domingo, 26 de abril de 2015

NUEVA TRAGEDIA DE INMIGRACIÓN ANTE UNA EUROPA DESHUMANIZADA


La política neocapitalista del primer mundo cerrando las fronteras a cal y canto, mientras las abren a los capitales, suponen una transgresión del derecho de todo ser humano a ubicar su residencia en cualquier lugar del mundo, o dicho de otro modo, a buscarse la vida donde pueda.
¿Con qué derecho legitimado éticamente puede negarse el tránsito y residencia de personas en cualquier lugar del mundo?, ¿qué tipo de apropiación ilegítima se da sobre los recursos naturales de la tierra que excluyen a la mayoría?.
Europa vivió épocas graves de supervivencia que pasaron, en parte por la emigración, pues no lejos están los movimientos migratorios italianos, griegos, ingleses e irlandeses al nuevo mundo, como la instalación de parte de la población francesa, británica, holandesa y española en sus respectivos territorios colonizados con los que se establecieron flujos comerciales, culturales y sociales importantes, al punto que gran parte de esos territorios acogieron la lengua y cultura de la potencia colonial.
Y ni que decir de EEUU y Canadá, dos países formados por la reunión de las colonias dependientes de Inglaterra y Francia, respectivamente, que han sido países de inmigración, especialmente significados en las olas migratorias que dio lugar a que abandonaran el viejo continente europeo en busca de fortuna cientos de miles de personas. Tal resultó ser el caso de miles y miles de españoles que se asentaron en Iberoamérica, y en menor medida en otras colonias españolas por el mundo, como Filipinas, Guinea Ecuatorial, etc.
Además esos movimientos migratorios, que fueron asentándose en los nuevos territorios, beneficiaron a las sociedades de recepción y descargaron a las sociedades de partida, normalmente por la falta de trabajo en estas, lo cual posibilitó la búsqueda de la vida honrada a cientos de miles de personas.
Sin embargo, como si quisiéramos olvidar un importante factor de la historia del mundo, especialmente del nuestro más próximo, y ahora resulta que cuando el continente africano, parte del asiático y en cierta medida Sudamérica, están en dificultades económicas por importantes atrasos respecto del primer mundo tecnificado, con dificultades que les lleva a comprometer la propia subsistencia a no pocos, así como el derecho de prosperar en la vida, planteándose la emigración a otros lugares de ese primer mundo, resulta que les cerramos las fronteras para que no accedan –viéndolos como competencia, o peligro a la seguridad nacional-, en una acción insolidaria al tiempo que inhumana, profundamente inmoral –por principios de simple humanidad-, como profundamente injusta, pues emigrantes fueron nuestros ancestros, y con la crisis económica empiezan a serlo de nuevo nuestros compatriotas.
Es cierto que una economía a escala, salvo que esté en fase de alza, difícilmente puede asimilar de forma estable y dar trabajo regular de forma indefinida. Pero no es menos cierto, que no podemos dar la espalda al drama de la inmigración que calificada de ilegal se juega la vida en pateras cruzando el mar, en manos de mafias de gente desalmada.
Como tampoco la solución es policial, de refuerzo de fronteras, ni como la hipócrita propuesta británica de ofrecer navíos de la “royal navy” para impedir el acceso de pateras, con la condición que ninguno de los inmigrantes recogidos en alta mar, fuera trasladado a suelo británico.
Acaso haya llegado la hora de que tanto la UE como la misma ONU generen un foro de estudio y diálogo para adoptar urgentes medidas que acometan estos grandes flujos migratorios, dado que si los mismos en forma de avalancha descontrolada, pueden comprometer la estabilidad interior de algunos países de destino, no es menos cierto que la necesidad y la injusticia clama una urgente solución, que posiblemente pase por regular estos movimientos migratorios en sus grandes flujos, al tiempo que se reconsidere la colaboración de ayuda humanitaria al tercer mundo, con planes económicos de desarrollo local más o menos estables que les permita vivir dignamente, asegurándoles una estabilidad política y económica necesaria para ello, de forma que ni las élites económicas ni las políticas de estos países sigan aprovechándose de la ayuda internacional en menoscabo del conjunto de sus poblaciones, mediante corruptelas y Estados títere que suelen ser asidero de canallas, terroristas, asesinos y ladrones de todo tipo. ¡Hay que intervenir en los territorios de origen!, algunos de los cuales, tras la descolonización han sido “Estados fallidos” o dictaduras criminales de uno y otro signo, que ahora están siendo aprovechados –especialmente en el norte y centro de África por bandas asesinas que so pretexto del fundamentalismo islámico imponen la anarquía y el crimen genocida.

