en el ámbito público.
Incluso en los debates parlamentarios muestra buena oratoria y contundencia en su discurso, algo que quizá haya de incrementar dado que los tiempos políticos actualmente en España van demasiado rápido y apenas tiene tiempo de seguir curtiéndose en la “bancada de la oposición”, pues si las encuestas se acabaran cumpliendo, sobre él podría recaer la llave de la gobernabilidad del país, bien pactando hacia la derecha con el PP, bien hacia la izquierda con PODEMOS y/ o IU, lo cual también podría traerle efectos colaterales indeseados, según la opción que adoptara; o bien simplemente dejar gobernar en minoría a la lista más votada, lo que también le podría pasar su pago político.
Por tanto, recibimos gratamente la percepción de una rápida y ágil maduración política, en la creencia que puede tener potencial de desarrollo y liderar el proyecto socialdemócrata español que quedó huérfano en la última etapa de Felipe González, como también de Zapatero, y por cuya causa el PSOE ha tenido una importante desafección de militancia, siendo no menor la de simpatizantes y votantes perdidos como lo reflejan los últimos resultados electorales y aún las encuestas. De forma que en la medida que retomen el “nicho ideológico propio” volverán a enlazar con el “depósito electoral” que le es natural, por lo que habrán de reorientar todo su programa a ese fin, y lanzar un claro y directo mensaje a lograr que sea creíble entre la ciudadanía que espera ahora mucho más que palabras vacías y promesas incumplidas.



