domingo, 30 de agosto de 2015

CRISIS MIGRATORIA EN EUROPA


       Estamos asistiendo a una grave crisis migratoria de población desde lugares en conflicto bélico (Siria, Irak, Afganistán) que se une a las que tradicionalmente se vienen experimentando desde África y Sudamérica, que tienen el común denominador de la huida de la violencia y de la pobreza.
         Hecho que incrementa el fenómeno crítico de los movimientos migratorios sobre Europa, que por otra parte, más allá de programas de reforzamiento formal de sus fronteras (programa Frontex), apenas está tomando la situación con la diligencia y urgencia que requiere, tanto en organizar los flujos en las fronteras, atender a los refugiados y asilados como corresponde a su dignidad humana, posibilitándoles alojamiento y comida, además de tratar la situación de cada cual.
         Pero los hechos que nos vienen retransmitiendo los medios de comunicación, en forma de sucesos mortales, o de acumulación de personas (incluidas familias con niños) en medio del campo al sol con las altas temperaturas del verano en el sur europeo, incluso repeliéndoles con el empleo de fuerza pública, merece moralmente toda reprobación.
         Hay que tener en cuenta que muchos vienen huyendo de la guerra, que como la que ha desatado el Estado Islámico con gran crueldad genocida, les podría suponer la muerte de permanecer en sus países, por tanto, en no pocos casos habría de operar la figura del asilo político, del refugiado, más que la del emigrante, por estrictas razones de humanidad y justicia. Y tal cosa, debería conllevar una respuesta más urgente y eficaz de la UE y sus socios, que la cautelosa y recelosa filtración y cierre de fronteras.
         Además de memoria histórica y solidaridad, Europa haría bien en recordar los éxodos migratorios que provocaron las dos guerras mundiales en su territorio, con el sufrimiento subsiguiente; por tanto, por encima de cualquier otra consideración sólo cabe la aplicación efectiva de una ética solidaria que de cobijo a estas personas. Y ello, sin olvidar también, que los conflictos de los que huyen tuvieron –en cierta medida- su origen en la decisión de intervención en esas zonas geoestratégicas por parte del primer mundo que acabaron por desestabilizar zonas tan sensibles como Irak, Afganistán y la zona del Kurdistán, dando lugar a un radicalismo islámico belicista que se ha expandido por la zona inflamando la confrontación civil Siria con clara amenaza para la paz mundial.
         Por consiguiente, más allá de las medidas humanitarias de acogida, que son necesarias, deberían las potencias occidentales poner coto a este conflicto para poder pacificar la zona y con ello llevar la paz y el progreso ulterior a las extensas zonas en guerra posibilitando así la estabilidad socio-económica de los habitantes de la zona.
         De igual manera, que para evitar flujos migratorios masivos por las tradicionales razones socio-económicas, que suelen ser la mayoría de los casos de África y Sudamérica, habrían de conllevar una seria intervención de la ONU para propiciar la estabilidad política que de paso a la estabilidad económica y social, en vez de dejar a su suerte a países con regímenes tiránicos y cleptocráticos que esquilman los recursos de sus países y explotan a sus habitantes, cuya única oportunidad vital es percibida por estas poblaciones a través de la emigración.
         Sin embargo, hay que considerar que dicha opción no suele ser la solución cuando se lleva a cabo de forma masiva por lo que supone de mayor empobrecimiento del país de salida, y de conflictividad social en los países de llegada, si los flujos desbordan la capacidad real de la economía del país de llegada.
         Por consiguiente, atendidas las razones de urgencia humanitaria, habría de ir considerando el acometimiento de una acción a escala global (lo cual sólo es posible con la determinación de la Comunidad Internacional y especialmente de las potencias económicas y militares) para revertir este desorden injusto a escala internacional y apaciguar los lugares en conflicto empezando por la desparasitación política de los lugares más contaminados, que llegue a imponer un recto orden de cosas desde la honradez y la justicia, premisas iniciales para el desarrollo de cualquier nivel de convivencia económica y social, abandonando la codicia que a veces ha guiado las relaciones entre países del primer y tercer mundo, en que desde ciertos sectores plutocráticos del primer mundo, se han venido explotando los recursos de países del tercer mundo al modo colonial, entendiéndose con las elites políticas del lugar a cambio de permitirles todo tipo de desmesura y atropello sobre su propia población. Mientras no se abandone esa codiciosa hipocresía, seguiremos padeciendo un mundo injusto en el que parte de la población tiene que abandonar su tierra para que la dejen vivir, pero a cambio suele ser objeto de nueva explotación en los países de destino, junto con los desequilibrios que tal hecho genera cuando se da a gran escala.

         

