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domingo, 30 de diciembre de 2012

LLAMADA A “ARREBATO” DE RUBALCABA A LOS LÍDERES SOCIALDEMÓCRATAS EUROPEOS



Ante la profundidad de la crisis económica, social y política, que estamos viviendo, en la que las políticas neoliberales tampoco aciertan a sacar a los países de la crisis que el propio sistema capitalista las ha sumido,  el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, se ha dirigido a los líderes socialdemócratas europeos para pedirles una reacción, una reformulación de sus políticas, para poder erigirse como alternativa a la tremenda crisis que amenaza al propio sistema político y económico de algunos países de la Unión, entre ellos España.
Además de esta forma intenta también Rubalcaba quitarse de encima el “san Benito” que le pusieron a los socialistas de ser los responsables de tan colosal crisis, que el PP iba a arreglar tan pronto llegara al poder, porque se trataba de una cuestión de confianza en el Gobierno de España. Discurso no sólo falaz, sino que se demostró absolutamente incierto con el paso de los meses, y la actuación de un nuevo gobierno –en este caso, del PP que ganó con mayoría absoluta abrumadora- pero que se quedó prácticamente colapsado entre los anuncios de medidas de reforma y las que seguidamente rectificaba o simplemente dejaba de aplicar, o los propios cambios de política entre las anunciadas electoralmente, especialmente en materia impositiva, o en los recortes de servicios sociales.
Pero no deja de ser una acción –la de Rubalcaba- que con aparentar cierto interés, no debería quedarse en mera cosmética, ya que se le podría volver como un boomerang. Pues además, Rubalcaba tiene una gran contestación interna en el propio PSOE que va perdiendo peso político e influencia territorial, de forma inusitada hasta el presente. Habiendo llegado a cosechar su formación los peores resultados de su historia reciente. Quedándole aún el Gobierno de Andalucía y Asturias, logrados por mayoría simple y de forma no muy estable.
Por consiguiente lo que viene a plantear Rubalcaba a sus colegas socialistas europeos, es algo que también tiene que hacer él mismo en su propia casa, conseguir un auténtico liderazgo político –que no ha logrado-,  presentando un programa político creíble, que recoja el clamor de la calle, de las clases media y trabajadora del país, que son los que realmente están pagando la crisis económica –por pura decisión ideológica de un PP entregado a las tesis neoliberales-. Un programa que habría de recuperar su originaria ideología laboralista-obrera, poniendo énfasis en la defensa del “Estado del Bienestar” (en fase de derribo por el PP), volviendo a recuperar la concertación social, que se respete la ley y los convenios colectivos, que se ajuste el hiperdimensionamiento de la burocracia política –que hasta ahora ni el PP ni el PSOE han mostrado interés en ello-, que se promueva una auténtica democratización de las Instituciones Públicas, Partidos Políticos y Sindicatos, abandonando el sistema de “control” por los aparatos de los mismos, que ha dado lugar a la gestación de la “clase política actual” desentendida del clamor ciudadano.
Habría que considerar que la Socialdemocracia europea, también en crisis haberse adaptado a un sistema de alternancia en el poder, postulando políticas centristas, cada vez más escoradas a la derecha, por pura aceptación del desarrollo del mercado en la configuración actual que le ha dado el capitalismo, y en tal situación, apenas se aprecian diferencias de proyecto político entre la derecha neoliberal y la socialdemocracia descafeinada que se nos oferta.
La socialdemocracia europea –y entre ella el PSOE- si quiere presentar una alternativa creíble, habrá de hacer seriamente sus deberes, empezando por reflexionar sobre sus raíces y sentido, aspirando a recuperar un profundo sentimiento social que defienda a la clase trabajadora, para lo cual habrá de presentar un programa alternativo para dar respuesta a las tesis neoliberales, en vez de adaptarse al marco ideológico y de hecho, con el sólo matiz de postular la defensa de los servicios públicos. Eso por sí sólo sería totalmente insuficiente y errado.
Ha de plantear una regulación del mercado, mediante la implantación legal de controles financieros que eviten la gran estafa mundial que dio origen a esta crisis. Establecer un marco fiscal progresivo y justo (eliminando las Sicav), regular un marco laboral de mínimo infranqueable sobre los derechos laborales y sociales de los trabajadores, evitando el deterioro que se ha producido, y en definitiva refundando un “Estado del Bienestar” que lleguen a blindarse en nuestras Constituciones nacionales.
Pero para ello hace falta liderazgo, valentía y honradez política. El primero se gana con un discurso claro y decidido; la segunda se expone diariamente en la defensa pública de las propias convicciones; y la tercera se demuestra cuando se abandone el maridaje entre la política y la gran empresa, pues no pocos políticos acaban retirados como consejeros de empresas con cuantiosas retribuciones. Y los propios partidos políticos suelen ser rehenes de la banca por débitos de créditos electorales y de diversa índole. Todo lo cual, impide lo anterior.
Por consiguiente, si Rubalcaba no quiere o no puede cumplir esos requisitos de partida, podría empezar por olvidarse de convocatorias europeas ad hoc; y desde luego, debería dar paso a otra gente del Partido capaces de articular una política coherente justa, alternativa real  de defensa ante las tesis liberalizadoras y desreguladoras que están en el origen de toda esta ruina. 