lunes, 6 de octubre de 2014

EL PSOE ACTUAL ENTRE EL PRAGMATISMO Y EL POPULISMO ELECTORALISTA


Hemos venido manteniendo que el PSOE tiene pendiente su catarsis interna, su necesaria reflexión con la conveniente dosis de autocrítica de errores y reformulación de su ideario político y programático, que no es ajeno a la pérdida de rumbo de la socialdemocracia europea, inmersa en el sistema demoliberal al que ha acabado adaptándose por puras razones de pragmatismo político, que refleja su desconexión con sus bases naturales ante su tibieza en la defensa del Estado Social, como han resultado los casos de Hollande en Francia, Renzi en Italia y Zapatero con Rubalcaba en España, de los que no se distancia tampoco el actual delfín socialista, Pedro Sánchez.
Todo ello ha hecho emerger nuevas opciones políticas, dada cuenta el malestar social por los recortes sociales y la orfandad de amplios sectores de la sociedad que no se sienten representados por políticos que se ponen de perfil ante los ataques a sus derechos sociales, cuando no contribuyen activa o pasivamente a perpetrarlos, en razón al turno de gobierno que corresponda.
Por eso, actualmente resulta tan difícil a los socialistas esbozar unos postulados políticos de defensa social, y mucho más evocar sus orígenes ideológicos laboristas y filomarxistas, pues tal ha sido la evolución política de sus actuales representantes políticos, que cualquier parecido con aquella realidad es pura coincidencia. Pues la sociedad les ve como cooperadores necesarios (en nuestro actual bipartidismo) de un determinado stablishment político-social y económico, que los de podemos han identificado como “casta”, que tanto les ha molestado, pero que en realidad podría también denominarse como elite política, en la que se han conjugado, parecen estar a gusto y se han conformado con ello, especialmente con los privilegios sociales, políticos y económicos que conlleva la pertenencia a esa elite o casta, siendo los seguidores de la misma, habitualmente agraciados con la pedrea en el reparto del poder político tras los procesos electorales. Ese es el conformismo pragmático que puede ser el motivo de último de su crisis política.
Pero entre tanto, la elite socialista en nuestro país, sigue sin querer ver la realidad de un profundo cambio social que se ha generado con la crisis económica, con los sufrimientos por los recortes sociales, con la rabia por las injusticias, por los casos de corrupción política del arco político, y porque el sistema del bipartidismo de la transición, junto con parte de sus instituciones centrales y autonómicas están seriamente tocadas por la falta de credibilidad social; y sin embargo, apuestan por un pequeño giro, pequeño cambio político, más estético que de otra naturaleza, sin hacer el análisis profundo que habrían de haber hecho para poner soluciones, pues ya se sabe que a grandes males, grandes remedios. Pero, no. Se han limitado a cambiar al Secretario General y su cúpula ejecutiva.
Así ante la patente falta de reflexión en profundidad, se sigue manifestando en la superficialidad, en la epidermis de los problemas, pues salvo en la propuesta seria de negociación política para evitar la confrontación catalana, la mayoría de las propuestas de Sanchez no dejan de ser ocurrencias, o al menos lo parecen. En pleno conflicto internacional en Oriente Medio, que amenaza la seguridad en el Mediterráneo, con la propagación del islamismo radical que está reclamando la reconquista de Al Andalus (nuestra España), no se le ocurre otra cosa que proponer la eliminación del Ministerio de Defensa. ¿Qué político responsable, o ciudadano mínimamente sensato apoyaría tal parida?, ¿Quién defendería a España en caso de cualquier conflicto armado?. Parece estar influido por el antimilitarismo secular de una progresía ibérica irresponsable y utópica.
Pero por si esto fuera poco, propone que se celebren funerales de Estado para las víctimas de la violencia de género. Según esto, para que no se diera una discriminación positiva habría que proponer la multiplicación de funerales de Estado por cualquier otro tipo de suceso con resultado mortal que tuviera cierta extensión y entidad numérica anual, como serían también los accidentes de tráfico, etc.
Además de las consabidas promesas de subidas salariales al profesorado, con la implantación de un “MIR docente”, que da la impresión que no resulta una medida muy madurada, pues no se dan más detalles de procedimientos, costos de trabajo en prácticas, cuadros docentes-tutores de los mismos, etc. Y sobre todo no se habla del alcance de la partida presupuestaria, en tiempos en que su gobierno socialista de Zapatero hizo aplicó recortes sociales y salariales (recordemos que bajó los sueldos a los funcionarios, subió el IVA, eliminó deducciones del IRPF, congeló pensiones, y retrasó la edad de jubilación, entre otras medidas). Por cuanto, su propuesta se nos antoja un mero “brindis al sol” electoralista, algo que ellos mismos critican en algunas de las propuestas de su adversario PODEMOS. ¡Qué casualidad!.
Aunque lo peor está por llegar, pues si previsiblemente se cumplen los vaticinios de los sondeos electorales, puede que el PSOE tenga en su mano la oportunidad de aliarse con el PP o con PODEMOS, y llegado ese punto la decisión será muy compleja de tomar. Naturalmente, si antes, el propio PSOE no coge la iniciativa política, reformula su posición seriamente, y apuesta en firme por la defensa del “Estado Social”, caiga quien caiga, y frente a quien sea (baronías, elites, castas, y demás prebendados) y se decide por una verdadera regeneración democrática más abierta, participativa, libre, y justa, presentándolo así ante la opinión pública sin trampa ni cartón, recogiendo en primer lugar a los propios militantes defraudados, que se crean de veras el proyecto y lo difundan a los cuatro vientos, marcando liderazgo de alternancia auténtica, en vez de mero relevo temporal.

Sin embargo, la opción –que ha postulado algún egregio barón socialista- de la coalición gubernamental PP-PSOE (a la alemana), creemos que sería la defunción del socialismo español en formato PSOE, pues el PP actuaría como el boxeador noqueado que abraza a su contrincante para no caerse, aunque finalmente puedan caer juntos a la lona. Además que sería tanto como reconocer que ni hay alternativa, ni la ha habido, que todo ha sido un sistema de elites o casta con su correspondiente alternancia. Algo que no se podría afirmar realmente en la transición, ni en los primeros gobiernos socialistas, no así después, con la ruptura de la UGT de Nicolás Redondo y los reajustes de la política económica de Solchaga y sucesores.