domingo, 28 de junio de 2015

LA UNION EUROPEA NO SUPERA LA CRISIS GRIEGA


          El proyecto de la UE se pone a prueba con la crisis griega, que más allá de una crisis económica, pone de manifiesto una profunda crisis del modelo político de una Europa unida, que no va más allá de las palabras y las buenas intenciones.
            Además se pone de relieve que el proyecto de UE –como federación política de Estados- no tiene un calado real, más allá de los intereses económicos del gran capital europeo y políticos de los grandes Estados de Europa, pues generado en base a tales intereses y estructurado sobre una burocracia central, se ha despreocupado de la realidad de vida de la ciudadanía europea, que ha ido viendo encarecer su coste de la vida, así como el endeudamiento público y privado en una riada crediticia que ha acabado por horadar el bienestar de la ciudadanía europea, so pretexto de ayudas y mejoras que sólo han primado a las altas rentas, con el progresivo deterioro de la clase media europea, todo ello dentro de unas marcadas diferencias económicas y sociales entre los países del norte y del sur europeo, sin que los plutócratas europeos hayan hecho nada real por nivelar esas profundas diferencias que tensionan cada vez más los débiles hilos con que se ha tejido este constructo político y económico continental que no acaba de “levantar el vuelo” y cuyo descrédito cada vez es mayor en la propia opinión pública europea.
            Por otra parte, la UE no parece haber sido capaz de abstraerse o precaverse de la gran ola globalizadora mundial, que el gran capital internacional ha tejido arteramente para el control de la economía mundial y la alocada competencia económica de países distintos y distantes entre los que no puede haber escala comparativa, para así obligar a bajas salariales, pérdidas de derechos sociales consolidados, precarización del trabajo, limitación de la negociación colectiva, de la normativa de salud laboral, etc., so pretexto de lograr una alocada competitividad que está desmoronando los cimientos del orden socio-económico europeo, antes conocido y reconocido como de los “Estados del bienestar” que propiciaron la paz y el progreso europeo tras las guerras mundiales, y que ahora se aboca a una profunda crisis económica, social y política con el caso griego y el nefasto modelo neoliberal sobre el que se ha montado la estructura económica de la UE.
            En consecuencia, parece obvio que el tratamiento de la crisis griega –que deviene de la crisis económica internacional, que venimos padeciendo- debería haber sido tratado con más cautela y solidaridad en el seno de la UE, en vez de mantener a toda costa el orden económico socioliberal que impuesto de tal modo ha buscado prioritariamente satisfacer a los intereses de los bancos y Estados acreedores de Grecia, en vez de promover soluciones solidarias de mutualización de esa deuda, como en el resto de los países deudores de la UE (Italia, Francia, España, Irlanda y Portugal), que en este tiempo, y de esa forma de solución global habrían superado los estragos de la crisis económica, en la que gran parte de los actores económicos y políticos que reclaman el lícito cumplimiento de las obligaciones de pago económicas, han sido actores activos en la gestación de la propia crisis (por acción u omisión, de la primera forma promoviendo un generalizado endeudamiento, asumiendo como válido el sistema de ausencia de políticas de vivienda social en pro de la producción masiva de viviendas y su venta a crédito hipotecario de la banca con los elevadísimos costes de adquisición de vivienda y reducción de renta disponible para el consumo, junto con el exponencial riesgo asumido por gran parte de la banca –como se ha visto- y el consiguiente incremento de la deuda pública; y por omisión, porque deberían de haber puesto coto a tal “orgía económica”, no haberse dejado influir por los actores económicos y haber cortado esa tendencia con la activación de políticas efectivas de vivienda social, y desarrollo de controles económicos y financieros que o no existieron o no funcionaron).
            Sin embargo, frente a esas propuestas imaginativas, solidarias, integradoras, se ha ido a la directa exigencia del cumplimiento legal de las obligaciones contraídas, aún a sabiendas de su escasa viabilidad, o incluso del sufrimiento social que ello suponía, acompañado de anuncios temerosos sobre el futuro caos que se ceñía sobre todos si no se cumplían las recetas económicas de los “gurús financieros”, que por otra parte se han evidenciado escasas en la solución del problema y de altísimo coste político y social, al punto de poner a sociedades enteras  “de rodillas” ante sus acreedores, que como en el caso de Grecia han dicho ¡basta ya…!.
            Claro que ante esta salida de Grecia por vía del impago –a la que se ha visto forzada por mor de los duros requisitos de pago impuestos por la UE- la reacción inmediata es la de cierre del crédito al país heleno con el más que probable colapso económico y social de este, que acabará por abandonar el euro y la propia UE, con la repercusión negativa que ello supondrá en el resto de los Estados de la UE, especialmente los que están luchando por salir a flote (España, Italia, Portugal, Irlanda y Francia), así como por parte de los que han sido acreedores de la deuda griega, entre ellos España (con un agujero estimado en unos 30.000 millones de euros, de nuevo un caso análogo al del agujero de las Cajas de Ahorro, que generarán importantes distorsiones en la precaria economía nacional).
            De ahí, que nos preguntemos si no hubiera sido mejor otra alternativa más solidaria con Grecia –que indirectamente también lo es con la propia UE-, habiendo salido con soluciones de mutualización de deuda pública por parte de la UE, que habría mejor resultado a la salida de este problema evitándose el marasmo subsiguiente en el entorno de la UE.
            Nuevo capítulo, pues que pone de relieve el artificioso constructo de la UE cuyo estado presente y futuro se va a resentir ostensiblemente por desprestigio de bloque real, y por desafección de la propia ciudadanía europea, que aprecia que a la hora de la verdad, de la necesidad ante una grave crisis se muestra un mecanismo ineficaz, pese a lo costoso que resulta en cargos políticos y burocracia que no han estado a la altura de las circunstancias.