domingo, 28 de octubre de 2012

EL DESMORONAMIENTO DEL PSOE EN EL TRIGÉSIMO ANIVERSARIO DE SU ACCESO AL PODER



“¡Oh tempora, oh mores!”.  Desde el recuerdo del  acceso del PSOE al Gobierno de España, hace treinta años, contemplamos el actual desmoronamiento del principal partido de la oposición, que durante tantos años fue hegemónico en el poder político central, autonómico y local, escuálida sombra de lo que fue.
Precisamente en una semana en que los socialistas de nuestro país están haciendo la “mala digestión” de las últimas elecciones vascas y gallegas, en la primera de las cuales perdieron el gobierno, y en las segundas tuvieron un auténtico abandono del electorado, con crisis interna subsiguiente por la ausencia de un mínimo liderazgo de la Dirección socialista gallega. Todo lo cual, se carga en la “cuenta” de Rubalcaba como fracaso del liderazgo que la Dirección socialista nacional tiene, pese a su reciente elección en el Congreso de Sevilla, que no parece aguantar si quiera el transcurso del año, pues la cita electoral catalana puede ser determinante en una crisis interna del socialismo español, que se encuentra desnortado y a la deriva, tras el destrozo sufrido por el “zapaterismo” –del que formaba parte destacada el propio Rubalcaba-.
 Rubalcaba en su proverbial habilidad para manejar bien los resortes del Congreso y  ganarlo a favor del stablisment socialista, el mismo que aupó a Zapatero a la secretaría general del partido, y posteriormente a la presidencia del gobierno de España, y que tan nefastos resultados ha traído en tales ámbitos, pues si desde el Gobierno negó una “crisis de caballo”, desde el partido, con su insustancialidad dio lugar a una indeseable fisura interna cainista entre el aparato guerrista que había gobernado el partido décadas, y los arribistas de nueva hornada que se autosignificaban como “zapateristas”, que han durado lo que el propio Zapatero, salvo algún astuto recolocado, al albur de la continuidad de Rubalcaba.
Pero el problema es que la actual formulación de la marca socialista hispana no vende en un electorado escamado de las ambigüedades, del lenguaje posibilista, del todo vale para seguir en el poder, y sobre todo en medio del cabreo de la crisis que fue incapaz de atisbar el Gobierno socialista en que estaba el mismo Rubalcaba, junto a Zapatero, por más que se quiera ahora desmarcar de su recuerdo. Y en el ámbito interno, las sucesivas pérdidas de poder están haciendo saltar las “cuentas pendientes” en un partido en que la democracia interna apenas existe –pues cuando se ha dado de forma forzada, se ha acabado por asfixiar evitando su progreso práctico-, de ahí que esté creciendo la crítica interna hasta niveles incontenibles (como expresa la plataforma socialismo 3.0 en la red).
Pero, ¿qué le ha pasado al PSOE para desperdiciar su gran caudal de votantes?.  Ni más ni menos, que su distanciamiento de la sociedad, su instalación en sus propias cosas (como la toma del partido por gran parte de sus cargos públicos como fórmula de empleo permanente, en vez de como medio de servicio a la sociedad), la corrupción tampoco se haya lejos de ello –aunque el grave momento pasó en la última etapa de Felipe González, habiéndose amortizado el efecto en gran medida con Zapatero-, pero sobre todo la frivolidad política de Zapatero, sus ocurrencias, sus imprevisiones, acabaron por hacer el resto, que ha sido rematado por la crisis económica que tampoco supo detectar ni amortiguar.
A todo lo anterior, habría que sumar la pérdida de identidad de la propia izquierda europea, de una socialdemocracia que tiene que retomar ideológicamente su rumbo adaptándolo a las actuales circunstancias de una crisis –que si antes se perdió la identidad de la propia clase trabajadora en una difusa clase media- , se está llevando a la clase media a un sacrificio sin precedentes, ante lo cual la socialdemocracia tendría mucho que decir en la defensa de los intereses de esta importante capa social, del Estado del Bienestar garantía de la justicia social, que sin que nadie lo defienda –ante el anonadamiento del cuadre de las cuentas del Estado y del pago de la deuda-. Así el que sea capaz de elaborar un discurso político en esa orientación tendrá un buen eco y una excepcional recepción en nuestro país. Pero para ello, habrá que empezar a reconsiderar la estructura estatal desde su base, prácticamente en una refundación que lo simplifique y lo haga viable, para lo cual, los políticos –también el PSOE- tendrá que saber y poder sacrificar intereses concretos e inmediatos para poder alcanzar de nuevo la confianza de gran parte del pueblo español, como sucedió hace tres décadas, aunque ello también pase por nuevos líderes –que no quemados- se ganen progresivamente la confianza del electorado con su palabra y decidida acción coherente con unos objetivos realmente sociales, sin servidumbres pasadas, ni geopolíticas, ni territoriales que valgan.