Mientras tanto no se acometa una decidida política multilateral en ese sentido, seguiremos asistiendo al drama de la inmigración y a la recogida de víctimas en el mar como la que días pasados se dio en las cercanías de la costa italiana de la isla de Lampedusa, que utilizan como escala las mafias de la inmigración ilegal, con sus barcos patera con origen en la caótica Libia.

viernes, 10 de abril de 2015

¿QUÉ ES “CAMBIO” Y QUÉ ES “RECAMBIO” ACTUALMENTE EN LA POLÍTICA ESPAÑOLA?


            Hace pocas fechas el líder de PODEMOS, Pablo Iglesias, en un alarde de ingenio ha pretendido distinguir “cambio” de “recambio” en política, y como atribuyéndose estar en posesión de las esencias de la legitimidad, el acierto y la renovación de la vida política española ha calificado de “cambio” a su formación (PODEMOS), señalando como “recambio” a CIUDADANOS.
                Tal afirmación, que por ingeniosa no deja de ser ambigua e inexacta, además de arbitraria, hace un alarde de retórica sofista para “barrer hacia su terreno”. Ante lo que parece atribuir, Iglesias, el “cambio” como las esencias nobles de lo alternativo, en un marco de pretendido acierto, en tanto al “recambio” lo refiere como una especie de sucedáneo del cambio, un mal intento de cambio, acaso un repuesto de lo mismo.
                En esa exhibición “trilera” del lenguaje que tanto gusta a los políticos, como a los vendedores de “crece pelo”, en que con una artera y original reflexión se sentencia lo válido como propio y se devalúa lo ajeno. Pero a poco que reflexionemos un poco sobre ese juego de palabras y aún conceptos, podremos apreciar que el argumento falla por su base, especialmente en boca de un político como Pablo Iglesias, que comenzando su andadura política en IU –que era la que se venía presentando públicamente como la opción de cambio político de izquierda, más o menos auténtico- la abandonó para crear una nueva opción política de análoga configuración y discurso, salvo la mayor habilidad de adaptarse al sentimiento de cabreo y frustración de buena parte de la sociedad española en plena crisis económica, pero que en realidad viene a exhibir el discurso político programático de IU (matiz arriba o abajo), de donde cabría evidenciar que PODEMOS sería el “cambio del cambio”, o sea,  un “recambio” de IU, en cuanto a que vendría a representar las mismas políticas de izquierda que esta.
                Pero al propio tiempo, Pablo Iglesias, Monedero, Errejón y todos los líderes de PODEMOS, como los de otras formaciones tienen el perfecto derecho de cambiar de partido e incluso de ideología cuando quieran y como quieran. E incluso sentirse el “cambio del cambio”. Lo cual sería un “recambio”.
                Si bien, lo que no parece serio a estas alturas de la vida democrática española es que nadie se arrogue las esencias ideológicas de nada (entre otras cosas, porque siempre caben matices e interpretaciones tanto en la teórica como en la práxis política), y mucho menos descalificaciones por razones ideológicas, por “pureza de sangre”, etc., pues nadie tiene la patente de ninguna ideología. El pensamiento es libre, también el político y la práxis política, además conlleva muchas veces no pocos ajustes en busca de consensos y mayorías que posibiliten el razonable y pacífico entendimiento social, así como la gobernabilidad del país.
                En la situación actual, precisamente ante la previsible falta de mayorías absolutas en la política española –tras los próximos comicios-, habría que empezar a hacer un profundo ejercicio de diálogo socio-político, con respetuosa escucha, aporte de ideas y solución de problemas en la formación de complicados consensos. Situación en la que esa práxis política requerirá “dejarse los pelos en la gatera” no pocas veces. Tal situación conllevará la virtud del entendimiento, del respeto de las minorías, de la mayor participación de todos los sectores socio-políticos, y de mayor humildad de gobierno, aunque conlleve cierta sensación de inestabilidad, pero será bueno si ello contribuye a evitar actitudes de “despotismo político” e incluso corrupción política como las que han generado las mayorías absolutas del bipartidismo imperante.

