sábado, 1 de diciembre de 2012

DERIVA DEL CATALANISMO SOBERANISTA TRAS EL FRACASO ELECTORAL



Las elecciones autonómicas catalanas han supuesto un fracaso para las tesis soberanistas, pues juntando todos los votos de los partidos que las postulaban no llegan al 50% del voto, aunque rozan esta proporción en escaños atribuidos. Pero con esa exigua mayoría no se puede legal ni racionalmente acometer una deriva secesionista, ya que falta  auténtico apoyo popular.
Aún así, contar enteramente el voto de CIU como voto soberanista es una excesiva concesión a la intención de voto de la base electoral de esta coalición nacionalista, pues representa a la burguesía de derechas catalana, que en absoluto coincide con los planteamientos políticos de ERC –voto de izquierda republicana- que por la frivolidad de la Dirección de CIU ha cogido una fuerza considerable pero poco compatible para coaligarse mutuamente, por su gran distancia en los respectivos planteamientos políticos.
Consecuentemente se constata el fracaso de Artur Más, tanto en la convocatoria de elecciones anticipadas, como en su planteamiento independentista, que le ha hecho perder más de una decena de diputados, pese a ganar pírricamente unas elecciones con un planteamiento secesionista que se compadece mal con los exiguos resultados electorales del mismo.
Así las cosas, si hubiera “vergüenza política”, Más debería haber presentado la dimisión de forma inmediata al cómputo del escrutinio electoral, y haberse retirado de la vida política, pues no sólo se ha equivocado de par a par, sino que ha llevado a cabo una nefasta política gubernamental con graves recortes sociales en una situación de precolapso de su autonomía, a cuya ayuda ha tenido que acudir el Estado poniendo ingentes sumas de dinero para seguir con los dispendiosos gastos del gobierno de Mas, el mismo que con desleal desvergüenza planteó una infame campaña electoral sobre la mentira que “España les robaba la cartera a los catalanes”. ¡Tiene bemoles…!.
Aún así, Más sigue todavía intentando formar gobierno y seguir como si no hubiera pasado nada. Incluso con la oferta del voto de ERC –condicionado a la próxima celebración de un referéndum independentista- trata de formar un gobierno minoritario y débil que será incapaz de sacar a Cataluña de la crisis, por lo que de la mano de la izquierda independentista catalana volverá a las andadas secesionistas, mientras el Gobierno de España trata de minorar el problema ignorándolo públicamente e inyectándole dinero disimuladamente, en una timorata medida política de gobierno, que en breve le volverá a afrentar pese a los apoyos económicos.
De igual modo, otros partidos como el PSC ha bajado en representación fruto de su ambigüedad política, en tanto que Ciudadanos ha subido, el PP se ha mantenido –si bien en el concurso de mayor número de votantes, ha bajado levemente en el porcentaje de voto- lo que también revela que no se puede estar en “misa y en la procesión”, pues pese a criticar a CIU apoya su investidura, sus presupuestos, y saca algunos nombramientos en cargos institucionales como la Diputación de Barcelona, y otros.
Por tanto, quedaría como conclusión que fallido el primer intento, el nacionalismo secesionista pasa a reorganizarse para acometer un nuevo intento próximamente con el anunciado referéndum. Lo cual, lejos de solucionar el conflicto, lo aplaza con signos de enquistamiento, ante la flojera del Gobierno del Estado que mira para otro lado.

domingo, 18 de noviembre de 2012

LAS CUMBRES IBEROAMERICANAS DEBERÍAN TRASCENDER LA MERA RETÓRICA




La Cumbre Iberoamericana que se acaba de celebrar en la ciudad española de Cádiz ha retomado el pulso de las cumbres iberoamericanas –que en las últimas ediciones mantuvieron un nivel plano-, pues se ha ejercitado la diplomacia española al punto de reactivar el liderazgo político y moral de España sobre las naciones iberoamericanas.
Este evento bajo el patrocinio español podemos calificarlo de casi exitoso, especialmente  si lo comparamos con otras ediciones de los últimos años en que se rozó el fracaso por la disgregación de líderes sudamericanos y el escaso celo de la diplomacia española de entonces. Pero ya va siendo hora que se plasmen en proyectos estables de desarrollo común y abierta colaboración, más allá de la mera retórica que las acompaña.
En esta edición han estado representados a nivel jefes de Estado o primeros ministros, casi todos los países integrantes de estos eventos, con la excepción de Cuba –en proceso de inestabilidad sucesoria del régimen de Castro-, Venezuela –con las conocidas dificultades de salud del presidente Chávez-, y Argentina –como probable protesta por el affaire de los gobiernos argentino y español en el caso de Repsol e YPF-. Lo que no parece sea obstáculo a considerar exitoso el desarrollo y las conclusiones de la cumbre.
La edición gaditana de estas cumbres ha sido un excelente escaparate de España al mundo, reflejando –que por encima de las graves dificultades de la crisis económica- nuestro país aún conserva un gran potencial de crecimiento económico y social, lo que desde el lado sudamericano se ha entendido convenientemente como una invitación a intensificar la cooperación económica y política de los países participantes. Quizá sea una obviedad que casi siempre se afirma, pero no siempre se llega a desplegar totalmente en el orden práctico.
Sin embargo, en el momento presente en que EEUU está en una situación de inestabilidad económica, y Europa se encuentra sumida en una grave crisis económica que amenaza con el futuro de la UE por el liderazgo egoísta centro-europeo, insolidario con los países más afectados con la crisis, entre los que se encuentra España; y en que algunos de los países latinoamericanos se encuentran en pleno despegue económico con estimables cifras de crecimiento (Brasil, Perú, Ecuador, etc.), parece una estrategia aconsejable incrementar la cooperación económica con Sudamérica, y acaso volcarse menos en el proyecto europeo que apunta fracaso, y desprende sólo insolidaridad y exigencias suicidas de recortes económicos.
Por consiguiente, parece razonable –que sin renunciar al mercado común europeo, sólo a ese aspecto, en vez del proyecto fracasado de UE- España se emplee políticamente en la gestación de un área de especial colaboración con Sudamérica promoviéndolo activamente entre los líderes políticos de ese ámbito –pese a la diversidad y complejidad política de la empresa-, pero podría suponer un tirón económico importante para la mayoría de los países de la zona, y una ayuda impagable para España en estos momentos crucial dificultad que estamos viviendo.
El Reino Unido lo tuvo claro desde hace mucho tiempo, y conforme a su especial espíritu pragmático creó la Commonwealth como comunidad de países que en otro tiempo formaron parte de la Corona Británica, estableciendo un régimen especial de relaciones entre todos ellos, que se consideran especialmente unidos.
En tal línea podría ser muy aconsejable que las tradicionales buenas relaciones de fraternidad hispano-sudamericanas vayan más allá del verbo cálido y se plasmen en un proyecto estable de colaboración y desarrollo mutuo, que podría combinarse con el desarrollo e integración en la idea del proyecto de Mercosur plasmado de forma auténtica y real entre todos sus integrantes.
Sólo de esa forma, tendrán auténticamente sentido práctico este tipo de eventos entre ambos lados del Atlántico, que además también integraría a nuestro vecino Portugal –que como España, se encuentra en graves dificultades económicas, y ambos padecen la incomprensión de Bruselas y Berlín-, que en una alianza bien entendida y astutamente dirigida por un auténtico liderazgo político podría reactivar las economías ibéricas junto con las fraternas latinoamericanas. Ejercitando con el tiempo, un liderazgo internacional, del que actualmente carecen los países en cuestión.