sábado, 22 de septiembre de 2012

IZQUIERDA DESUNIDA Y DEMÁS EFECTOS COLATERALES DE LA CRISIS



La profunda crisis económica y la desafección ciudadana de la clase política dirigente está trayendo una importante crisis política, de consecuencias actualmente imprevisibles, pues la ciudadanía ha constatado que las instituciones políticas, formaciones políticas habituales y sindicatos no están a la altura de los problemas planteados, antes al contrario, o no los abordan con acierto y eficacia, o yerran clamorosamente en diagnósticos y tratamientos.
Consecuentemente se está cuestionando algo más que la labor de este o aquel grupo político, más bien se está cuestionando el actual sistema democrático con fórmulas de participación social alternativa que pretende el rescate de la democracia de las instancias políticas profesionalizadas que sólo escuchan al pueblo, supuestamente soberano, cada cuatro años; llegando algunas, incluso a ganar las elecciones con un programa virtual, dado que tan pronto alcanzan el poder se olvidan del programa con el que han obtenido el apoyo popular y gobiernan con objetivos y preferencias distintas y distantes de las que vendieron a la ciudadanía. Algo, que naturalmente, sectores de ciudadanía consideran un engaño político, una burla democrática. Sobre todo, cuando no se somete el actual programa de gobierno a la voluntad popular a la que se le hizo otro tipo de planteamientos y promesas.
Entre tanto, las primeras formaciones que empiezan a “romper costuras” son las insertas en IU, amalgama de grupos políticos de izquierdas que arroparon al PCE –que con la caída de los regímenes comunistas del Este de Europa perdió ámbito electoral-, y que con escasa fuerza ha tenido una representación poco más que testimonial en los últimos años.
Sin embargo, ante el desmoronamiento electoral del PSOE, IU mejoró los resultados electorales de los últimos tiempos, pero parece ser que la propia crisis, las divisiones internas dentro de la coalición, e incluso algunos protagonismos de los “destronados” está haciendo mella en la formación de Cayo Lara; pues el anuncio de creación de un nuevo partido político con el nombre de Izquierda Abierta (IA), afín a IU hasta en la denominación, patrocinada por el anterior Coordinador de IU Gaspar Llamazares, y a la sazón diputado por dicha formación, no ha dejado de sorprendernos, aunque se entienda que toda crisis supone incrementos de tensión, y sobre todo búsqueda de alternativas por pura necesidad de supervivencia. Aunque esperamos, que en el presente caso, no sea sólo por pura estrategia personal del Llamazares y sus secuaces políticos, pues la división tampoco es muy recomendable en los actuales momentos.
Nada se ha comunicado sobre auténticas disensiones en el seno de IU, o diferencias de criterios políticos que justifiquen la escisión. ¿O acaso será una nueva facción dentro de la propia IU?. En consecuencia, no apreciamos las razones para este singular y súbito desmarque, que ha supuesto esta aparición de IA sin que haya dado tiempo a Llamazares a aclararse en relación con el escaño de diputado que alcanzó bajo las siglas y programa de IU. ¿Mero protagonismo?, ¿diferencias personales?. El tiempo lo dirá.
Pero al propio tiempo, y casi de forma simultánea con la nueva deriva de Llamazares, otro camarada suyo y antiguo Coordinador de IU, Julio Anguita, ha presentado un nuevo movimiento, pues da la impresión que se trate más bien de un movimiento social que de un partido político, según sus propias palabras, denominado FRENTE CÍVICO con parecidas pretensiones de reconducir el malestar popular de la calle hacia fórmulas democráticas más participativas que las actuales de los cerrados aparatos de los partidos políticos. Si bien, lo que no está muy claro es cómo va a hacer valer políticamente esa fuerza, si no se articula como partido político, pues las iniciativas legislativas populares ya conocemos el corto recorrido y la nula eficacia que tienen, y la actividad extraparlamentaria actualmente no cuenta en la agenda de Gobierno, salvo que consiga una contestación popular grande en la calle, lo cual es difícil y peligroso, entre otras cosas por sus imprevisibles consecuencias.