viernes, 19 de junio de 2015

HAY QUE CONTRIBUIR A DESTERRAR TODO TIPO DE INTOLERANCIA


            Las actitudes dogmáticas suelen abocar en autoritarismos liberticidas que quebrantan cualquier proyecto moral de convivencia social pacífica, pues es esencial en toda convivencia el respeto mutuo, para evitar que nadie resulte arrollado, dañado o postergado por las imposiciones de otros.
            En definitiva se trata de erigir la base convivencial sobre  el respeto a la libertad de conciencia, pensamiento, expresión y manifestación, etc.,  haciendo posible que cada cual viva –dentro de un marco de respeto cívico, amparado por la legalidad- como crea conveniente, siempre en beneficio del interés común, salvaguardando el respeto a las minorías.
            Por consiguiente, en toda democracia que reconozca constitucionalmente los derechos humanos y civiles, según resulta apropiado a la dignidad humana, se han de respetar los derechos individuales de creencia, ideología, expresión, etc. Si bien, en el ámbito de lo público, bien se ciñe a lo puramente colectivo que resulte del común denominador de la convivencia cívico-política de cada comunidad,  bien se dispone un ámbito cultural según corresponde al parecer mayoritario de la colectividad,  y  en todo caso, respetando el ejercicio de derechos y libertades individuales que garanticen a las minorías el ejercicio de sus respectivos derechos particulares.  Naturalmente, siempre proscribiendo cualquier conducta que perjudique a terceros, que conlleve algún tipo de daño o acción delictiva, entre las que se recoja las faltas de respeto a los demás (incluidas sus ideologías políticas, sus creencias religiosas, etc.). Algo que resulta extremadamente necesario para garantizar la pacífica convivencia social en las modernas sociedades multiculturales.
            Naturalmente, a ello ha de contribuir todo colectivo social, como la misma educación cívica social de manera que garantice una actitud social de permanente tolerancia, frente a pasados de intransigencia religiosa y política que tan nefastos resultados produjo, y sigue produciendo en sociedades donde el fanatismo y el odio se ha impuesto, disfrazado de argumentarios étnicos, políticos e incluso religiosos, en lo que resulta una gran paradoja difícil de explicar, que tanto sufrimiento ha reportado a nuestro mundo.
            Pero al propio tiempo, si se deploran dogmatismos y actitudes autoritarias tradicionales, no podemos dejar pasar los nuevos dogmatismos so pretexto de falsa progresía, ni mucho menos el anacronismo de la “tolerancia de la intolerancia”, que viene de la mano de grupos fanáticos que previamente han recabado la tolerancia para sí mismos, exhibiendo un victimismo legendario e irredento, para actuar en la práctica con gestos violentos de intolerancia como la ocupación de lugares sagrados –de uno u otro signo religioso-, la irrupción en actos religiosos alterando el orden de los mismos, o los ataques personales a miembros de entidades religiosas, como fue el caso del ataque que refleja la fotografía que ilustra este artículo, en el que un prelado católico fue atacado por feministas durante una conferencia en Nicaragua, como en su día un colectivo feminista irrumpió en la catedral de la Almudena de Madrid, o la edil de Podemos en la capilla de la Universidad Complutense de Madrid, etc., etc.

            Ello no supone que se defienda la vuelta a experiencias políticas de confesionalidad, que han mostrado que no son todo lo positivas que se pretendieron, sino que en un ámbito de separación de Iglesia y Estado, en un mundo secularizado se puede y se debe convivir pacífica y respetuosamente con personas adscritas o de pensamiento diverso (confesional de uno u otro credo, aconfesional, agnóstico, ateo, laicista, etc.), sin que se hayan de imponer de forma autoritaria planteamientos laicistas liberticidas, dado que siempre habría de respetarse un ámbito de libertad personal y grupal (en la dimensión privada) que aseguren su práctica, y con ello el desarrollo pleno de la persona según su propio proyecto de vida en libertad.

viernes, 12 de junio de 2015

LA CORONA SE SEPARA DE LOS PROBLEMAS DE FAMILIA


En una inusual decisión, el rey Felipe VI se distancia de los problemas de familia, retirándole el ducado de Palma a su hermana la Infanta Cristina, como consecuencia del desarrollo de los acontecimientos judiciales que llevan a que esta se siente en el banquillo para ser enjuiciada por lo penal junto a su marido.
Posiblemente haya sido una de las decisiones personales más complicadas del joven monarca, y pone de manifiesto cierto grado de antinaturalidad entre la institución monárquica y la institución familiar, en relación a que de esta última en el argot popular siempre se ha dicho “(..) que con razón o sin ella, siempre se había de estar con la familia (..)”, en lo que viene a reflejar un sentimiento natural de apoyo mutuo y solidaridad, en lo que la institución familiar suele ser ejemplo inveterado. No así, la política –incluso la política institucional con mayúsculas-, en donde los intereses institucionales y aún de Estado priman sobre los sentimientos familiares, e incluso sobre lazos de sangre.
Así el grado de exigencia de irreprochabilidad, así como del ejercicio carismático del liderazgo de Estado, es evidente que prima y ha de primar sobre los intereses particulares, y aún sobre los sentimientos personales. Tal es lo que haya de tachar de inhumanidad de dicha posición. Pero al tiempo, es dicha posición inmaculada, ejemplar, la que ha de guiar la ética pública, por lo cual no se puede permitir excepciones que no estén en tal línea de ejemplaridad pública.
Sin embargo, el hecho por necesario y esperado no deja de ser sorprendente por lo extraordinario que resulta. Al tiempo que no parece que se haya gestionado bien con la debida coordinación, dadas las contradictorias noticias del entorno de la Infanta, sobre que esta había renunciado a dicho título nobiliario antes que la desposeyera su egregio hermano, que a su vez, contrastan mal con las noticias dadas por la propia Casa Real y con los mismos hechos en los que el propio Rey ha sido el que finalmente lo ha dispuesto. De forma que si hubiéramos de dar crédito a las noticias de la previa renuncia de la Infanta, acaso se hubiera evitado el acto de fuerza de la revocación real del título nobiliario, y hubiera aparentado todo como más conforme, pactado, y naturalmente de menor dureza y rigor.
Ahora más allá del hecho en sí, de lo insólito y escandaloso del caso, de su afectación o no a la institución monárquica, pese a los “cortafuegos” aplicados; no podemos por menos que recordar hoy el injusto tratamiento que se le ha estado dando en algunos medios de prensa al juez instructor (dejado en plena soledad hasta por el Fiscal del caso, que se suponía debía de acusar), el trabajo que ha tenido que realizar en solitario, en un trasiego realmente delicado para su propia credibilidad profesional, con presiones ambientales múltiples. ¡Ahora qué…!. ¿Rectificarán todos los aquellos que montaron un frente público de opinión?.