domingo, 11 de noviembre de 2012

LOS DESAHUCIOS DE LOS BANCOS ESTÁN HACIENDO ESTRAGOS EN LAS FAMILIAS



Los desahucios bancarios por impago de hipotecas están creando un importante desasosiego social, en la conciencia común –de quienes conservan este ámbito de humanidad-, pues además del grave impacto social de los más de trescientos mil ya realizados con sus naturales consecuencias de desamparo social, se está dando un infausto resultado de incremento de suicidios.
Tal hecho en sí mismo considerado es revelador de una enfermedad social de nuestro país, o quizá de nuestro sistema económico y social. Pues justo cuando más falta hace el apoyo social, resulta que es cuando menos se presta por puras razones de crisis económica y falta de dinero. Luego, el sistema de bienestar social falla justo cuando más falta hace; pues son las familias –que aún pueden- las que tejen la red natural de apoyo familiar, que cae sobre rentas modestas, a veces de los abuelos jubilados, que salen en ayuda de sus hijos y nietos.
Pero al propio tiempo, hemos de considerar que el problema actual del impago de hipotecas no es una cuestión meramente civil o mercantil, como consecuencia de un crédito privado fallido por impago del deudor, y circunscrito a ese ámbito privado. De donde se sigue la natural consecuencia legal del desahucio.
En absoluto, pues además de considerar por vez primera y de forma rotunda la injusticia real de la ley hipotecaria española –que favorece al acreedor hipotecario, o sea básicamente a la banca-, por cuanto no se satisface la deuda con la “dación en pago” –de un inmueble que se tomó como garantía del préstamo, valorado por tasación encargada por el propio banco-, sino que aún se mantiene viva una deuda de la que ha de seguir respondiendo el deudor con sus bienes presentes y futuros; además, resulta que en la actual situación hay una recesión económica, con una masiva destrucción de empleo, de forma que el deudor que no paga suele ser porque no puede, porque ha perdido su empleo y por ello su sustento. ¿A estos ciudadanos además hay que someterlos a un desahucio y lanzamiento de la vivienda familiar con sus hijos, sus pocos enseres, empleando incluso fuerza policial?. ¡Qué forma más inhumana y despreciable tiene nuestra sociedad de tratar a sus “caídos sociales”!. ¡Qué tipo de sociedad hemos construido!.
Se dirá –desde la lógica del formalismo legal más impúdico- que la ley es la ley, y el que tiene deudas ha de pagarlas o atenerse a sus consecuencias, pues si no pierde la banca. Pero en esta situación de crisis generalizada, ¿le sirve de algo a la banca acumular viviendas por doquier sin apenas venta?. Además, ¿no se trata de la misma banca que pidió ayuda al Estado para que se le apoyara con dinero público ante su mala gestión y probabilidad de quiebra?. ¿Por qué tenía el contribuyente –también los desahuciados- que ayudar a este negocio privado de forma tan generosa y eficaz, cuando al tiempo se recortan servicios públicos?.
De hecho algunas entidades bancarias, a la vista de la repulsa social que están generando este tipo de acciones, han suspendido la ejecución de los que tenían pendientes.
Entre tanto, esperamos atentos el resultado de ese anunciado acuerdo PP-PSOE para la reforma de la Ley Hipotecaria evitando que se llegue a este tipo de sucesos. Algo que por lo que se ha filtrado haría referencia a suspensión o periodos de cadencia en los plazos de los préstamos en caso de pérdida del empleo. Aunque si sólo se quedara en ese tipo de medida, sería un lamentable parche, y una ocasión desaprovechada para hacer auténtica justicia de una ley injusta –que favorece a la banca-, al deberse de incorporar la “dación en pago” para saldar este tipo de deudas, que resulta un clamor en nuestra castigada sociedad, y que los políticos –comprometidos, a otros niveles con la banca- no han querido ni saber. Pero, además de ser más justo y corregir una ley inclinada hacia la banca,  acercaría nuestra legislación al ámbito internacional más próximo política y económicamente hablando.