                En ese ámbito parece innecesario e inapropiado políticamente hablar de esencias o evocarlas, pues en el fondo de tal evocación subyacen habitualmente tendencias fundamentalistas (esencialistas, dogmáticas, intransigentes) poco respetuosas con el sistema de derechos fundamentales y libertades públicas de las democracias occidentales. Eso también debería de reflexionarlo todo aquel que trate de erigirse en la “copia original” de una determinada ideología, las esencias, los fundamentos de la misma. ¡Error del subconsciente, o arrogancia de principiante!.

sábado, 28 de marzo de 2015

EL IMPREVISIBLE FACTOR HUMANO DE TODA TRAGEDIA


            Impresionados con la tragedia aérea de los Alpes, en la que han fallecido 150 personas,  no salimos de la impresión, sino todo lo contrario, cuando fuentes oficiales de la investigación del suceso señalan como responsable al copiloto del avión, en un acto suicida-homicida, con un complejo fondo de perturbación mental.
        Cualquier accidente, por pequeño que sea siempre impresiona, pero cuando se trata de un accidente de estas proporciones se nos presenta la dimensión trágica del suceso como la propia dimensión trágica de la vida, pues la vida lleva implícita la imperfección, la fatalidad del accidente, de la enfermedad, y en definitiva de la muerte.   
        Tal es así que ante cualquier accidente, siempre surgen las preguntas por sus causas, su previsibilidad o imprevisibilidad, dejando en no pocos casos como una lamentable impresión de fallo de seguridad en la previsión, cuando el riesgo es un factor que siempre juega en la vida ordinaria, y cuanto más complicada y tecnificada más hay que tenerlo en consideración como contingencia posible, aunque se nos antoje improbable por las medidas de seguridad y previsión adoptadas por una sociedad altamente tecnificada cuya principal razón instrumental radica en el cálculo.
        Pero cuando todas las previsiones caen por tierra, es cuando emerge –como parece ser el presente caso- el “factor humano” como causante o coadyuvante del trágico suceso, pues siendo el ser humano un ser racional, que la evolución humana ha ido perfeccionando, y que en nuestras sociedades actuales es objeto de un gran aporte de instrucción y educación, en definitiva de su inculturación en valores humanos cooperativos, de respeto, libertad y responsabilidad, que vive en relación con los otros, no parece propio pensar en una acción irresponsable o aún criminal. Pero aunque sea poco probable, esa modalidad de comportamiento antisocial existe en la actualidad, bien por desórdenes psíquicos, bien por desórdenes sociopáticos.
        Por consiguiente, entrar en las “razones de la sinrazón” de una mente enferma, o de un alma atormentada (acomplejada, de baja resistencia a la frustración, de falta de sentimientos de compasión para con los demás, etc.), supone el descenso al laberinto del psiquismo personal, o al particular infierno de un probable tormento interior, cuyo juicio personal dejamos en manos del Creador.
        Ahora sólo cabe la piedad hacia las víctimas y sus familias, afectados directos de la tragedia, junto con el silencio que requiere un hecho de estas dimensiones para poder “digerirlo” interior y exteriormente, en la consideración de la finitud de la vida, de su contingencia existencial, en la corroboración del mal injustamente infligido por un enfermo o un desalmado. Pero seguidamente, cabría sacar las necesarias conclusiones para que las autoridades extremen las exigencias de los exámenes médicos /psicológicos de los pilotos, de forma que se eleve el rigor de la previsión de seguridad del pasaje aéreo, en lo que humanamente resulte factible.
        Otro tipo de consideraciones, que puedan generar alarma social o falsas confianzas de seguridad, acaso resulten de más. Pues toda persona, que se sabe mortal, debe tener clara tal condición, junto al riesgo mismo que entraña la existencia en su inmenso misterio, cuya continuidad no se puede ni afirmar ni asegurar, como demuestra la evidencia.