A este juez, benemérito servidor público, el Estado le debe un homenaje, una distinción, como mínimo debería de ser galardonado con las máximas distinciones de los servidores de la justicia, como cumplidor ejemplar de sus obligaciones públicas.

domingo, 31 de mayo de 2015

LAS PITADAS AL HIMNO NACIONAL: SIGNO PATOLÓGICO POLÍTICO SOCIAL


             Llegada la final de la Copa del Rey de fútbol, nuevamente asistimos a una monumental pitada del himno nacional en presencia del mismo Jefe del Estado. El escenario se repite, casualmente en Barcelona en un encuentro de la final de copa entre el FC Barcelona y el At. de Bilbao.
            La pitada, que alcanzó los 119 decibelios, impidió la audición del himno y representó una gran falta de respeto, como mínimo, y de civismo, en tanto que el himno como la bandera y el escudo nacional son símbolos del Estado que es la base actual de nuestra convivencia cívica en el interior, así como signos de identidad común hacia el exterior.
            Sin embargo hechos como el comentado, representan una grave patología política y social de nuestro país, pues no es normal que la propia ciudadanía de cualquier Estado (que en definitiva es un proyecto común de convivencia) pite, abuchee, denoste y falte al respeto de sus propios símbolos nacionales, que son los que otorgan identidad común a nuestro Estado, que hizo gran historia siendo grande entre los grandes, conformando el antiguo Imperio español en otros tiempos, y que sin embargo, fruto de la propia decadencia interna ha llevado a nuestra comunidad estatal a un progresivo deterioro y pérdida de fortaleza, por nuestros “propios demonios internos” (divisiones regionalistas, rivalidades nacionalistas secesionistas, etc.), que no han tenido un adecuado tratamiento político, sino que por el contrario han sido el caldo de cultivo de las diferencias más torpes y lacerantes, que lastran el futuro del Estado, el despegue económico y desdibujan la realidad interna española.
            Por tanto, compartimos la nota de protesta gubernamental sobre este reiterado incidente, y apuntamos que más allá de las barajadas medidas coercitivas, parece muy necesario emprender una nueva pedagogía política de civismo y ciudadanía para todos los escolares del Estado, poniéndole límites a las acciones de deslealtad política de los nacionalismos secesionistas, y haciendo cumplir la ley en toda su extensión. Pues cuando esto sucede de forma reiterada, parece claro que algo se ha hecho mal en la política española, pues tal hecho es un síntoma de patología social, de peligrosas fisuras en nuestra convivencia.
            Al propio tiempo, en el orden deportivo parecería necesario adoptar algunas medidas cautelares, ante estos reiterados hechos, que más allá de las multas gubernativas correspondientes supusieran la exclusión como sedes de este tipo de eventos deportivos durante varios años.

            Pues este espectáculo lamentable y triste supone una falta de respeto a nuestro proyecto comunitario, nuestro proyecto de Estado-Nación, el incumplimiento de la legalidad vigente, la falta de respeto a lo que representa la Nación española y a todos aquellos que dieron su vida por hacer realidad nuestro Estado que hace posible nuestra propia convivencia interior (servicios públicos, seguridad, justicia, educación, sanidad, servicios sociales, etc.), la igualdad de todos los españoles ante la ley, y la defensa de nuestra comunidad estatal en el exterior (defensa y servicio exterior). Algo con lo que no se debe jugar, ni permitir que lo hagan desde el mimetismo colectivo. Y ello, pese al respeto a las minorías, que merece cualquier ideología y discurso, expresado con respeto, sin imposición y democráticamente testado. Pero lo ocurrido ayer en Barcelona, ¡nunca más…!. El Estado tiene la obligación de impedirlo, anticipándose a ello.