En todo caso, a diferencia de Llamazares más acomodado al stablishment político que Anguita, este último no deja de ser un político de profundas convicciones –que equivocadas o no- defiende con la grandeza del que cree en ellas, y con la legitimidad del que lejos de acomodarse en el cargo político tuvo la grandeza política y la generosidad humana de renunciar a emolumentos públicos que le correspondían por sus cargos políticos desempeñados, una vez abandonados los mismos. Además que con su característica oratoria pedagógica, que une a sus convicciones, conecta directamente con el sector de la sociedad española peor tratado por la crisis y por los poderes públicos (clase media y trabajadora española), lo que nos hace albergar un largo recorrido a su iniciativa.
De ahí, que Cayo Lara y los militantes de IU hayan de empezar a hacer autocrítica de los motivos que han dado lugar a que dos de sus primeros “espadas” hayan optado súbitamente y al tiempo por proyectos alternativos a su propia formación política. ¿Acaso está esclerotizada?. Sería bueno, que dieran su parecer sobre estas novedades políticas de su propio entorno, y sobre todo el futuro al que se encaminan con los nuevos experimentos en su alrededor.
Pero estas iniciativas, aunque casualmente son del entorno de IU, posiblemente no serán las únicas en aparecer –dado que es propio de las crisis, y del colapso de las formaciones institucionalizadas y partidos burocratizados-; así no sería extraño ver alguna iniciativa en el entorno del PSOE (del que ya emergió con cierto éxito UPyD) y especialmente con la profunda caída electoral que tuvo y cuya crisis interna aún no se ha desenvuelto en su profundo calado, por las medidas de contención del aparato del partido, que le funcionaron a Rubalcaba tanto en Ferraz como en algunas federaciones regionales donde algunos sectores de la militancia están mostrando su discrepancia y su hartazgo ante el acomodo y pusilanimidad política de muchos de sus dirigentes.
Sin embargo, en el PP que llegó supervictorioso en Noviembre pasado y cuyo activo electoral de la victoria casi ha dilapidado en poco más de nueve meses de gobernanza errática, de espaldas a su propio electorado e incluso a la ciudadanía con el agravamiento de la crisis económica que han sido incapaces siquiera de controlar, ya ha aparecido un experimento electoral  de la mano de Mario Conde que en competencia con el PP aspira a “pescar en los mismos caladeros” de votos de la derecha y centro derecha española, con abiertas críticas a la gestión gubernamental del PP sobre la crisis y con el apoyo de alguna significativa cadena de televisión, radio y prensa escrita, que se incardina entre la derecha sociológica tradicional española.
Por tanto, o se espabilan los partidos tradicionales, o les “crecerá la hierba a sus piés”, precisamente por pura necesidad que plantea el grave deterioro de la situación económica, social y política, con más que aparente pérdida de soberanía nacional, e incremento de las acciones separatistas de los nacionalismos periféricos catalán y vasco –al que podría unirse el gallego- estos últimos con comicios a la vista que cambiarán el mapa geopolítico en esos territorios de forma no precisamente tranquilizadora para el conjunto de España.