lunes, 23 de marzo de 2015

REFLEXIÓN DEL “DÍA DESPUÉS” DE LAS ELECCIONES ANDALUZAS


              El enigma de la “nueva era” del hipotético fin del bipartidismo se ha revelado en la primera cita electoral de Andalucía, con desigual suerte, dado que las elecciones andaluzas las vuelve a ganar el PSOE (47 escaños), seguido a distancia por el PP (33 escaños) que pierde un importante número de 17, en tercer lugar PODEMOS (15 escaños), seguido de CIUDADANOS (9 escaños) e IU (5 escaños). Estando la mayoría absoluta, el PSOE logra la mayoría simple, y podría tener la llave de la estabilidad CIUDADANOS, ante el radical mensaje de PODEMOS, poco compatible con lo que denomina “casta política”, y los escasos escaños de su antiguo socio de gobierno IU.
                De este resultado se pueden desprender varias interesantes lecturas:
                1º.- Que en Andalucía existe una importante parte del electorado escasamente sensibilizado con casos de corrupción, que han afectado especialmente al PSOE, en la propia Comunidad Andaluza, y al PP en otros lugares de España, dado que han confiado su voto a estas organizaciones que tampoco se han distinguido por una decidida limpia de implicados en casos de corrupción, habiendo optado por la defensa corporativa y la huida hacia adelante.
                2º.- El PP ha sufrido un importante retroceso de voto, de casi cuatrocientos mil votos perdidos, por probable afectación de casos de corrupción y también por las medidas de austeridad y recortes sociales, aplicadas en el gobierno del Estado.
                3º.- El PSOE al revalidar sus escaños, en una situación particularmente difícil, por la irrupción de dos nuevas formaciones políticas (PODEMOS y CIUDADANOS), además de estar afectado por los casos de los ERE´S en Andalucía, ha logrado salvar la situación de forma muy satisfactoria, cuando todo apuntaba lo contrario, lo que pone de manifiesto la solidez de la estructura social entroncada en la estructura política andaluza (especialmente por la vía del clientelismo político y el subsidio), que se muestra con fortaleza granítica infranqueable. Al tiempo que nuevas formulaciones de izquierda crítica, como es el caso de PODEMOS ha visto limitada su potencial expansión, dadas las características socio-políticas andaluzas y los propios fallos del oportunismo de los líderes de PODEMOS, sus improvisaciones y su inquietante utopía política.
                4º.- Ha irrumpido una nueva formación (CIUDADANOS), que aporta un discurso moderno y novedoso –desde el centro político- que disputa abiertamente el voto con el PP, al que le ha hecho un “boquete electoral”, que le ha propiciado gran parte de su descenso de escaños (17) y el logro de sus 9 escaños, que pueden resultar clave para la estabilidad política del gobierno andaluz, que se muestra como un importante rival del PP (desde posiciones más moderadas de centro) y que puede representar un importante cambio en el mapa del poder territorial español en las próximas elecciones locales y autonómicas, sin menoscabar su futuro papel en las generales de fin de año.
                Sin embargo, de las antedichas interpretaciones de los resultados electorales, consideramos que sólo algunos serían extrapolables a otros procesos electorales pendientes. No así, la situación del PSOE que mientras en Andalucía es de fortaleza, sin embargo en otros territorios está en franca debilidad, lo que le puede reportar un serio revés en la confluencia con las nuevas fuerzas políticas, como también pudiera resultar resentido el voto popular por el desgaste del gobierno de Rajoy por los recortes y casos de corrupción, también extrapolables a otros territorios autonómicos, con procesos pendientes de corrupción y contestación social por los recortes aplicados, lo que podría dar un notable cambio en el reparto de poder político en España, con lo que aparenta un tránsito del bipartidismo (PP, PSOE) a un tetrapartido (PP, CIUDADANOS, PSOE y PODEMOS) siendo la presencia de IU y UPyD cada vez más testimonial, cuando no residual, por errores crasos en la estrategia seguida por sus direcciones política (el primero en no reaccionar a tiempo y capitalizar abiertamente el voto del descontento del 15-M que se vertebró políticamente en torno a PODEMOS, que está desinflando a IU; y en el caso de UPyD, por la estrechez de miras de Rosa Díez al rechazar el último intento de coalición / fusión con CIUDADANOS, que hace que este último partido les esté fagocitando, mientras que juntos hubieran podido alcanzar mayor grado de influencia y fuerza política).