domingo, 17 de mayo de 2015

EL “TIBERIO” ANDALUZ: RESULTADO DE LA FALTA DE LIDERAZGO


                El artero adelanto electoral en la autonomía andaluza por parte de la presidenta de su Susana Díaz, so pretexto de mejorar la gobernabilidad, que por cierto tenía concertada con IU, la ha abocado a un exiguo triunfo por mayoría simple, reportándole 47 escaños (conservando los que tenía en la anterior legislatura) pero lejos de la mayoría absoluta que se sitúa en los 55, con un desplome del PP que obtuvo 33 escaños (de 50 que tuvo la anterior legislatura), con la concurrencia de las nuevas fuerzas políticas  Podemos con 15 escaños y Ciudadanos con 9, quedando IU con 5 escaños (de los 12 que tenía anteriormente), que le obliga a consensuar acuerdos para poder gobernar, bien en coalición, bien en solitario.
                Dado que el sistema es parlamentario, no gana las elecciones la fuerza más votada –de no sacar mayoría absoluta-, pues en tal caso se ha de construir una mayoría estable de gobierno sumando escaños obtenidos hasta el logro de una mayoría absoluta por acuerdo político, que haga estable la gobernabilidad, o bien por el contrario, mediante el apoyo, o no oposición en la investidura por mayoría simple, que supone necesariamente una mayoría inestable de gobierno, en todo momento sometida al férreo control de la mayoría en contra de la Cámara, que se tiene que poner de acuerdo para generar un alternativa de gobierno, no siempre posible. O finalmente, si esas circunstancias no se da, habría que ir a una nueva convocatoria de elecciones para dirimir un resultado que propicie el una mayoría de gobierno necesaria.
                Por consiguiente, de entrada nos parece que Susana Díaz erró en el cálculo de sus posibilidades de triunfo electoral con mayoría suficiente de gobierno, y el adelanto que procuró al resto de las elecciones locales y autónomias, la ha situado en una complicada encrucijada, ya que de los posibles apoyos (descartando al PP cuyo apoyo, en principio sería “contra natura”, y a IU despechada por el estratégico adelanto electoral, además de dolida por su espectacular caída de representación –que tampoco alcanzaría por sí sola el apoyo suficiente para la ansiada mayoría absoluta-) se reduce a Podemos y a Ciudadanos, que fueron denostados en campaña como competencia electoral por el PSOE, para el que los primeros consideran parte de su denunciada “casta política” del sistema bipartidista, planteamiento análogo en lo que contra el bipartidismo tiene también Ciudadanos. Pero sobre todo, porque ambos partidos imponen serios condicionantes al PSOE de lucha anticorrupción –que centraron en los dos símbólicos dirigentes socialistas andaluces: Chaves y Griñán, pendientes de investigación judicial por el Tribunal Supremo, con exigencia de abandono de sus respectivos aforamientos y de cargos públicos, que tan duro se le hizo a Susana Díaz que se “crió políticamente” con ellos, a los que también políticamente heredó-.
                Además, en el momento actual, en plena campaña electoral, como probablemente después por la siguiente convocatoria de las elecciones generales, cualquier movimiento de apoyo se puede interpretar políticamente como condescendencias incoherentes contra el bipartidismo y su “casta política” que denuncian Podemos y Ciudadanos, por lo que el arreglo estratégicamente es difícil, sin pagar un precio político en las urnas.
                Sin embargo, la situación genera en Andalucía un “Tiberio” de magnitud, por cuanto la falta de gobierno lleva a la mayor autonomía española a una situación de transición, de interinidad que no es buena para el interés general de los andaluces, pero en esto Susana Díaz no puede eximir su propia responsabilidad al ser el origen del problema generado, y mucho menos trasladarlo a otros partidos, que no hacen sino mantener con coherencia sus postulados públicamente defendidos. Pues mal empezarían, si a las primeras de cambio empezaran a excusarse y a hacer lo contrario a lo prometido, como nos tienen acostumbrados a hacer el PP y el PSOE, por más que digan que hicieron lo que tenían que hacer. Ese argumento no se fundamenta si es contrario a lo mantenido para la obtención del voto y subsiguiente representación, pues en tal caso, lo honesto es volver a convocar elecciones.
                Pero al mismo tiempo, lo que está revelando esta crisis política andaluza es la falta de auténtico liderazgo de Susana Díaz, a quien ya se le presentaba como la nueva “lideresa socialista del país”, e incluso sus patrocinadores y “palmeros” políticos no han parado de darle coba y presentarla como el auténtico relevo al frente del PSOE, cuando con sólo revisar su biografía se evidencia que es producto y diseño político interno que poco a poco ha ido progresando por la vía interna a las instituciones autonómicas accediendo al ejecutivo andaluz, donde finalmente ha sido la “delfín” de Griñán al que heredó políticamente. En virtud, de lo cual, dada la notable influencia del socialismo andaluz en el PSOE, “de oca a oca, y tiro porque me toca…”: la posicionaron en pugna con el Secretario General socialista en Ferraz, Pedro Sánchez. Sin embargo, ha bastado la primera oportunidad para verificar que no tiene madera de liderazgo político, como se está viendo en el manejo de la crisis que tiene actualmente encima.
                Además, cabría recordarle tanto al PSOE de Susana Díaz y al PP de Rajoy, sobre sus respectivas pretensiones de gobierno del partido más votado, que tal medida –no prevista actualmente así en la ley- es contraria al planteamiento del sistema parlamentario por el que se rigen nuestras elecciones en los diferentes niveles representativos (Cortes, Asambleas legislativas autonómicas, Diputaciones Provinciales y Ayuntamientos), pues se eligen diputados, senadores, diputados autonómicos o provinciales y ediles. Los ciudadanos no eligen la conformación de los diferentes gobiernos de forma directa, sino indirecta, ya que el número de los diputados o ediles elegidos votan la confianza para la conformación de un gobierno (nacional, autonómico, provincial o local), y para ello se ha de contar con la mayoría de los electos, especialmente hacia una mayoría absoluta de gobierno estable. La razón de este sistema viene dada para contemplar –en el caso de inexistencia de mayorías absolutas- la conformación de consensos mayoritarios que cuenten con la mayor participación posible por diversa que sea.