domingo, 5 de febrero de 2012

EL LARGO ESCRUTINIO DEL CONGRESO SOCIALISTA


El Congreso socialista de Sevilla fue bastante igualado, Rubalcaba y Chacón, se dirimió tras la votación de los compromisarios, a favor del primero, no sin que antes se realizara un largo y tenso escrutinio de los votos emitidos, que hubo de repetirse, pese a la diferencia de una veintena de votos que daba entregaba la Secretaría General Socialista a la facción oficialista del aparato del partido.
El hecho de haber llegado muy igualadas ambas candidaturas a la sede congresual sevillana, hizo que la “fontanería” de una y otra se movieran hasta la extenuación para conseguir el triunfo congresual, sobre el control de las voluntades de la mayoría de los compromisarios, pues realmente no se llegó a plantear ningún tipo de debate ideológico que diera lugar a una determinada toma de posición o giro ideológico del partido, sino que lo que realmente se estaba dilucidando era una lucha interna de poder entre ambas facciones de la oficialidad socialista. De un lado, la más próxima al sector dominante “felipista”, y  de otro lado, una variante periférica de mercadotecnia que procuraba recoger el descontento de una militancia decepcionada por las progresivas derrotas electorales, en medio de un ambiguo mensaje de satisfacción y reforma, pero sin plantear ningún objetivo concreto de esa reforma.
Parece indudable que los “poderes fácticos” se emplearon a fondo para conseguir el necesario triunfo que pretendía el aparato para no ser desplazado o afrontar algún tipo de aventuras que les pudiera relegar. Pues prueba de ello, fue el que a algunos no le salían las cuentas tras el escrutinio –entre los votos previamente comprometidos, y los verdaderamente emitidos, pero en estos casos, ya se sabe que se miente más que se habla-, de ahí que se demorara un escrutinio que pudo haberse concluido mucho tiempo antes, de no haberse promovido un segundo recuento, que parecería innecesario ante una diferencia final tan clara entre una y otra candidatura.
Si bien el discurso del nuevo Secretario General fue bastante integrador. Aunque más allá de las buenas intenciones, la realidad imponga su propio camino. Pues aunque no sea bueno que el partido prescinda del caudal político de la facción contraria –especialmente cuando no había diferencias ideológicas básicas-, tampoco parece necesario, ni oportuno que se haya de contar con todos, como parece haberlo dado a entender personajes tan significativos como Leire Pajín. Lo cual, tampoco significaría que sean paulatinamente rescatados significativos miembros de la candidatura perdedora. Tal como sucedió con el mismo Rubalcaba cuando Zapatero recurrió a él, al cabo del tiempo.
Entre tanto, Rubalcaba tiene una importante labor a desarrollar, que pasa por reorganizar el partido, rearmarlo ideológicamente, reactivarlo en su acción política, y sobre todo, volver a propiciar su crecimiento de militancia y de apoyo social, lo que pasa por volver a insertarse en el torrente vital de la sociedad, dejando la comodidad de los despachos, para atender a los ciudadanos en su creciente problemática social y económica. Para ello, Rubalcaba tiene capacidad y experiencia política sobrada, pero claramente habrá de apostar por un cambio de acción y de perfil político, al que mencionó en su discurso, y que no debe de quedarse en una mera declaración de circunstancias, sino un eje central de su planteamiento rector al frente del PSOE para que vuelva a ganar el margen de influencia política y social que tuvo, y que nuestra democracia tanto demanda, especialmente en los actuales tiempos que corren.