lunes, 5 de noviembre de 2012

MAS METE A CATALUÑA EN EL “TUNEL DEL TIEMPO” DE LA UTOPÍA



Artur Más sigue con su discurso independentista, como si fuera el “bálsamo de fiera bras” de todos los problemas de Cataluña, vendiendo “humo” –tras del cual se esconde su mala gestión en plena crisis-, echando la culpa de sus problemas a la vecindad española –raíz y causa de la ruina catalana, de la opresión y subyugación del pueblo catalán, según el falaz discurso catalanista-.
Así apelando a la irracionalidad, raíz de toda emotividad, por la que se ensalza “lo propio” y se rechaza “lo otro” –considerado ajeno, perturbador, y hasta enemigo-, consigue generar un séquito emocionado por la épica histórica que le vienen contando; y que le hace trascender de la prosa del día a día a la poesía de un futuro utópico.
            Entre tanto, ni una palabra de cómo van a mejorar la situación económica de la sanidad catalana, del mantenimiento de los servicios públicos catalanes, comprometidos económicamente por la mala gestión autonómica –de la que echan la culpa, sin el menor rubor, al Gobierno central-,ni tampoco cómo se van a bajar los niveles de desempleo de Cataluña, el pago de los peajes en las autovías, y todas cuantas cosas interesan sobremanera a la clase media y trabajadora de catalana – o deberían interesar.
            Sin embargo la estrategia política, aún arriesgada, está demostrando que ha calado en una sociedad vencida, acosada de problemas, en la que las dificultades del día a día han crecido –como lo han hecho en el conjunto de España-, por efectos de la crisis económica y de una desastrosa gobernanza que ha llegado tarde y mal al afrontamiento de los problemas reales de la sociedad.
            Así mientras en el resto de España se trata de hacer pagar la crisis a las clases trabajadoras y medias, evitando cualquier atisbo de apuesta seria por parte de la clase política y del gran capital. En Cataluña, se sacan de la manga la historia del independentismo irredento para generar una falsa ilusión colectiva. Pero entre tanto, ni en uno ni en otro lugar se está acometiendo la crisis con auténtica justicia, con recortes en la estructura político-administrativa (con reducción de ayuntamientos, eliminación de diputaciones provinciales y cabildos, reconduciendo la autonomía insolidaria y disgregadora por una autonomía administrativa competitiva). Y sobre todo, se echa en falta, en estos momentos una auténtica visión de Estado una política que una a los pueblos y tierras de España en una empresa común, sin la cual la disolución parece servida por aventureros oportunistas.
            España, la actual España, necesita el esfuerzo de todos para salir de la crisis. No puede presentarse en los foros internacionales, ni ante sus desleales socios europeos dividida, reducida y esquilmada por una deriva equivocada de sus Gobiernos, pues eso generará mayor desconfianza en nuestro pueblo, no creerán en nuestra empresa colectiva –en la que parece no apostamos ni nosotros mismos-, y desde luego, olvidémonos del crédito extranjero ante un presente difuso y un futuro confuso. Todo ello, nos lleva a un indeseable naufragio colectivo, del que posiblemente no se salvará ni Más, ni Cataluña; pues a fin de cuentas, como dicen los pescadores con gran realismo: “lo que está en el cesto es pescado, el resto son peces en el mar.”
            Al propio tiempo que no son nada ejemplarizantes, como tampoco efectivos, los “viajes de Estado” del presidente autonómico catalán –que tratando de emular ya su dignidad estatal- gira a países extranjeros, como el último fiasco del viaje a Rusia en el que el país receptor no le reconoció dignidad de jefe de Estado –pese a las apariencias-, en el que no sólo hizo el ridículo sino que dilapidó el dinero de los catalanes en momentos en que les falta. Mientras que si ese viaje se hubiera hecho coordinado con el servicio exterior del Estado hubiera tenido otra efectividad. De ahí, que se trate de una mera operación matemática de sumar en vez de dividir, tanto en política interior como exterior.