                Por consiguiente, hay que ser coherentes con las reglas del juego, tanto cuando se obtiene mayoría absoluta, como cuando no se logra y se necesita la negociación y el consenso para conformar mayorías y gobernar, tal es así el mandato dado por los ciudadanos en las urnas cuando sucede este reparto de escaños en diversas fuerzas políticas, y ello no tiene por qué ser ni mejor ni peor que las mayorías estables de gobierno (que vemos actualmente, en nuestro país que han traído consigo cierto grado de descontrol de la acción del gobierno que ha venido a facilitar en cierto modo la corrupción política).

viernes, 8 de mayo de 2015

LA INSULTANTE HUELGA DE MILLONARIOS


             Se nos anuncia, cual apocalipsis, una inminente huelga de futbolistas profesionales en el fútbol español, las razones que se aducen son tributarias, pues a los “señoritos del balón” les parece excesiva su contribución fiscal al sostén del Estado y los servicios públicos, en un claro ejemplo de individualismo insolidario e incívico.
            Se quejan de que es mucho lo que pagan al Fisco, pero realmente es que es mucho lo que perciben por la profesionalización de un deporte, del ejercicio de algo inicialmente ocioso, que con el devenir del tiempo ha llegado a convertirse en uno de los oficios –pues acaso resulte dudoso denominarle profesión- de las mejor retribuidas del país, especialmente en la máxima categoría en la que a los reconocidos “ases del balón” se les llega a pagar auténticas millonadas, además de agasajarlos, mimarlos e idolatrarlos hasta la extenuación.
            Todo ello ha sido fruto de  la evolución de la sociedad de masas, en su derivación hacia la sociedad de consumo, cuya mezcla resulta alienante para la persona humana, que acaba atendiendo a aquellas famosas demandas de “pan y circo” tan antiguas como actuales en la historia de la humanidad, en las que la expansión hacia el ocio del ser humano y su fuga de la dura e incomprensible realidad, le lleva al ocio en fórmulas idolátricas, que configuran una moderna forma de religiosidad (de adscripción, ritual, pasión irracional, emotividad, congregación semanal, simbología particular, etc.).
            En ese marco neocultural aparecen los “nuevos ídolos” que reportan una exigua felicidad fugaz a las masas de seguidores que los veneran de forma irracional, esos nuevo ídolos a los que se cuida (se les paga extraordinariamente bien –incluso en plena crisis económica con cifras de paro sobre el 26% y 27%-, se les regalan vehículos deportivos costosísimos, se les encarga todo tipo de publicidad –pese a que algunos apenas sepan hablar bien-, viven en chalets mansión en zonas de alta sociedad, custodiados por sus escoltas no pocos de ellos, a los que los clubes les pagan todo tipo de caprichos, de derechos de imagen, etc.), pero a la hora de pagar los impuestos, de contribuir con el país que les acoge, en el que viven y posibilita su alto rendimiento económico, resulta que les parece excesivo, recurriendo algunos de ellos a situaciones denunciadas y sancionadas por la propia Hacienda estatal por defraudación fiscal, ocultamiento de dinero en paraísos fiscales, creación de sociedades instrumentales (SICAV´s) para tributar menos que en rendimientos del trabajo, etc., etc.
            Y cuando en plena crisis económica, con una deuda pública del Estado equivalente al 100% del PIB y un paro del 26%, Hacienda trata de lograr mayores ingresos, evitando la elusión fiscal de algunos de estos personajes determinando el pago por rendimientos de trabajo personal, que en las ingentes cantidades que ganan los futbolistas profesionales –especialmente los “galácticos”-, resulta que a estos les parece excesivo, injusto y montan una huelga.
            En vez de hacer un planteamiento solidario y justo, dado que cada uno ha de contribuir en proporción a sus ingresos (por lo que a más ingresos más contribución), en virtud a la progresividad de los impuestos, lo que lleva implícito no sólo una justa contribución a los gastos comunes, sino al propio tiempo un justo reparto de la riqueza que en virtud del mantenimiento de buenos servicios públicos se propicia una drástica reducción de las diferencias sociales, tan injustas como nocivas para cualquier convivencia social.
            Por consiguiente, ese debería de ser el planteamiento de estos ídolos de masas, que con su buen ejemplo de solidaridad y justicia social, bien podrían posibilitar una progresiva evolución social hacia una cultura nacional más solidaria y respetuosa con lo común, más justa con su entorno socio-político que propicie unas relaciones sociales y económicas más sanas por su justicia de raíz, algo que viene propiciándose en países del norte europeo, sin que nadie cuestione allí el alto gravamen impositivo dado que tienen la experiencia de unos excelentes servicios sociales gratuitos para toda la población, y en su consecuencia, de una sociedad más igualitaria, más justa, más solidaria, que comparte realmente un proyecto común, que difícilmente se puede evidenciar en sociedades individualistas de porte egoísta e insolidario, en los que cada uno va a su propio interés en vez de buscar el logro del interés general.
            Motivo por el cual, la sociedad debería dar la espalda a estas muestras de insolidaridad social, por parte de ídolos de masas hipervalorados hasta el día de la fecha, pues pocos profesionales de primer nivel (cirujanos, médicos, abogados, arquitectos, etc.) logran unos rendimientos de su trabajo profesional tan alto como los futbolistas profesionales, y no por ello han tenido que emplearse a fondo en grandes esfuerzos de años de estudio, de carrera, oposiciones, especialidad, etc., ni mucho menos inferiores al de los “ases del balón”. Algo que resulta desmedido e irracional.