martes, 8 de noviembre de 2011

RAJOY – RUBALCABA UN DEBATE LIGHT


Ayer se celebró el anunciado debate culmen de la campaña electoral entre los líderes de las dos principales fuerzas políticas, Alfredo Pérez Rubalcaba (PSOE) y Mariano Rajoy (PP), entre los fastos preparados por los máximos gurús de los medios audiovisuales de la Academia de TV, moderados por Manuel Campo Vidal.
El evento aunque despertó el tradicional interés informativo, y en particular por la difícil situación económica y política de la UE, sin embargo apenas se entró en profundidad de los principales problemas que aquejan a los españoles. Sirviéndose un “producto light”, en el más puro sentido electoralista, sin que ninguna de las partes profundizara realmente en sus análisis, ni mucho menos en sus fórmulas para solucionar la problemática que se iba enunciando.
Con todo, resulta que el representante socialista tenía de partida una difícil labor, dada la torpeza de su gobierno en el afrontamiento de la crisis económica, que nos ha supuesto ser el país con mayor paro laboral de la UE. Además que el afrontamiento de la agenda política de Zapatero por mor de presumir de progresismo de salón, sin embargo no ha tenido una decidida defensa social, como prueba el hecho de la última deriva de su política laboral que le supuso la respuesta sindical de una Huelga General. Lo cual, ha supuesto que cunda el desencanto en los sectores de la izquierda política –que mayoritariamente ha representado el PSOE-, pues este sector social no se considera adecuadamente atendido por los socialistas con las políticas de los últimos años, habiendo dado como consecuencia una importante desmovilización del voto de izquierdas, como se puso de manifiesto en las pasadas elecciones autonómicas, en las que triunfó abrumadoramente la derecha. Por tanto, difícil labor la encomendada a Rubalcaba para que se haga merecedor del voto de ese sector desmoralizado, desmotivado, con sentimientos de abandono y pérdida en la crisis.
Por su parte, el representante del PP afrontaba el debate acariciando el triunfo anunciado por las encuestas, aunque más que por mérito propio y de su grupo, por el puro desgaste del gobierno socialista, a los que tampoco les ha prestado apoyo eficaz como oposición en esta difícil situación. Pero que sin embargo, para asegurarse el triunfo, no acaba de desvelar los procedimientos que piensa emplear en la acción de gobierno para salir de la crisis, con el fin de no asustar a la clientela política, y de no movilizar el voto en contra de la izquierda desmovilizada.
Sin embargo, fue a ese punto oscuro al que dedicó su empeño Rubalcaba para poner en claro ciertos puntos del programa de gobierno popular que –dentro de su redacción ambigua- pudieran entenderse como modificaciones al sistema de protección del desempleo, a las pensiones, o a la financiación de la sanidad y la educación; así como a las propuestas de reforma de la negociación laboral que hace el PP, que los socialistas califican de cesiones a la patronal y desarme de la protección social y laboral de los trabajadores. Siendo en esto muy hábil Rubalcaba, pues consiguió sacar de su guión a Rajoy y llevarlo varias veces a esos puntos conflictivos que no fue capaz, o no quiso aclarar.
Pero eso no exonera, la fácil crítica –por evidente- del fracaso de las políticas de empleo socialistas, cuyo anterior lema, para más Inri era “por el pleno empleo”, que ha podido pasar a la historia más como un brindis al sol que como una realidad lograda, por los perniciosos resultados conseguidos, que no pueden dejar indemne a cualquiera.
Más allá de todo esto, apenas se pudo evidenciar que se trataba de dos formulaciones distintas para acometer la crisis económica, la de la predicada austeridad del PP, y la de una austeridad amortiguada para preservar el “Estado del Bienestar” del PSOE. Cada una de estas formulaciones tiene sus pros y contras respectivos, y en todo caso, requiere de una mayor concreción que la que se dio por parte de ambos candidatos, así como precisa la colaboración de la ciudadanía  y de los poderes del Estado –agentes sociales, fuerzas políticas e Instituciones Públicas-, de forma consensuada a modo de un necesario “pacto de Estado” que fije el rumbo de la nave estatal sin mayor demora, con todo el impulso posible. Pero sin que se “quemen motores” en el esfuerzo, pues no sería justo ni razonable.
Así las cosas, cada cual que reflexione la fórmula con la que se identifica, por considerarla más razonable para aplicarlas en el momento presente, y de forma decidida emita su voto.
En este punto, partimos del análisis de lo que apreciamos en el debate, según la “fórmula a dos” –de los partidos más representativos-. Pero también no podemos, ni queremos obviar las múltiples opciones que ofrecen otras fuerzas políticas con menor representación, cuyos mensajes están al alcance de cualquier ciudadano mínimamente interesado en informarse, especialmente en la actualidad con los medios informáticos y las nuevas tecnologías de la información que facilitan todo tipo de aporte documental de cualquier tipo de fenómeno social. Aunque habrán de considerar, que por imponderables legales – más concretamente de la ley electoral vigente- el voto individual no suele tener el mismo valor efectivo según la opción, o el lugar donde se emita. De forma, que quien emita su voto a las opciones minoritarias, salvo que resultaran finalmente mayoritarias, su peso específico quedaría diluido, al perder valor relativo, respecto de los que se formulen a las fuerzas mayoritarias –que resultan primadas en el cómputo resultante de la ley electoral-. Detalle que también habrán de tener en cuenta aquellos votantes no especialmente comprometidos, ni cautivados por ninguna fuerza política concreta, pero sí orientados en cuanto al sentido del voto dentro del espectro político de izquierda y derecha; en cuyo caso, habrán de tomar en consideración el denominado “voto útil”, entregando su voto a alguna de las dos fuerzas mayoritarias que representan las dos grandes formulaciones a las que nos hemos referido.
Con todo, no nos parece que el debate haya sido determinante para un vuelco en la intención de voto. Si bien, creemos que la estrategia de Rubalcaba de poner en evidencia ciertos riesgos sociales en los cambios atisbados en el programa del PP, ha podido llegar a lograr su pretensión de movilizar el voto de izquierdas desmotivado, aunque no lo haya logrado plenamente. Y así será determinante, la vivida necesidad de cambio en la adopción de medidas eficaces de nos saquen de la crisis y activen la vida económica, algo en lo que parece que también el PP ha conseguido el objetivo de presentar esa necesidad ante la opinión pública, unida con un cambio de gobierno. Sentimiento que irá creciendo en la medida en que se agrave la situación de la UE con Grecia e Italia en situación comprometida, que puede arrastrar también a España, y que por desgracia lejos de arreglarse, por días se va agravando. Lo que revela la importancia de los errores del actual gobierno socialista en su gestión de la crisis, y por ende la necesidad de un cambio.