                En fin, todo un horizonte novedoso e interesante desde el punto de vista político, digno de un detallado seguimiento y estudio.

miércoles, 18 de marzo de 2015

HABRÍA QUE REPENSAR EL MODELO SINDICAL EN ESPAÑA


Ahora que el bipartidismo político está en crisis, también hace crisis el “régimen bisindical” (CCOO-UGT) que desde la transición ha jalonado la vida socio-económica española, dándose una considerable desafección con caídas de militancia.
Así en los últimos seis años el descenso ha sido espectacular, por su parte, UGT ha perdido 230.560 afiliados (un 19,7%), en tanto que por otra parte, CCOO ha perdido 262.009 afiliados (un 21%), con los consiguientes descensos de ingresos por cuotas de afiliación y pérdida de entidad e influencia en la vida socio-económica, algo que un sindicato difícilmente puede asumir dado que la entidad del número de sus afiliados es lo que le da la fuerza de su representación para la negociación colectiva y demás actuaciones en defensa de los intereses de los trabajadores.
Tal situación es harto significativa y especialmente grave en un contexto de crisis económica en la que los trabajadores están padeciendo los estragos de la misma, con pérdida importante de empleo, y sobre todo con la acometida de la progresiva pérdida de derechos sociales que fueron ganados con anterioridad, hasta el punto de cuestionar el propio “Estado Social” (o de bienestar) y su propio sistema de prevención social.
Pues la conjunción de ambos factores (crisis económica y desafección sindical) resulta letal para  las garantías sociales de los trabajadores, al tiempo que pone de manifiesto que la acción sindical en España, y particularmente la llevada a cabo por los dos grandes sindicatos UGT y CCOO, no sólo ha resultado ineficaz, sino que posiblemente haya sido muy mejorable, y por ende sumamente criticable, al haber ido perdiendo su labor de defensa de los trabajadores, en razón de un progresivo incremento de la burocracia sindical de porte cada vez más institucional con intereses propios distintos de los de los trabajadores, dado que han funcionado como empresas intermediarias de servicios (formación, turismo, viajes, seguros, ocio, etc.) con preferencia a la atribuida acción sindical de empresa, a pie de obra, junto a los trabajadores y por ellos.
El actual modelo sindical basado en la hegemonía CCOO-UGT ha traído consigo la indeseable burocratización del sindicalismo, su institucionalización y con ello la emergencia de intereses propios de la misma institución que interfieren y deforman la defensa neta de los intereses de los trabajadores, lo que les hace ineficaces en la lucha por el mundo del trabajo, y lo que es peor, de dudosa credibilidad por la clase trabajadora, que se siente atendida parcialmente –en la medida en que la defensa de sus problemas no comprometan los intereses institucionales y estratégicos de la propia organización sindical-. A tal punto, ha llegado que con su institucionalización (financiación pública incluida, son vulnerables a la presión externa, especialmente de un Estado providente, que en manos de cualquier gobierno puede hacerles menguar en sus reivindicaciones sociales, como parece haber sido el caso).