martes, 30 de octubre de 2012

LA IDOLATRÍA DEL EURO



El hombre moderno, tan racional, tan seguro de sí, hijo del tiempo del progreso, ha echado de su ser cualquier atisbo de espiritualidad, de humanidad que conlleve solidaridad, y sobre todo justicia; y se ha inmerso en su propia mismidad dándose gloria a sí mismo, a lo que es, puede ser, y sobre todo tener, poseer: el EURO, que ha instalado como deidad de su limitada y materialista cosmovisión.
Hemos hecho del Euro –en definitiva del dinero- nuestra máxima aspiración, hemos puesto en él todas nuestras esperanzas, nuestra ilusión, nuestra seguridad, y hemos dado lugar a un “engranaje social” que lejos de funcionar al servicio del hombre, de la humanidad, acaba por esclavizar a la mayoría de la humanidad en manos de unos cuantos: los grandes detentadores de euros, de dólares, de libras, etc. En definitiva del dinero, “poderoso caballero”.
A él se rinden hasta las conciencias más formadas, en su ámbito la vida humana vale poco o nada; pues en definitiva el dinero es el que maneja el mundo, siempre lo ha sido, pero en la actualidad más que nunca, con mayor sutileza y complejidad.
Con el avance del capitalismo industrial alguien comprendió que todo lo que se fabricaba se tendría que vender para que fuera auténticamente negocio. De ahí la producción en masa, el trabajo en cadena, y la sociedad de masas, que mejoró el nivel de vida de nuestros antecesores, extendiendo una creciente clase media como nunca antes. Y así todos ganaban, los que producían y vendían al por mayor…, los que más, y así todos los demás.
Así se consiguió generar un estado de cosas más justo e igualitario, se creó el “Estado social” que derivó en el “Estado del Bienestar”, pues había posibilidad de reparto de la riqueza y evitar la injusticia de la marginalidad social.
Pero la ambición humana ni descansa ni reposa, y erigiendo al dinero en el objetivo vital, se perfeccionó el sistema capitalista de ganancias, de forma que se pudo apreciar que sin necesidad de montar fábricas u otros negocios, se podía ganar incluso más dinero invirtiendo, o como otros dicen de forma más lúdica, jugando a la bolsa, y en los demás mercados financieros, dando lugar al “capitalismo financiero” de porte puramente especulativo. Así mientras el original capitalismo industrial creaba riqueza y daba trabajo, el capitalismo financiero, especula con la riqueza, es más fácilmente manipulable por los grandes capitales –que han convertido el mundo en un gran casino- y sobre todo llega a destruir, lo que con tanto esfuerzo crearon generaciones pasadas, pues en su ambición sin límite genera paro, pues no necesita la mano de obra trabajadora para seguir lucrándose exponencialmente, y así no respeta ni instituciones, ni familias, ni personas a las que hunde en la miseria, en la desesperación de la pobreza.
A tal punto de degradación moral han llegado nuestras sociedades, que en plena crisis económica con millones de parados, familias desahuciadas de sus hogares y generalizada desesperanza, nuestros gobiernos –incluido el parnaso de la UE- no buscan salvar a las personas, sino al “Euro”, no se reflotan empresas, sino que se le da dinero público a los bancos –grandes culpables, por cooperación necesaria y complicidad con los especuladores-. Incluso algunos políticos –convidados a esta demoníaca orgía- han llegado a decir cínicamente que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”.
¿Quiénes han vivido por encima de sus posibilidades?, ¿los trabajadores españoles, irlandeses, griegos, italianos o portugueses?. ¡Falso, una y mil veces!.
¿Quién acercó el crédito fácil a los trabajadores?, ¿quién los embarcó en esas interminables hipotecas?. ¿No fue la propia banca y sus aledaños?. Pues descubrieron la rentabilización de una “nueva esclavitud”: vender pisos a los trabajadores que no los pueden pagar a los precios de un mercado adulterado –sin apenas ayudas públicas-, a los que se les presentaba la operación del siglo, se hipotecaba, se pagaba a plazos –como un alquiler- pero el piso era tuyo, con permiso del banco que se llevaba su parte no despreciable del negocio, y así por miles y miles. Hasta que el sistema falló y acabó hundiéndose por pura codicia especulativa e imprevisión de la misma banca inmersa en una orgía de dinero imparable.
Llegado este punto, ¿quien paga “los platos rotos”?, pues el dinero huidizo –como siempre- a las primeras dificultades se escondió. Al parecer tiene que pagarlo el contribuyente español, pues ni la UE quiere saber nada de esta bacanal financiera de sus propios buitres, y los banqueros pronto les recuerdan a los políticos que ayer los salvaron ellos de pagar sus deudas electorales e institucionales, y hoy tienen que “pagar el peaje” estipulado. ¿Salida?. Pagar la catástrofe con cargo al Erario Público (si se ha de reducir en sanidad, educación, ayudas sociales, etc.) se hace. E incluso se extiende la especie que no nos podemos pagar ya el “Estado del Bienestar”, para convencimiento de crédulos e inocentes; cuando lo que late en el fondo es que si para salvarse ellos -la banca, la clase política y demás próximos- han de desmontar el “Estado del Bienestar” se hará.
Este es justo el momento en que los trabajadores habrían de destronar el ídolo del dinero –del euro-, e ir decididamente al rescate de las personas. Y si para ello hay que refundar la UE, o cualquier país, se debería hacer, pues lo prioritario son las personas, no el dinero. Por ello, ¿por qué hemos de asumir como dogma de fe la permanencia de España en el euro?. Así las cosas, ¿no sería mejor volver a la peseta para facilitar la salida que le conviene a España?. Recordemos que desde que entramos en el euro, los únicos que no pierden son los grandes capitales, el dinero en sí. No así la ciudadanía que experimentó, de entrada, una subida de precios impresionante.
¡Pensemos un poco sobre nuestro pasado reciente, sobre nuestro presente, y sobre todo sobre nuestro futuro, y actuemos en consecuencia…!.