domingo, 17 de julio de 2011

RAJOY Y RUBALCABA: CANDIDATOS LASTRADOS EN MOMENTOS DECISIVOS


Tanto Rajoy como Rubalcaba dan comienzo a la precampaña electoral con sendos contrapesos, que les va a hacer perder credibilidad pública, al tiempo que le restará apoyos de sus hipotéticos votantes. Ya que a uno y a otro, les pesa el lastre de episodios negativos entre sus próximos, como son la imputación judicial de Camps –en el caso de Rajoy- y la de altos cargos de Interior por el caso faisán –para Rubalcaba-.


Se podrá decir que ambos casos son diferentes, que no tienen comparación, y jurídicamente no la tienen. Pero ética y políticamente comparten el hecho de ser actuaciones reprobables –de ser ciertas las acusaciones-, y en su caso, jurídicamente perseguibles.

Rajoy y Rubalcaba deberían rechazar esas praxis políticas, personalmente como en su entorno más próximo, para poderse presentar con una determinación de regenerar la vida pública española. Y de no poder hacerlo, deberían renunciar a un liderazgo que ya comienza condicionado por oscuridades o servidumbres políticas, dejando que de sus respectivos partidos emerjan líderes renovados, con nuevas ideas, sin hipotecas de un pasado poco decoroso. Pues la crisis económica y política es de tal calibre que requiere grandes soluciones, plena dedicación y alta credibilidad para ganar la confianza pública en España y en el exterior. La agenda política no la puede estar ocupando las filtraciones del faisán, ni los trajes de Camps, en un país con casi 5 millones de parados, con una economía al borde del colapso, y con una caótica distribución del poder territorial. Extremos que requieren urgente atención y solución.

Pero por si esto fuera poco, al PSOE le aparece un incidente en el que se ha visto implicado uno de sus senadores - Curbelo- que según lo que ha ido trascendiendo a la prensa, no resulta muy presentable, en cuanto a las actitudes que se esperan de un servidor público. Por lo cual, el propio PSOE está dejando entrever su desmarque. De igual forma, también el PSOE tiene en precaria situación a otro senador, Manuel Hurtado, que ha sido llamado a declarar ante el Tribunal Supremo –dado su aforamiento- por gestiones dudosas de su etapa de alcalde de Ceutí. Y del que también debería prescindir para que se defienda oportunamente de toda sospecha que sobre su gestión municipal se cierne. Habida cuenta que, dada su larga trayectoria política, ya ha prestado prolongados servicios a la comunidad y resulta oportuno ir cediendo el paso a nuevas generaciones de políticos con nuevas ideas y talantes. Y así, grupo por grupo, hasta acabar con políticos “quemados” o “bajo sospecha” posibilitando la necesaria regeneración que requiere la política en el momento actual.