Por consiguiente, ahora que se cuestiona el apalancamiento del bipartidismo en la política, también se cuestiona el propio apalancamiento del sindicalismo hegemónico (CCOO-UGT), debiendo dar paso a alternativas que rompan un statu quo de reparto de papeles sociales, para que la defensa del mundo del trabajo –tan gravemente mermado en los últimos años- se presente con mayor autenticidad y convicción. Pues ese sindicalismo hegemónico (CCOO-UGT) desde el punto de vista de la institucionalización en el sistema político ha llegado a desempeñar el hueco de sindicalismo burocrático tutelado de la vieja Central Nacional Sindicalista (la CNS del franquismo), aunque se aduzca que es otro planteamiento, es cierto, pero la actual deriva institucionalizadora y burocrático-dependiente de CCOO-UGT evoca el posicionamiento de “sindicalismo del régimen” que en aquellos años tuvo la CNS. Y para ese viaje, no hacen falta alforjas. ¡Qué diría Marcelino Camacho, o Nicolás Redondo de la deriva burocrática de sus respectivos sindicatos!.

viernes, 13 de marzo de 2015

EN LA BÚSQUEDA DEL “CENTRO PERDIDO”



          Llegamos a un nuevo periodo electoral en nuestro país en unas condiciones extraordinarias, que lo hacen hasta cierto punto novedoso, por cuanto que parece desmoronarse el tradicional bipartidismo en el que se venía asentando la gobernanza española desde la transición evocando, en cierto modo, la histórica restauración monárquica canovista de finales del S. XIX y principios del XX.
            Ese bipartidismo representado por el PP y el PSOE (que venía a aglutinar a las sensibilidades políticas de derecha –más conservadoras- o de izquierda – más progresistas-), cuyos máximos dirigentes pronto descubrieron allá por los años ochenta del siglo pasado, que en España las elecciones se ganaban por el “centro” político, e hicieron grandes esfuerzos ideológicos y de comunicación para aparentarse “centrados” (enfatizando el PP ser “centro derecha” y el PSOE “centro izquierda”).
            En el momento actual, en que el PP –más allá de su discurso electoralista autojustificativo- ha cogido la bandera del neoliberalismo (en concordancia con el stablishment político-económico de la UE), y el PSOE ha perdido su identidad en la práxis política en la que no le queda apenas margen que adaptarse a la marcada vía del neoliberalismo económico, han emergido nuevas formaciones políticas que tratan de recoger el desencanto de ambos grupos políticos antes hegemónicos, y de paso dar un nuevo tratamiento político, unas nuevas propuestas (acaso no tan novedosas en la práctica), y como el gran “caladero de votos” estaba en el “centro político”, también se autodefinen de centro y se reivindican como tales.
            Así en ese punto encontramos a dos formaciones políticas (nacidas en el contexto comentado): CIUDADANOS y UPyD, que tras debatir sobre una posible fusión o coalición electoral han acabado por rechazar tal hipótesis, y concurren con propia marca y por separado a las elecciones.
            Empezando por el más antiguo, UPyD que liderado por la ex socialista Rosa Díez, se creó como reformulación socialdemócrata ante un PSOE sin rumbo (de la época de Zapatero) y concitó la simpatía de sectores de la intelectualidad de nuestro país, tratando de combinar una ideología “liberal radical” (afrancesada – ilustrada) con una de tipo socialdemócrata, que ideológicamente le posicionaría en el espectro político de “centro izquierda”, dentro de un paradigma político hipotéticamente comunitario – social, habiendo hecho una discreta y presentable labor de oposición (teniendo en cuenta la poca representación política alcanzada)en la que han emprendido acciones judiciales en los grandes casos de corrupción política y financiera, con un planteamiento de Estado-Nación claro en defensa de los derechos de la ciudadanía, así como de un Estado-Social y Democrático (según definición constitucional), habiéndose vertebrado en todo el territorio nacional en el que tiene estructura y organización.