domingo, 28 de octubre de 2012

EL DESMORONAMIENTO DEL PSOE EN EL TRIGÉSIMO ANIVERSARIO DE SU ACCESO AL PODER



“¡Oh tempora, oh mores!”.  Desde el recuerdo del  acceso del PSOE al Gobierno de España, hace treinta años, contemplamos el actual desmoronamiento del principal partido de la oposición, que durante tantos años fue hegemónico en el poder político central, autonómico y local, escuálida sombra de lo que fue.
Precisamente en una semana en que los socialistas de nuestro país están haciendo la “mala digestión” de las últimas elecciones vascas y gallegas, en la primera de las cuales perdieron el gobierno, y en las segundas tuvieron un auténtico abandono del electorado, con crisis interna subsiguiente por la ausencia de un mínimo liderazgo de la Dirección socialista gallega. Todo lo cual, se carga en la “cuenta” de Rubalcaba como fracaso del liderazgo que la Dirección socialista nacional tiene, pese a su reciente elección en el Congreso de Sevilla, que no parece aguantar si quiera el transcurso del año, pues la cita electoral catalana puede ser determinante en una crisis interna del socialismo español, que se encuentra desnortado y a la deriva, tras el destrozo sufrido por el “zapaterismo” –del que formaba parte destacada el propio Rubalcaba-.
 Rubalcaba en su proverbial habilidad para manejar bien los resortes del Congreso y  ganarlo a favor del stablisment socialista, el mismo que aupó a Zapatero a la secretaría general del partido, y posteriormente a la presidencia del gobierno de España, y que tan nefastos resultados ha traído en tales ámbitos, pues si desde el Gobierno negó una “crisis de caballo”, desde el partido, con su insustancialidad dio lugar a una indeseable fisura interna cainista entre el aparato guerrista que había gobernado el partido décadas, y los arribistas de nueva hornada que se autosignificaban como “zapateristas”, que han durado lo que el propio Zapatero, salvo algún astuto recolocado, al albur de la continuidad de Rubalcaba.
Pero el problema es que la actual formulación de la marca socialista hispana no vende en un electorado escamado de las ambigüedades, del lenguaje posibilista, del todo vale para seguir en el poder, y sobre todo en medio del cabreo de la crisis que fue incapaz de atisbar el Gobierno socialista en que estaba el mismo Rubalcaba, junto a Zapatero, por más que se quiera ahora desmarcar de su recuerdo. Y en el ámbito interno, las sucesivas pérdidas de poder están haciendo saltar las “cuentas pendientes” en un partido en que la democracia interna apenas existe –pues cuando se ha dado de forma forzada, se ha acabado por asfixiar evitando su progreso práctico-, de ahí que esté creciendo la crítica interna hasta niveles incontenibles (como expresa la plataforma socialismo 3.0 en la red).
Pero, ¿qué le ha pasado al PSOE para desperdiciar su gran caudal de votantes?.  Ni más ni menos, que su distanciamiento de la sociedad, su instalación en sus propias cosas (como la toma del partido por gran parte de sus cargos públicos como fórmula de empleo permanente, en vez de como medio de servicio a la sociedad), la corrupción tampoco se haya lejos de ello –aunque el grave momento pasó en la última etapa de Felipe González, habiéndose amortizado el efecto en gran medida con Zapatero-, pero sobre todo la frivolidad política de Zapatero, sus ocurrencias, sus imprevisiones, acabaron por hacer el resto, que ha sido rematado por la crisis económica que tampoco supo detectar ni amortiguar.
A todo lo anterior, habría que sumar la pérdida de identidad de la propia izquierda europea, de una socialdemocracia que tiene que retomar ideológicamente su rumbo adaptándolo a las actuales circunstancias de una crisis –que si antes se perdió la identidad de la propia clase trabajadora en una difusa clase media- , se está llevando a la clase media a un sacrificio sin precedentes, ante lo cual la socialdemocracia tendría mucho que decir en la defensa de los intereses de esta importante capa social, del Estado del Bienestar garantía de la justicia social, que sin que nadie lo defienda –ante el anonadamiento del cuadre de las cuentas del Estado y del pago de la deuda-. Así el que sea capaz de elaborar un discurso político en esa orientación tendrá un buen eco y una excepcional recepción en nuestro país. Pero para ello, habrá que empezar a reconsiderar la estructura estatal desde su base, prácticamente en una refundación que lo simplifique y lo haga viable, para lo cual, los políticos –también el PSOE- tendrá que saber y poder sacrificar intereses concretos e inmediatos para poder alcanzar de nuevo la confianza de gran parte del pueblo español, como sucedió hace tres décadas, aunque ello también pase por nuevos líderes –que no quemados- se ganen progresivamente la confianza del electorado con su palabra y decidida acción coherente con unos objetivos realmente sociales, sin servidumbres pasadas, ni geopolíticas, ni territoriales que valgan.