            La actitud de la sociedad ante este tipo de iniciativas de fuerza de personas adineradas que no quieren pagar lo estipulado legalmente, reflejará el nivel de salud social corporativo que tiene nuestro país. ¡Todo un síntoma…!, y ¡todo un reto!.

domingo, 3 de mayo de 2015

EL ABANDONO DE MONEDERO, O LA IMPOTENCIA DE PODEMOS


           Estos días ha saltado la sorprendente noticia del abandono de Monedero de la élite de PODEMOS, y acaso de la misma formación política, él que fue junto a Pablo Iglesias uno de los padres de la nueva formación política, ha acabado por abandonar su proyecto, con sugerentes declaraciones de hartazgo y decepción.
            ¿Qué le ha pasado a Monedero, que siendo el “factótum” de PODEMOS, ha terminado por abjurar de su paternidad en esta criatura política?.
            Ciertamente, la existencia de PODEMOS creemos que se debe a la conjunción de la dura crisis económica y subsiguiente crisis política española, con la aparición del fenómeno de protesta denominado 15-M, que dos jóvenes profesores de Ciencias Políticas, Iglesias y Monedero, acabaron por articularlo políticamente, con un lenguaje claro, directo, crítico contra el sistema bipartidista, rompedor y retador frente a este, en un diagnóstico bastante certero de la realidad política española, de su democracia de baja calidad, que empezaba a romper las “costuras del pacto de la transición”, en manos de unas élites políticas, económicas y sociales que previamente habían convenido un determinado “statu quo” de entendimiento en sus propios intereses, anteponiéndolos al interés general del país.
            Ese fue el éxito inicial de PODEMOS, o mejor dicho, de sus mentores: Iglesias, Monedero, Errejón, Bescansa, etc., que con tal discurso llegaron al “corazón de la calle”, dado que por primera vez en varias décadas se empezaba a describir una realidad, a levantar el velo de un sistema político económico, que en los trances de la crisis empezaba a colapsar, al tiempo que seguía con sus crecientes excrecencias de corrupción política escandalizando al pueblo soberano. De ahí el éxito aparente de PODEMOS en sus inicios, con ese discurso rompedor y directo.
            Sin embargo, teniendo en cuenta que lo fácil es el diagnóstico (cuando se observa bien la realidad) y lo difícil es la terapia (para sanar tal realidad enferma), pronto empezaron a emerger los problemas en el seno de PODEMOS, dado que su régimen asambleario pronto se reveló ineficaz para articular un programa de consenso y defensa de la clase media y trabajadora del país, al tiempo que en la formación, recaló todo tipo de personas de diversa sensibilidad social y política (desde comunistas, anarquistas, socialistas, socialdemócratas) que desde el centro izquierda hasta la izquierda más dogmática se recorría todo ese espectro político, no del todo conciliable. De hecho, los “padres fundadores” (Iglesias, Monedero, Errejón, etc.) provenían de posiciones comunistas en IU, que abandonaron por razones diversas.
            Al extremo que la estrategia inicial de Pablo Iglesias, de no definir políticamente el proyecto de PODEMOS, en razón a una pseudoargumentación de la “transversalidad política" (que afecta por igual se sea de derechas que de izquierdas), sin embargo no compartimos su análisis de ello, en razón a que la respuesta no suele ser la misma, desde posiciones de derechas que de izquierdas ante un mismo problema político. Además, la evolución de la política nacional y del mismo PODEMOS les ha obligado a afinar más en tal ambigüedad como inexactitud de apelación a la transversalidad. De forma, que los ha acabado por ubicar en su realidad: una formación política de izquierdas.
            Pero su carácter asambleario, sigue dándoles los problemas propios de ello, pues en su vertebración han tenido sus problemas, y en la articulación de su programa tales problemas no han sido menores, al extremo que llegan a las elecciones sin apenas tocar la realidad local de cada territorio, ensimismados en la “metapolítica” (la política por la política, asamblea tras asamblea), lo que carece de sentido si sigue en el ámbito de la razón teórica, pues ha de acabar recalando en la práxis concreta de cada comunidad, municipio o región, cuestión que hasta ahora no ha llegado a aflorar verdaderamente. De donde se podría concluir que “el aparato de PODEMOS sigue ensimismado en sus cosas” y está llegando tarde, o no llegando a la realidad actual de los problemas de los ciudadanos. Vuelven los dogmatismos de la vieja izquierda, sus discusiones e intolerancias, que le han impedido concluir un proyecto local en Murcia con otros colectivos ciudadanos.
            Naturalmente, tal situación no ha pasado desapercibida para la ciudadanía, que le ha ido retirando su atención, cuando hace unos meses centraba plenamente su atención en el discurso rompedor y directo de Iglesias y Monedero, que acaso altivamente llegaron a afirmar que generaban un proyecto para cambiar las cosas, para lo cual necesitaban ganar, de ahí su propuesta a la apertura de un proyecto constituyente. (¡Palabras mayores!, que parecen excesivas ante tanta improvisación).
            Así las cosas, ante la realidad de las urnas –mostrada en Andalucía- que no apuntaba al deseo ganador y rompedor de Iglesias, sino que ubicaba a PODEMOS como una fuerza de izquierda más, que hoy por hoy arrastraba a IU a una presencia testimonial, unido a la emergencia de otra formación novedosa como es CIUDADANOS, que también apostaba por la ruptura del bipartidismo, pero en tono más moderado y centrista, la cuestión estratégica de PODEMOS se debate entre: ¿ser un partido más de izquierda, que parece sería la opción de Monedero?,  o ¿acercarse disimuladamente al centro izquierda para crecer políticamente, que parece sería la opción de Iglesias, y la élite de PODEMOS?. De ahí que Monedero, no se haya sentido cómodo, al tiempo que arrastraba heridas políticas, que habrían determinado su desafección, que habría motivado la reprobación del politburó de PODEMOS con su ex amigo Iglesias al frente.