            Por su parte CIUDADANOS, liderado por Albert Rivera, viene a ser una reedición de un proyecto inicialmente autóctono (circunscrito a Cataluña, que no por ello catalanista, ni catalán en su posterior extensión territorial), viene a ser una reformulación pragmática del PP apelando a la defensa de las clases medias, de una ciudadanía desencantada, que se ubica en un escaso programa político de porte liberal (de hecho pactó con el pequeño partido liberal: CDL, que se ha integrado en sus filas), en el que se desliza la idea de cierto desplazamiento de la política a la gestión (es decir: centrar la política – lo político en una eficaz gestión de lo público), como si la política (la comprensión de lo público, del Estado, de la justicia, de la democracia, de la igualdad, de la ciudadanía) fuera poco menos que literatura de clase (de políticos para políticos), poniendo énfasis en la gestión de lo público como el núcleo de interés ciudadano (como si la gobernanza de las instituciones públicas fueran parangonables a la de una comunidad de propietarios). Además, por su improvisación al salto nacional, carece de vertebración territorial. Algo que no aparenta importancia, pero que la tiene y mucho, pues de la comprensión del mundo, de lo público y privado, derivarán posiciones políticas como la de primar servicios públicos o reducirlos (apostando por el Estado de mínimo de porte liberal), etc.
            En cualquier caso, dicho esto a modo meramente enunciativo, pues su desarrollo daría para un análisis mucho más extenso, habrían de ser los ciudadanos responsables de su presente y futuro, los que escudriñaran los programas, los talantes y las acciones para que su voto sea una decisión personal y responsable, de madurez democrática.
            Consecuente con lo dicho, resulta la observación de las nuevas encuestas electorales que le dan una caída en intención de voto al bipartidismo, en tanto que recogen una espectacular subida de formaciones como la de CIUDADANOS, que supuestamente recogería votos en el caladero de desencantados de centro y derecha (especialmente del PP), porque digan lo que digan sus representantes, esta formación política está siendo claramente identificada en el paradigma liberal-conservador (derecha) por parte de la mayoría de la ciudadanía, lo cual les presenta como una alternativa clara al PP, acaso una reedición del PP que incapaz de hacer su propia regeneración política interna, se la van a hacer desde CIUDADANOS, con los que posteriormente cabría la alta posibilidad de que se establecieran pactos políticos y hasta de gobierno.

            Sin embargo, UPyD no ha despegado electoralmente como hubiera sido de prever, puesto que la aparición de PODEMOS (en la izquierda, con sus planteamientos de transversalidad política, junto con una discreta reformulación del PSOE con Pedro Sánchez) e incluso con algunos trasvases a CIUDADANOS (por la derecha), le están dificultando su progresión en el abanico de las opciones políticas españolas, ante lo que habría de redefinir mejor su posición y exponerla con mayor claridad. Si bien, en un horizonte más o menos inmediato no apreciamos su posible encaje o entendimiento político ulterior con otras fuerzas, ya que es menos previsible que en el caso de CIUDADANOS, a la vista de la actual situación.