lunes, 22 de octubre de 2012

EL TRIUNFO NACIONALISTA VASCO AÑADE PRESIÓN AL ESTADO



Los resultados de las elecciones vascas y gallegas aportan como resultado el incremento de la tendencia de voto nacionalista, especialmente en el País Vasco donde los 2/3 del voto son de tal procedencia, lo cual unido al anunciado proceso de separatismo catalán –que acabará atrayendo al vasco- y ante las inminentes elecciones catalanas, hacen del futuro de España algo más que un concepto discutido y discutible –según se expresó Zapatero-.
El nacionalismo catalán y vasco, de porte indisimuladamente separatista, ha conseguido un gran paso con este triunfo electoral, sólo comparable con la manifestación de la diada catalana del pasado septiembre, que revela que está ganando importantísimos apoyos en la sociedad, lo que le da una fuerza política que nunca ha llegado a tener, que en modo alguno va a ser desaprovechada por los líderes autóctonos, especialmente en estos momentos de gravísima debilidad del Estado español para acometer sus ideales independentistas.
De hecho ha calado bien el discurso victimista de opresión centralista, de señalar el origen de los problemas sociales y económicos en el centralismo de Madrid, que impide el desarrollo natural y la gran potencialidad de crecimiento económico del pueblo catalán y vasco –siguiendo con el falaz discurso, que ha prendido en la simplicidad de una sociedad acostumbrada en los últimos decenios a pedir más y más cotas de autonomía, sin que el Estado pusiera fin a tan creciente pretensión, so pretexto de resolver así el problema de los nacionalismos secesionistas con sustanciosas concesiones, que sólo han servido para mayores exigencias posteriores-.
Entre tanto, ¿qué fuerzas políticas han hecho una política abierta de la “Nación Española”?. Más allá de UPyD con un discurso claro, coherente y valiente, prácticamente nadie.
De entre los partidos nacionales de gobierno (PP y PSOE) apenas hemos visto que articularan un discurso claro de defensa de la “Nación Española”, acaso un poco más el PP, pero con ambigüedades y cálculos dialécticos dada su política contraria con la inmersión lingüística en la Comunidad Valenciana, Baleares y Galicia, en la que ha venido a asumir una posición política equivalente a una especie de “nacionalismo burgués” –que no puede ejercer en el País Vasco y Cataluña porque ya tienen su propia formulación en CIU y el PNV-. Entre tanto, el PSOE ha jugado a una política posibilista allá donde se le ha presentado la ocasión de alcanzar gobierno, coaligándose con el nacionalismo separatista donde les ha convenido (caso del tripartito catalán de tan nefastos resultados político y de gestión pública), o llegando a un acercamiento iluso a los violentos abertzales para facilitar un equívoco proceso de paz –cuando policialmente se habían conseguido importantísimos logros-.
Ante tales posicionamientos, el pueblo que no es tonto, o se desmoviliza –por pura desmoralización personal ante tanto “pasteleo” incongruente, tanta jugada a corto plazo-, o acaba apostando por otras alternativas que le llevan un mensaje más claro y diáfano, especialmente si le prometen el arreglo de sus problemas económicos, de paro, y si se señalan las causas de tales males fuera de allí; pues se buscan soluciones radicales (a veces las que sean, a la desesperada) ante problemas graves que no aparentan vayan a solucionarse pronto por el camino habitual.
Así, a los catalanes, vascos y gallegos ya les han dicho los nacionalistas donde están sus problemas diarios (de paro, de deuda pública, etc.), señalando la torpeza de un Estado en crisis que naufraga diariamente. Pero, ¿alguien les ha dicho lo contrario y se lo ha planteado de forma clara y precisa?, ¿alguien les ha explicado las ventajas de pertenecer a España, a un proyecto que ha sido históricamente importante, y que puede volver a serlo recuperándolo entre todos?, ¿alguien ha puesto algo de racionalidad, más allá de la emotividad de la tierra que les vio nacer, o de una lengua autóctona que se habla en unas cuantas poblaciones y valles?.
Incluso en estos graves momentos de viabilidad de la Nación Española, cabría lanzar una pregunta para búsqueda de la sinceridad de los actores políticos españoles, ¿desde las propias Instituciones del Estado se ha sido leal con España?, ¿o se han cruzado algunos límites que comprometerían gravemente esa lealtad debida de los propios Órganos del Estado?.
El Gobierno de un Estado no sólo corresponde al Poder Ejecutivo, sino a todos los poderes del mismo y a sus Instituciones, desde las que no siempre se ha tenido un comportamiento ejemplar y claro con la “Nación Española”. Han sobrado ambigüedades incapacitantes, indecisiones, especulaciones filosóficas; y ha faltado una decidida acción política en defensa de la “Nación Española”, sin ambages, con claros límites infranqueables en un Estado de Derecho.
Luego, “de aquellos polvos, estos lodos”.
Faltan pocas semanas para las elecciones catalanas, acaso alguien desde las más altas Magistraturas del Estado tendría que hacer ejercicio de su defensa. Queda escaso margen. Pues cruzado ese rubicón –que presumiblemente tienen ganado los nacionalistas, por todo lo expuesto- la dificultad será máxima para cualquier arreglo, y el guión independentista estará plenamente servido para Cataluña y País Vasco, pues por fortuna Galicia no ha alcanzado la fuerza electoral de los otros territorios. ¿Y entonces, qué haremos….?.
Naturalmente, en este panorama de profunda crisis de Estado (política, económica, social y de identidad nacional), que nadie piense que vamos a tener fácil la financiación europea, para la que también habrá que entregar el “timón de la nave” española que quede. Y de ahí a la neo-esclavitud…..
Aún resuenan los ecos de aquella afirmación nacional en que se decía con convicción común por parte de los españoles de buena voluntad que “España era una, grande y libre”. Lamentablemente no lo podemos decir en los tiempos actuales.