            Algo que pone de manifiesto, nuevamente, las actuales contradicciones de la formación de Iglesias, de la que se desmarca Monedero, que genera más incertidumbres que certezas sobre la aparente impotencia de PODEMOS a desarrollar un proyecto político claro, directo y abierto de izquierdas en España.

domingo, 26 de abril de 2015

NUEVA TRAGEDIA DE INMIGRACIÓN ANTE UNA EUROPA DESHUMANIZADA


La política neocapitalista del primer mundo cerrando las fronteras a cal y canto, mientras las abren a los capitales, suponen una transgresión del derecho de todo ser humano a ubicar su residencia en cualquier lugar del mundo, o dicho de otro modo, a buscarse la vida donde pueda.
¿Con qué derecho legitimado éticamente puede negarse el tránsito y residencia de personas en cualquier lugar del mundo?, ¿qué tipo de apropiación ilegítima se da sobre los recursos naturales de la tierra que excluyen a la mayoría?.
Europa vivió épocas graves de supervivencia que pasaron, en parte por la emigración, pues no lejos están los movimientos migratorios italianos, griegos, ingleses e irlandeses al nuevo mundo, como la instalación de parte de la población francesa, británica, holandesa y española en sus respectivos territorios colonizados con los que se establecieron flujos comerciales, culturales y sociales importantes, al punto que gran parte de esos territorios acogieron la lengua y cultura de la potencia colonial.
Y ni que decir de EEUU y Canadá, dos países formados por la reunión de las colonias dependientes de Inglaterra y Francia, respectivamente, que han sido países de inmigración, especialmente significados en las olas migratorias que dio lugar a que abandonaran el viejo continente europeo en busca de fortuna cientos de miles de personas. Tal resultó ser el caso de miles y miles de españoles que se asentaron en Iberoamérica, y en menor medida en otras colonias españolas por el mundo, como Filipinas, Guinea Ecuatorial, etc.
Además esos movimientos migratorios, que fueron asentándose en los nuevos territorios, beneficiaron a las sociedades de recepción y descargaron a las sociedades de partida, normalmente por la falta de trabajo en estas, lo cual posibilitó la búsqueda de la vida honrada a cientos de miles de personas.
Sin embargo, como si quisiéramos olvidar un importante factor de la historia del mundo, especialmente del nuestro más próximo, y ahora resulta que cuando el continente africano, parte del asiático y en cierta medida Sudamérica, están en dificultades económicas por importantes atrasos respecto del primer mundo tecnificado, con dificultades que les lleva a comprometer la propia subsistencia a no pocos, así como el derecho de prosperar en la vida, planteándose la emigración a otros lugares de ese primer mundo, resulta que les cerramos las fronteras para que no accedan –viéndolos como competencia, o peligro a la seguridad nacional-, en una acción insolidaria al tiempo que inhumana, profundamente inmoral –por principios de simple humanidad-, como profundamente injusta, pues emigrantes fueron nuestros ancestros, y con la crisis económica empiezan a serlo de nuevo nuestros compatriotas.
Es cierto que una economía a escala, salvo que esté en fase de alza, difícilmente puede asimilar de forma estable y dar trabajo regular de forma indefinida. Pero no es menos cierto, que no podemos dar la espalda al drama de la inmigración que calificada de ilegal se juega la vida en pateras cruzando el mar, en manos de mafias de gente desalmada.
Como tampoco la solución es policial, de refuerzo de fronteras, ni como la hipócrita propuesta británica de ofrecer navíos de la “royal navy” para impedir el acceso de pateras, con la condición que ninguno de los inmigrantes recogidos en alta mar, fuera trasladado a suelo británico.
Acaso haya llegado la hora de que tanto la UE como la misma ONU generen un foro de estudio y diálogo para adoptar urgentes medidas que acometan estos grandes flujos migratorios, dado que si los mismos en forma de avalancha descontrolada, pueden comprometer la estabilidad interior de algunos países de destino, no es menos cierto que la necesidad y la injusticia clama una urgente solución, que posiblemente pase por regular estos movimientos migratorios en sus grandes flujos, al tiempo que se reconsidere la colaboración de ayuda humanitaria al tercer mundo, con planes económicos de desarrollo local más o menos estables que les permita vivir dignamente, asegurándoles una estabilidad política y económica necesaria para ello, de forma que ni las élites económicas ni las políticas de estos países sigan aprovechándose de la ayuda internacional en menoscabo del conjunto de sus poblaciones, mediante corruptelas y Estados títere que suelen ser asidero de canallas, terroristas, asesinos y ladrones de todo tipo. ¡Hay que intervenir en los territorios de origen!, algunos de los cuales, tras la descolonización han sido “Estados fallidos” o dictaduras criminales de uno y otro signo, que ahora están siendo aprovechados –especialmente en el norte y centro de África por bandas asesinas que so pretexto del fundamentalismo islámico imponen la anarquía y el crimen genocida.

Mientras tanto no se acometa una decidida política multilateral en ese sentido, seguiremos asistiendo al drama de la inmigración y a la recogida de víctimas en el mar como la que días pasados se dio en las cercanías de la costa italiana de la isla de Lampedusa, que utilizan como escala las mafias de la inmigración ilegal, con sus barcos patera con origen en la caótica Libia.