sábado, 28 de febrero de 2015

GABILONDO, SÁNCHEZ Y LA CRISIS DEL PSM


         El audaz cambio de timón de Pedro Sánchez cesando a Tomás Gómez fue una acción políticamente arriesgada pero necesaria ante los malos datos de las encuestas y los enredos de Parla que empezaban a envolver a Gómez, pese a sus alegatos probablemente ciertos, aunque la situación de aparente quiebra económica de su ayuntamiento y la detención de su delfín en el mismo, no ayudaran mucho políticamente para dejarle al margen.
        Ahora bien, no es menos cierto que a Gómez le avalaba gran parte de la militancia de la Federación Socialista Madrileña, por lo que el gesto aumentaba la audacia y casi rozaba la temeridad, pero Sánchez parecía tener claro que se la jugaba, antes o después, y prefirió salir al paso del problema, que en sus inicios no aparentaba fácil salida, pero sin embargo, la han acabado resolviendo convenientemente, incluso con el placet de la mayoría de los afiliados a esa federación, lo cual era más que importante para guardar las formas democráticas –por un lado-, y recomponer la fuerza interna de cara a una serie de procesos electorales en los que nadie sobra, si acaso la necesaria reubicación para que nadie sea un lastre electoral.
        Tal operación con la subsiguiente incorporación del ex ministro de Zapatero, Ángel Gabilondo, ha hecho el resto para convencer a propios y extraños de la conveniencia del cambio de rumbo en el planteamiento electoral de lograr la Comunidad de Madrid, perdida hace lustros de forma un tanto turbia –con el llamado “tamayazo”-.
        La altura personal, académica y ética de Ángel Gabilondo está fuera de toda duda, de hecho tuvo el detalle de someterse a la aprobación de la militancia del PSM, dándose la circunstancia que él mismo no es militante, pero su altura humana, su eficacia en la gestión universitaria y ministerial, junto a su carácter profundamente dialogante y respetuoso, eleva el nivel de las opciones políticas en Madrid, de forma exponencial. Siendo un acierto por parte de Pedro Sánchez este talentoso recurso, que puede atraer al voto de una izquierda moderada, socialdemócrata (y aún socialista), harta de recetas neoliberales, de recortes sociales, de tics autoritarios y dilapidación de lo público en una extraña confusión: público / privado.
        El numeroso apoyo que concitó en su presentación, pone de manifiesto que más allá de actitudes personalistas, el PSM parece apoyar a Gabilondo y de paso a Sánchez, que así ha ganado una importantísima batalla ante los suyos y ante un electorado desilusionado de las veleidades del anterior gobierno socialista de Zapatero.
        En ese extremo, Pedro Sánchez logró una difícil victoria y un importante apoyo de Gabilondo (para el que el ofrecimiento no es ningún “dulce”, pues tiene alto riesgo de salir mal, aunque la clave radica en que pueda llegar a generar confianza en un sector del electorado de clase media y trabajadora, que tan mal ha sido tratado en las políticas anti crisis del gobierno del PP, por más que ahora lo busque también el PP so pretexto de recompensarle).
        Pero la presente semana con el debate parlamentario del “Estado de la Nación”, Pedro Sánchez revalidó su liderazgo en el PSOE, por más que se lo dificulten algunos barones con aspiraciones, ya que libró con éxito en el debate con un Rajoy autocomplacido de sí mismo, al que habló claro y directo, señalándole la falaz afirmación de la propaganda popular de salida de la crisis, y le indicó los grandes focos de desigualdad, injusticia y pobreza que tan poco le gustó al jefe de la derecha española.

        Así tal parece, que si le dan la oportunidad y cesa el cainismo político dentro del PSOE, puede que estemos ante el nacimiento de un nuevo líder de la socialdemocracia española, algo sumamente necesario para la estabilidad del sistema político, pese a los desprecios que injusta e impertinentemente le dirigió un Rajoy fuera de sí, enfadado por las “verdades de Sánchez”.