viernes, 19 de octubre de 2012

ELECCIONES VASCAS EN PAZ A COSTA DE INCORPORAR AL SISTEMA A SECTORES PROETARRAS



Llegamos a la recta final de la campaña electoral vasca, que tiene como característica diferencial el haberse desarrollado en un clima pacífico, consecuencia del proceso de paz que está desarrollando aquella sociedad, y que conlleva el no menor precio de incorporar al sistema democrático e institucional a sectores proetarras.
Esa es quizá la verdadera y auténtica diferencia de este proceso electoral, pues tras varias décadas de violencia terrorista ETA anunció un armisticio –probablemente definitivo,  aunque no haya entregado las armas, y solo nos conste su anunciada voluntad y la realidad del cese de la violencia, que no es poco-.
Si bien, nos encontramos ante el posible fin definitivo de un largo y violento conflicto que dividió a la sociedad vasca, y sobre todo hizo sufrir a los españoles una violencia terrorista salvaje que no respetó ni a personas, ni ciudades, ni lugares concurridos, en definitiva, no respetó la vida y la dignidad humana, so pretexto de una lucha armada de supuesta liberación de lo que decían sentir como su Nación Vasca (Euskalerría), que tampoco fue entendida por el resto de los españoles, pues hasta que apareció la bestia terrorista aquellas regiones del norte de España fueron, como también lo ha sido Cataluña, territorios privilegiados por el Estado, tanto desde le punto de vista foral, como desde el punto de vista económico-industrial y financiero, siendo polos industriales de excepción en el territorio español.
Pero ese difuso sentimiento nacionalista, que trata de enfatizar las diferencias entre los españoles, no ha contribuido a la unión de España como país, sino que por el contrario ha ido sembrando un espíritu de diferencia y divergencia, en vez de contribuir a la necesaria convergencia a la que ha de tender todo Estado Nacional; y que en el colmo de los despropósitos generó un grupo armado que ha segado la vida a más de un millar de personas en defensa de una utopía, que con el tiempo llegó a tener un apoyo social en el País Vasco en torno a un tercio de su población, y habitualmente las opciones electorales del ámbito nacionalista radical violento ha oscilado sobre los 300.000 votos.
En consecuencia, ante esa realidad social, la fórmula policial contra el terrorismo era necesaria, pero no era plena para resolver el conflicto generado, ya que no se regulariza la convivencia socio-política sólo con medidas policiales, como no puede estabilizarse y hacerse viable un proyecto común de base democrática si no se dialoga y negocia entre todas las posiciones políticamente relevantes, entre las que no se puede ignorar ese estimable sector de la sociedad vasca que se ha posicionado en el ámbito de un nacionalismo abertzale radical. De ahí que se entiendan las discretas negociaciones entre los Gobiernos y los sectores beligerantes para intentar acercar posiciones y llegar a acuerdos viables que normalicen la vida pública de aquel territorio.
Y en esa situación, en que se intuyen acuerdos, más o menos expresos o tácitos, se entiende el armisticio de la banda terrorista, y la bondadosa legalización de algunas agrupaciones políticas, que por de pronto han logrado un amplio periodo de paz sin crímenes terroristas, y la incorporación democrática de sectores antes atrincherados de forma beligerante en los márgenes del sistema, que en la actualidad son recuperados para la paz y la regularización democrática de la política vasca, aunque será trabajo de más de un día el llegar a lograrlo plenamente; pero por de pronto, parece mejor que la vida política excluya el crimen, la amenaza, y la coacción.
Sin embargo, como en otros ámbitos de la vida, casi toda opción conlleva efectos deseables y otros no tan deseables. En el presente caso, la paz merecía el esfuerzo, y si la vida democrática acaba de hacer el resto –como se desea- sería lo ideal. Pero esos sectores siguen siendo potencialmente separatistas, y de un nacionalismo radical que desde las instituciones que consigan en mayoría pueden llevar su intolerancia al resto de la sociedad, que habrá de organizarse para lograr un auténtico equilibrio social que evite situaciones de dominio irrespetuoso, y sobre todo acciones públicas pro-separatistas por simpatía de la euforia nacionalista que se vive en Cataluña que tendría una rápida y fácil propagación al territorio vasco.
Entre tanto, como “cada día tiene su afán”, dejando para análisis futuros esas perspectivas de una potencial deriva separatista de del abertzalismo vasco, nos centramos en la presente consulta electoral para la que todas las previsiones dan una victoria quizá holgada a Iñigo Urkullu del PNV que relevaría de Ajurianea a Patxi López (PSOE), ante lo que habrá que esperar para ver si su actual mensaje contenido, moderado, no acaba por sorprender cuando alcance el poder, y animado por la deriva separatista del nacionalismo catalán de Mas, acabe por desempolvar el “Plan Ibarreche” y genere de nuevo otro grave problema político en la castigada España.

sábado, 13 de octubre de 2012

UNA FIESTA NACIONAL BAJO LA SOMBRA DE LA CRISIS Y DEL SEPARATISMO



Un año más afrontó España la celebración de su Fiesta Nacional, que se centraron en la oficialidad de los actos en la capital del Estado, con el tradicional desfile militar y posterior recepción real en el Palacio de Oriente. Si bien, este año los actos oficiales estuvieron marcados por la profunda crisis económica, que obligó a reducir la parada militar, y por los ecos del separatismo del nacionalismo catalán con su declarada voluntad independentista.
La mañana otoñal que acogió los actos del desfile militar fue el telón de fondo sobre el que se desarrollaron los acontecimientos oficiales con poco ánimo de fiesta por los graves problemas que acosan actualmente a nuestra Nación; y en el que se ha dejado decir sobre cierta corrección real al Presidente del Gobierno sobre unas declaraciones quizá poco afortunadas del Ministro de Educación, en relación con su propuesta de españolizar a los escolares catalanes, que tanta polvareda ha levantado en aquella convulsa sociedad, arteramente agitada por un nacionalismo incompetente en su gestión pública que ha tomado la insolidaria y alocada salida de la autodeterminación como una “fuga hacia adelante”.
De igual modo, la mañana otoñal en Barcelona se tornaba lluviosa, curiosa metáfora de una dolorosa realidad secesionista, que divide a su ciudadanía, parte de la cual se manifestó por la independencia en la “diada catalana” del pasado 11 de septiembre, y otra parte –no tan numerosa, hay que reconocerlo- se manifestó ayer en la plaza de Cataluña para reivindicar la doble y compatible realidad hispano-catalana, que es sistemáticamente negada por los nacionalistas de forma desleal, inoculando así un veneno de desunión en la actual sociedad catalana; la mayoría de la cual, sigue perpleja pasivamente unos acontecimientos que son determinantes de su futuro, ante los que tendrá necesariamente que pronunciarse.
Aunque siendo una cuestión que afecta a la unidad e integridad de la Nación española, y por ende a la Constitución, consideramos que no sólo habrían de pronunciarse los catalanes sino también el resto de los españoles, pues tal pretensión de los nacionalistas catalanes –actualmente en el Gobierno de la Generalidad- apunta a una segregación de Cataluña que dejaría de ser parte integrante de España para convertirse en un Estado aparte –con pretensión europea-; por consiguiente, a la hora de disolver una sociedad, de cambiar un texto constitucional, hay que guardar las formas legales y de consenso establecidas con los procedimientos y mayorías establecidos, no por la “calle de en medio”, o por mejor decir, por la vía de hechos consumados como parece pretender el gobierno catalán, de aprovechar la consulta electoral de las autonómicas catalanas para aprobar implícitamente la separación, con la consiguiente declaración de independencia del Parlamento Catalán –supuestamente por mayorías no cualificadas, en unas elecciones y por unos procedimientos que no son para ese fin-. Lo cual, legitimaría al Estado a defender la legalidad constitucional, y defenderse de embelecos secesionistas en pugna contra los intereses del Estado.
Este es el momento en que la política de Estado ha de imponer sus derechos, su realidad, y prevalecer –pues son los intereses generales los que deben primar- sobre los intereses particulares de sectores de ciudadanos de determinado territorio, pues en ello nos va mucho a todos, tanto catalanes como al resto de los españoles, que pasa por el crédito de un Estado unido –en la diversidad, pero unido- que es su propia fortaleza, o por el contrario su debilidad, algo que el Estado no se puede permitir si quiere sobrevivir como tal y cumplir con la misión que tiene conferida.
Por tanto, este es el momento en que la política se tiene que imponer de forma sensata y racional, tenemos un sistema de autonomías de lo más avanzado, por lo que habría que posibilitar un encuentro con los nacionalistas en esta vía, si bien ha de hacérseles ver que no caben otras alternativas que no pasen por soluciones constitucionales, y si la reforma de la Constitución se lleva a cabo, habría que reformar el Título VIII, sin que por ello haya de tener inconveniente en reconocer una configuración federal del Estado, cerrando así el marco de autonomías con claridad y rotundidad, evitando las duplicidades competenciales entre el Estado y los territorios autónomos que se postulan como económicamente inviables.
Así en vez de entrar en confrontaciones y provocaciones de uno y otro lado, se debería de estar tratando ya de lograr una solución de consenso que de respuesta a este largo litigio territorial, que la configuración autonómica no parece haber acabado de resolver.

domingo, 7 de octubre de 2012

RETIRADA DEL SUELDO DE PARLAMENTARIOS AUTONÓMICOS EN CASTILLA LA MANCHA



La audacia política de la presidenta manchega del PP, Mª Dolores de Cospedal, eliminando el sueldo de los parlamentarios castellano-manchegos ha abierto un importante debate público sobre las retribuciones de los cargos políticos representativos, en concreto en los parlamentos regionales, que en número de 17 se distribuyen por el territorio español, con un sustancioso número de parlamentarios autonómicos que también han contribuido al incremento del gasto público, que en la actualidad se hace necesario reducir.
Sin embargo, la medida que conllevará un ahorro estimado en Castilla la Mancha en torno al millón de euros durante el próximo ejercicio presupuestario, ha puesto en primera línea del debate público sobre la necesidad y conveniencia de que este trabajo político meramente representativo en las asambleas regionales deje de ser retribuido, ya que más que un trabajo propiamente hablando, conlleva una honrosa representación de la ciudadanía de la Región autónoma, y por ello supone llevar a la cámara regional la defensa de sus representados, mediante la participación en los debates de la cámara, y sus comisiones.
No obstante, para indemnizar los gastos que conlleven los desplazamientos y la participación en las labores de la Cámara Castellano Manchega, Cospedal ha previsto pagar a sus diputados regionales las correspondientes indemnizaciones por desplazamiento y asistencias, pero sin embargo, ha eliminado la retribución salarial por dicha participación. Algo así como lo que sucedía con los diputados provinciales y los concejales en las Diputaciones y Municipios franquistas en que se consideraban cargos políticos honoríficos por los que no se abonaba retribución alguna.
Claro que con esta medida de la presidenta Castellano Manchega no parece estar de acuerdo otros presidentes autonómicos que ya se han manifestado en contra de la medida, como el demagógico argumento de Griñán señalando que de esa forma no se dedicarán a la política los trabajares. Algo que no sólo no tiene fundamento, ni antecedentes conocidos, como tampoco podrá esperar Griñán ni muchos políticos que la labor de servicio público se acabe convirtiendo en un oficio o profesión, pues en eso sí que tenemos clamorosos ejemplos en nuestro país.
Naturalmente otro tipo de actuación política de cargos públicos, como los que conllevan acción de gobierno con plena dedicación –a diferencia de las labores parlamentarias que se desarrollan a tiempo parcial durante algunas jornadas a la semana- sí que justifican la percepción de un salario por parte de la Entidad u Organismo Público al que se presten los servicios.
Por tanto, la determinación de la presidenta Manchega por lo razonable, y sobre todo por lo testimonial  en estos graves momentos de crisis, requeriría un mayor apoyo especialmente por parte de los demás presidentes autonómicos del PP –para patentizar también su liderazgo político como secretaria general del partido-, y para lanzar un claro mensaje a toda la sociedad –incluido el propio Gobierno de la Nación, también del PP- de la peculiar sensibilidad de su grupo político con los esfuerzos de la sociedad española tendentes al ahorro indicado para conseguir el logro de los duros objetivos marcados por el Gobierno. Aunque si Cospedal renunciara, al propio tiempo, a uno de sus múltiples retribuciones por sus múltiples cargos públicos, también ayudaría mucho más a vender mejor su idea por dotarla de plena coherencia y atribuirle una autenticidad aún por demostrar, aunque aplaudamos este gesto no menor.